El uso de semilla certificada y mejorada en la producción de granos básicos sigue siendo escaso. Según estimaciones de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG) únicamente entre el 12 y 15 por ciento de la producción nacional se obtiene con esta, el resto se cosecha con semilla criolla.
Es decir, “el mejor grano comercial que se obtiene de las cosechas previas, que se va deteriorando con el tiempo, ese es uno de los grandes obstáculos para mejorar la productividad”, dice Álvaro Fiallos, presidente de la UNAG.
Pero de cara al inicio del ciclo agrícola 2015-2016, al menos en el caso del frijol, esta situación promete mejorar. Unos veinte mil quintales de la semilla de frijol INTA Sequía están a disposición de los productores para ser utilizados en el subciclo de primera. Javier Gadea, gerente de acopiadora Agrogeg de Matagalpa, afirma que para la siembra de postrera y apante podrían disponer de hasta el triple en volumen del grano antes descrito.
Se espera que esta nueva variedad resista los posibles efectos del déficit de lluvia que se genera en el Pacífico, el fenómeno conocido como El Niño, que según los pronósticos, este año nuevamente afectará a la región, aunque se desconoce con exactitud la magnitud de su incidencia.
Adicionalmente, Gadea considera que hay suficiente semilla para sembrar unas ocho mil manzanas de frijol negro para enviar a Venezuela.
También los bancos de semilla de Pueblo Nuevo en Estelí, de Totogalpa en Madriz tienen más de cuatrocientos quintales de semilla de frijol para ser reproducida en primera y continuar abasteciendo en el resto del ciclo.
Estos bancos son resultado de la ejecución del proyecto de Apoyo a la Producción de Semillas de Granos Básicos para la Seguridad Alimentaria en Nicaragua (Papssan), financiado por la Unión Europea.
Dicho proyecto estableció originalmente unos 170 bancos comunitarios de semilla que establecieron una red. Ahora la meta es que, mediante los recursos obtenidos a través de la producción de semilla se pueda ir abriendo más bancos hasta tener al menos uno en cada departamento del país. El costo promedio de cada banco es de unos 15 mil dólares, dijo Javier Pasquier, presidente de la Federación de Cooperativas para el Desarrollo (Fecodesa).
Actualmente a través de este programa —que concluyó el año pasado pero está demostrando sostenibilidad— unos siete mil productores de todo el país se dedican a la producción de semilla a través de la técnica dos por uno. Es decir, por cada quintal que reciben para reproducir devuelven dos. El resto de la producción —obtienen unos 18 quintales por manzana— lo comercializan.
Este esquema obligó a otras cooperativas, que en los últimos años se dedicaron a producir semilla, a abandonar la actividad. “Ya no se vendía, y con el precio que alcanzó el frijol el año pasado optamos por producir grano comercial. Además ahora hay otras empresas que las dan con facilidad, el productor no tiene que sacar los cien dólares que en promedio está costando ahorita cada quintal de semilla”, manifiesta René Navas, presidente de la Cooperativa Agropecuaria de Productores de Semilla de Carazo (Caprosec RL).
Teniendo en cuenta que para la siembra de cada manzana de frijol se requieren ochenta libras del grano, la disponibilidad de semilla certificada y mejorada sigue siendo reducida frente a la gran demanda. Con el actual inventario del Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA) y los bancos del proyecto Papssan se puede sembrar un poco más de 25 mil manzanas y según los planes nacionales de producción, en cada ciclo agrícola se siembran más de trescientas mil manzanas de frijol.
Semilla asegura rendimiento
Según Álvaro Fiallos, presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), mientras el país no establezca la infraestructura productiva para semilla, sus cosechas seguirán dependiendo del uso de la semilla criolla o grano comercial y eso deriva en bajos rendimientos.
Establecer dicha infraestructura requiere, de productores decididos a especializarse en la actividad, entrenamiento del Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA), que tiene también que proveer la semilla básica para reproducirla , de que el Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA) entregue las certificaciones finales.
“Pero para todo esto se requiere financiamiento, que es lo que nunca ha habido. Pero también del precio con que se saque, ya que muchos productores de semilla la quieren vender demasiado cara y los productores no la pueden comprar”, lamenta Fiallos.
La producción
El Plan Nacional de Producción, Consumo y Comercio del ciclo agrícola 2013-2014 contemplaba la siembra de 411,164 manzanas de frijol rojo para obtener una cosecha de 5.23 millones de quintales.
De ese volumen 2.75 millones de quintales se destinarían al consumo local. 1.30 millones de quintales a la exportación y 1.17 millones de quintales a las reservas nacionales para abastecer la demanda de mayo, junio y julio del siguiente año.
Uso incipiente
Los resultados del IV Censo Nacional Agropecuario (Cenagro 2011) detallan que de las 216,145 explotaciones agropecuarias que se registraron, solo 12,059 reportaron el uso de semilla certificada y 29,665 el de semilla mejorada. Mientras que en 191,184 fincas se confirmó que solo usan semilla criolla. Esto a pesar de que las casas comerciales venden la semilla.
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