Las mujeres terminarán con la dictadura

El castrismo por medio de su operador local en Venezuela está nuevamente a la defensiva, aplicando la metodología represiva que le ha funcionado en Cuba, Bolivia, Ecuador, en la misma Venezuela y otros países, para sostener sus regímenes totalitarios. Lo que sucede hoy en Venezuela es parte del curso político previsto por el castrismo. Ya han pasado por esto varias veces, en Cuba y en diferentes países, y han retenido el poder con éxito. Sin embargo, en el caso de Venezuela se presenta un elemento que puede terminar con la dictadura de Maduro: las mujeres venezolanas han tomado el liderazgo.

El castrismo por medio de su operador local en Venezuela está nuevamente a la defensiva, aplicando la metodología represiva que le ha funcionado en Cuba, Bolivia, Ecuador, en la misma Venezuela y otros países, para sostener sus regímenes totalitarios. Lo que sucede hoy en Venezuela es parte del curso político previsto por el castrismo. Ya han pasado por esto varias veces, en Cuba y en diferentes países, y han retenido el poder con éxito. Sin embargo, en el caso de Venezuela se presenta un elemento que puede terminar con la dictadura de Maduro: las mujeres venezolanas han tomado el liderazgo.

Las condiciones políticas y sociales que crea el castrismo cuando toma el poder en un país, están fundadas en el miedo, la explotación de las necesidades y pecados de la gente, el castigo y la eliminación ejemplar de los opositores, el asesinato de reputaciones, el discurso populista y antimperialista, la destrucción de la institución, el empoderamiento de los mediocres que de otra manera nunca tuvieran mando, la corrupción y la prebenda, el ventajismo, la apariencia de cambio, la explotación de la esperanza de la gente, el control de medios de comunicación, el reemplazo de la libertad de prensa por la opinión publicitada del régimen, etc.

Todas esas técnicas de política dictatorial que no son aceptables ni posibles en democracia, han sido llevadas a un nivel de eficiencia extraordinario por el gobierno de Cuba, e implementadas en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, con tal éxito que incluso miembros de los gobiernos de los países ocupados —y obviamente los pueblos— no perciben la injerencia cubana, que en realidad es intervención.

Lo que está pasando ahora en Venezuela ya sucedió hace un año y la metodología cubana libró de la caída al dictador Nicolás Maduro, con una mezcla de represión sangrienta, amedrentamiento, división de la oposición, respaldo internacional de las otras dictaduras y gobiernos asustados o equivocados, indiferencia real o provocada de gobiernos democráticos, la operación de su instrumento político, la Celac, y finalmente un tramposo diálogo.

Pasó también en Bolivia a partir del año 2003 y siguientes cuando Evo Morales produjo sucesivamente cerca de una veintena de masacres y golpes a la democracia, en El Alto, La Paz, Chapare, Achacachi, Huanuni, las minas, Cochabamba, Arani, Sucre, La Calancha, El Porvenir, Pando, el Hotel Las Américas, Chaparina y, prácticamente, en todo el país donde defendieron la democracia. Hoy con el dictador cocalero en control de todo y de todos, ya pocos recuerdan o se atreven a analizar —y menos investigar— que este proceso fue creado, organizado y dirigido por la intervención castrista.

Las derrotas de los defensores de la democracia en los países controlados por el castrismo, son muchas y sucesivas. Pesan tanto que se cumple la previsión de la estrategia dictatorial: el desaliento, la división, la desorganización y la desesperanza. Han aumentado los perseguidos, los acusados, los presos políticos y los exiliados, mientras el castrismo acelera su campaña para hacer crecer la imagen de los dictadores.

Este es el escenario en el que las mujeres venezolanas han tomado el liderazgo. Los hombres están muertos, presos, exiliados, perseguidos, confundidos, divididos. La juventud venezolana lucha valientemente pero necesitaba un liderazgo claro. Como sucedió en el pasado en innumerables hechos de la historia, en Venezuela se ha llegado al punto y las mujeres han decidido terminar con el oprobio. La seguridad del Estado castrista lo sabe, por eso Maduro no apresa a María Corina Machado y a otras líderes, y por eso mismo en Cuba están dividiendo a las Damas de Blanco.

Los gobiernos democráticos del mundo no podrán seguir ignorando la existencia y ejercicio de las dictaduras del siglo XXI en las Américas. La recuperación de la libertad y la democracia en Venezuela está ahora en manos de las venezolanas. Nicolás Maduro y los operadores del castrismo saben que las mujeres terminarán con la dictadura.

El autor es abogado y politólogo boliviano. Director del Interamercian Institute for Democracy. ©FIRMAS PRESS

Columna del día dictadura mujeres archivo

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COMENTARIOS

  1. Jeannette Tellez Jarquin
    Hace 12 años

    Al Masuco y Aura , no den patadas de ahogado , a las mujeres no hay quien las pare cuando toman la decisión de luchar, si el Señor Sánchez es operador del tío Sam , entonces Maduro y sus secuaces es operador de Fidel y de Putin …. ya le quedan pocos días a Maduro y quienes lo sacaran serán los militares que cada vez mas están divididos y hastiados.

  2. aura
    Hace 12 años

    En Venezuela, estan presos dos fasinerosos, muerto el lider de la Revolución Chavez, no creo que se auto mató para generar miedo en sus opositores, me parece que la tesis de este señor es falsa y se basa en la desesperación, mujeres lederes hay en el chavismo y en oposición, saí que a justificar de otro modo el fracaso de los golpes de estado que desde que Chavez estaba vivo se han producido en Venezuela.

  3. Juan R Pèrez
    Hace 12 años

    Viva Maria Corina Machado, Lilliam Tintori y otras compañeras venezolanas. Viva la democracia en la patria del libertador Simòn Bolivar.

  4. El Masuco
    Hace 12 años

    Hola Mr Carlos Sánchez, o mejor llamarlo operador local del tío Sam. Es usted un Mr apasionado por la democracia sumisa a los intereses imperiales y no a los intereses soberanos de cada pueblo. El estilo de democracia que usted defiende es como la democracia golpista de 2009 en honduras, 2004 en Haití, 2002 en Venezuela, 1989 Panamá, Los más recientes procesos democráticos en América, impulsados por los referentes de la democracia.

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