Fieles católicos conmemoran la pasión de Jesucristo con agresiones reales a un hombre quien interpreta a Cristo, como una promesa que cumple por una enfermedad superada.
Esta es una tradición que se celebra en los pueblos de Masaya y Carazo, los jueves y viernes de la Semana Santa.
Los concheños aseguran que cumplir una promesa participando en la llamada Judea los cura de enfermedades.
Doña Enma Gaitán, una devota, dice que su hijo nació con una enfermedad y ella le prometió a Jesucristo que se lo dejara vivo y ella iba a participar vendada en la Judea. Ahora su hijo tiene 20 años y ella no ha dejado ni una sola vez de asistir a la procesión.