El Ministerio de Economía Familiar Comunitaria, Cooperativa y Asociativa (Mefcca) se mantiene en una crisis interna desde febrero del año pasado y acéfalo desde enero de este año, según fuentes ligadas a dicha institución.
De acuerdo a estas mismas fuentes, que pidieron anonimato por temor a represalias, la entidad estaría siendo controlada por el diputado sandinista Gustavo Porras, a quien acusan de ser “el verdugo” de los trabajadores.
Porras mantiene el control total del Mefcca desde que lo “intervino”, en febrero 2014, tras la salida del entonces titular Pedro Haslam; luego se nombró una ministra que diez meses después renunció.
Los denunciantes, entre ellos sindicalistas y trabajadores del Mefcca, recordaron que si bien se destituyó a Haslam por supuestos actos de corrupción, ahora Porras ha sustituido a gran parte de los funcionarios por gente cercana a él y se ha convertido en el “verdugo” de quienes no ha podido correr por que tienen la “protección de la primera dama Rosario Murillo”.
Al ser consultado sobre esta denuncia, la semana pasada mientras participaba en una actividad de la Comisión de Salud y Seguridad Social que él preside en la Asamblea Nacional, Porras se mostró asombrado y luego preguntó: “¿De dónde sacan eso? Parece que hay una nueva epidemia” y caminó apresurado para refugiarse en una oficina.
Al concluir el evento, nuevamente LA PRENSA intentó obtener una explicación sobre las denuncias de los empleados, pero Porras sin responder los cuestionamientos y tratando de tapar su cara para evitar ser fotografiado, caminó apresurado hasta su vehículo y se marchó.
Uno de los denunciantes señala que “efectivamente con la salida de Pedro Haslam salieron a la luz todos los abusos que cometía: pago con dinero del ministerio a empleados de la cooperativa en la que él trabaja, uso de vehículos y otros bienes por parte de sus familiares, megasalarios que pagaba a su personal de confianza y otras cosas. Pero Porras en lugar de poner fin a eso ahora lo promueve a favor de los parientes y amigos que ha colocando en este ministerio, que se ha convertido en su finca”.
Otro de los consultados dice que uno de los primeros nombramientos que Porras concretó fue supuestamente el de su hija Sonia como directora general de Pequeños y Medianos Negocios, para que desde ahí, supuestamente, “vele por los intereses de la familia y tome decisiones por encima del resto de funcionarios, asignando cargos y salarios a su gusto y antojo. Otro nombramiento clave ha sido el de Manuel Alcides Morales en la dirección de Servicios Generales, para tener el control de los recursos”.
Y añade: “En el ministerio todos le tiene pavor a los Porras, porque han creado una red de espías que les ayuda a definir a quién despiden, mientras a otros los agobian tanto hasta que los obligan a renunciar”.
Ministra efímera
En marzo del año pasado la entonces viceministra María Antonieta Machado asumió oficialmente la titularidad de esa entidad, pero diez meses después renunció. Se presume que “un espía de Porras le puso una trampa en un movimiento de fondos para que las cuentas le salieran mal y se viera obligada a irse”, dijeron los denunciantes.
Mientras que, de las dos viceministras nombradas Juana Francisca Rodríguez Bustos dejó el cargo el año pasado y María Isabel Martínez, nunca lo asumió, a pesar de haber dejado la dirección del Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA).
Los consultados reconocen los maltratos verbales de Porras e incluso que varios le han advertido que solo se irán si se los ordena Murillo. No obstante, dirigentes sindicales que dicen sentirse obligados a respaldar las decisiones del diputado por temor a represalias, aseguran que mientras Porras insta a los empleados de menor rango a no dejarse avasallar por sus jefes y se ha erigido como su defensor; a los que ocupan puestos de dirección les grita, humilla e insulta y los mantiene vigilados constantemente.
Otro punto en que coinciden los denunciantes es que “estos actos de corrupción y abusos persisten porque ni la compañera Rosario ni el comandante se han enterado. Porque si lo supieran ya lo habrían quitado como hicieron con Haslam”. Además lamentan que no se hayan llevado ante la justicia los supuestos actos de corrupción de Haslam, sino que le dio otro cargo fuera de la institución.
Las fuentes admiten que se está violentando el artículo 17 de la Ley 290, Ley de Organización, Competencias y Procedimientos del Poder Ejecutivo que establece: “Para cada ministerio del Estado, el presidente de la República nombrará un ministro y un viceministro único”.
Sindicatos toman distancia
A unque entre los que denunciantes hay varios sindicalistas, la dirigencia nacional prefiere mantenerse al margen.
Luis Barbosa, dirigente de Confederación Sindical de Trabajadores José Benito Escobar (CST-JBE), afiliada al Frente Nacional de los Trabajadores (FNT) que dirige Gustavo Porras, reconoce que los sindicatos del Ministerio de Economía Familiar Comunitaria, Cooperativa y Asociativa (Mefcca), pertenecen a la Unión Nacional de Empleados que es parte del FNT. Pero asegura que en esto “cada quien cuida su parcela y responde por lo suyo. Ellos están ahí, son ellos los que tiene que hablar”.
Por su parte, el secretario general de la Central Sandinista de Trabajadores (CST), Roberto González, afirmó que en ese ministerio no tiene sindicatos a pesar de que si los tenía el Ministerio Agropecuario y Forestal y muchas entidades fueron fusionadas. “Una vez que los dirigentes que teníamos ahí salieron, ya no volvimos a tener sindicatos, porque la gente decidió quedarse en otras organizaciones”, dijo.
De momento, lo que al dirigente de la CST le preocupa son los atrasos que están teniendo para recibir certificaciones ante el Ministerio del Trabajo.
“Están poniendo trabas y atribuyen los retrasos a que la decisión está en manos de la ministra que está haciendo consultas y no sé con quién, ya que está obligada a entregarlas”, lamenta González.