The Order: 1886 es un videojuego de acción con una ambiciosa narrativa que mezcla fantasía, hechos históricos, tecnología, lucha de clases, evolución humana, órdenes secretas y disparos en el Londres victoriano.
En él, una orden secreta lucha durante la revolución industrial por controlar a unos peligrosos hombres lobo a la vez que intenta sobrevivir a una rebelión de las clases obreras.
The Order: 1886 es un título de acción y disparos en tercera persona para PlayStation 4 que se lazó ayer 20 de febrero en todo el mundo.
“La gran innovación de este videojuego es que imbrica una gran narrativa con la jugabilidad. Hemos intentado que sea un juego espectacular con una narrativa integrada, sin costuras”, explicó en una entrevista con Efe el fundador del estudio Ready at Dawn —responsable del título—, Andrea Pessino.
Pessino aseguró que The Order: 1886 supondrá una experiencia emotiva y muy profunda, lo cual tendrá un impacto en la manera en la que el jugador se enfrentará al título.
HÍBRIDOS Y REBELDES
Un triángulo protagoniza la lucha: la orden, los “híbridos” y los “rebeldes” de clase obrera que se han levantado contra los caballeros de la orden por considerarlos colaboradores de los gobiernos que los tienen oprimidos.
Los híbridos son una rama de la humanidad que evolucionó hasta convertirse en seres inteligentes pero brutales. Para lograr neutralizarlos, el rey Arturo creó una orden de caballeros que contaban con poderes especiales otorgados por el líquido del santo grial.
Ese equilibrio logrado en la Edad Media se rompe con la llegada de la revolución industrial, en la que irrumpen tecnología punta y armamento muy evolucionado que caen en manos tanto de los híbridos como de los rebeldes.
El equipo de The Order: 1886 ha querido que la realidad y la fantasía estén entretejidas en el título, tanto como para que los jugadores se pregunten qué es historia y qué es ficción.
Porque en el título aparecen personajes históricos como Nikola Tesla o el Marqués de Lafayette y el Londres victoriano se ha recreado a partir de documentos y fotografías reales —el equipo pasó dos semanas en la ciudad a tal efecto—.
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