Los ministros de Relaciones Exteriores de Irán y las seis potencias occidentales se sentaron ayer por más de una hora para acabar con los últimos obstáculos para un acuerdo político que sea “factible”. Era la primera reunión entre ellos desde

Negociaciones a contrarreloj

La maratón de conversaciones entre los representantes de las seis potencias del grupo 5+1 e Irán sobre el programa nuclear iraní se prolongó ayer en la noche para llegar a un acuerdo antes de la fecha límite: esta medianoche.

La maratón de conversaciones entre los representantes de las seis potencias del grupo 5+1 e Irán sobre el programa nuclear iraní se prolongó ayer en la noche para llegar a un acuerdo antes de la fecha límite: esta medianoche.

Los diplomáticos buscan llegar a un acuerdo por el cual Irán garantice sin la menor sombra de duda la naturaleza civil de su programa nuclear, a cambio de un levantamiento de las sanciones internacionales que asfixian su economía desde hace años.

“BLOQUEADO EN TRES PUNTOS”

La duración del acuerdo, el levantamiento de las sanciones de la ONU y el mecanismo de garantía y control eran los tres puntos en los que estaban bloqueadas las negociaciones ayer, según un diplomático occidental, quien solicitó el anonimato.

Los países del 5+1 están preparados para suspender sus sanciones, no eliminarlas, de una forma gradual para asegurarse de que Irán no viole el acuerdo. La cuestión de las sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU es particularmente espinoso.

El viceministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abas Araghchi, dijo que tenía que haber un “borrador preciso” del levantamiento de sanciones. Sobre la duración de cualquier acuerdo, EE. UU., quiere que sea de al menos 10 años o incluso 15.

Incluso antes de que ningún acuerdo se haya cerrado, sus oponentes ya han comenzado a criticarlo, preocupados por si no será suficiente para impedir que Irán se haga con la bomba atómica.

Esto incluye a la oposición republicana del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien después de tildar el acuerdo de “peligroso” el domingo, ayer volvió a la carga: “El acuerdo que se perfila en Lausana envía el mensaje de que no solamente no se castiga la agresividad, sino que además se le recompensa”.

La comunidad internacional quiere asegurarse de que Irán no pueda hacerse de forma sostenida y verificable con una bomba nuclear durante al menos una década, de ser posible incluso más. Los iraníes rechazan los alegatos de que quieren acceder a materiales y conocimientos nucleares para una bomba y dicen que solo tienen intenciones pacíficas con sus actividades atómicas.

ALGUNOS AVANCES

Fuentes diplomáticas occidentales dijeron el domingo que Irán habría aceptado reducir de las casi veinte mil centrifugadoras actuales (la mitad activas), a seis mil. Además, la planta subterránea de Fordo, cerca de la ciudad santa de Qom, podría seguir funcionando bajo condiciones muy estrictas.

Irán desmintió categóricamente que hubiera aceptado exportar todo o parte del uranio débilmente enriquecido que tiene almacenado. “Alcanzar un acuerdo es factible. Hemos encontrado soluciones para numerosas cuestiones”, indicó el viceministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abas Araghchi.

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