Ante la falta de presupuesto la Cruz Roja Nicaragüense dejará de atender algunos balnearios del país, por lo cual los veraneantes deben tomar sus propias precauciones para no perecer ahogados.
Vicente Maltez Montiel, especialista en Medicina Interna, manifestó que muchas personas pierden la vida al introducirse en un cuerpo de agua profundo sin saber nadar o después de haber comido y bebido alcohol en exceso o ambos factores.
“Cuando el sujeto cobra conciencia de que no puede dominar la situación y reconoce estar en un peligro de muerte, sufre un período de dos a diez minutos en medio de una gran agonía. Se trata de un mecanismo de muerte de sumersión-asfixia”, dijo Maltez.
Además explicó que este ahogamiento se refiere a un tipo de asfixia mecánica, motivada por la penetración de una sustancia líquida (agua) a los pulmones, la cual desplaza el vital oxígeno que hay en ellos y finalmente se produce un paro respiratorio que lleva a la muerte.
“SÍNDROME DE TARZÁN”
El especialista también señaló que se debe considerar la asociación de traumas o golpes en la cabeza vinculados a la sumersión.
“Se ha reportado con frecuencia en el balneario El Trapiche, donde como resultado del ‘síndrome de Tarzán’ algunos bañistas realizan clavados y al caer al agua pierden la conciencia por el trauma craneal sufrido. Este traumatismo que se da en el curso de la sumersión aturde o hace perder la conciencia, el bañista se va al fondo ahogándose”, apuntó Maltez.
El internista recomendó que siempre que vaya a introducirse al agua, en especial después de “haberse asoleado mucho”, conviene acostumbrar el cuerpo al cambio de temperatura corporal a través de una ducha previa; también esperarse concluir el período de digestión para no sufrir ahogamiento por sumersión – inhibición, en el cual se paraliza la respiración, la persona cae en el agua y muere.
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