«Hemos llamado (la atención) al Gobierno de la gran responsabilidad que tiene la defensa de los derechos humanos (…), más bien la respuesta es la persecución, violar las mismas leyes, el matar, el destruir». Abelardo Mata, obispo de Estelí.
La mochila que explotó el 20 de enero en un pequeño cerro, en El Portal, Santa María de Pantasma, departamento de Jinotega, mientras acampaban cuatro rearmados, guardaba dos teléfonos celulares y tres linternas de mano “preparados”. Lo anterior lo afirmó el obispo de Estelí, monseñor Abelardo Mata, quien sostuvo que esto lo conoció de voz de uno de los dos heridos que atendió como “una obra humanitaria”.
Por estar próxima la campaña electoral en el país, monseñor Abelardo Mata, externó su temor de que “si aquí no hay sinceridad, los ánimos se van a caldear más”.
“Justamente nuestra intervención va en esa línea, tratamos de convencer a la gente que esto es un callejón sin salida, que esto no tiene futuro, que es un suicidio, que tal vez ellos podrán defenderse porque tienen el arma en la mano, pero sus familiares no se pueden defender”, expresó el presidente de ANPDH, quien indicó que ha conocido muchos casos de personas que han huido de sus casas porque el hijo anda en la montaña.
“Vienen y se desquitan con el papá o con el abuelo, lo enchachan, lo torturan, lo golpean, lo amenazan. Y la gente tiene que dejar su campo, tiene que dejar su hogar, eso no es justo”, sostuvo monseñor Mata, quien apuntó que pese a que esto lo vienen diciendo desde hace varios años, nadie quiere escuchar.
[/doap_box][doap_box title=»Teme a “ley del revólver”» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]El obispo de Estelí, monseñor Abelardo Mata, advirtió que al no haber justicia en el país y la propagación en el campo de los llamados “orejas” del régimen, como denunciaron la semana pasada habitantes en el norte de Santa María de Pantasma, Jinotega, “lo que aquí se va a dar es la ley del revólver”, pues indicó que tiene conocimiento que parientes de personas que están armados en contra del Gobierno incluso han sido encarceladas, por lo que no descarta que “al que ya anda denunciando y lo identifican, no faltará quien quiera matarlo”, pero aclaró que eso no es justicia.[/doap_box]
Los charneles de la bomba dejaron a uno de ellos sin un ojo y el otro a punto de perderlo, señaló el también presidente de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH).
BOMBAZO DEJÓ TRES MUERTOS
El estallido de El Portal dejó la muerte de tres personas, hasta ahora identificada solo una de las víctimas, el pastor evangélico y promotor de salud, Modesto Duarte, que según sus familiares, llegó al sitio atraído por la explosión.
La explicación que le dio uno de los heridos sobrevivientes a monseñor Mata es que “llegaron dos personajes, uno de mucha confianza de ellos, que ya les venía apoyando llevándoles comida, llevándoles gaseosas (este acudió) con un compañero que no conocía y que dejó una mochila; en la mochila iban dos teléfonos celulares y tres focos preparados, de tal manera que en cuanto entregaron eso, ellos se fueron”. Al poco tiempo que se retiraron ocurrió el bombazo.
“SERENO” Y “EL MACHO” QUEDARON DESTROZADOS
De acuerdo con el relato que conoció el obispo de Estelí, el cabecilla del grupo apodado “Sereno” después de platicar un rato, agarró la mochila que le llevaron aparentemente con logística.
Mientras, un ayudante suyo, apodado “El Macho”, de 22 años, “se embolsó un celular y guardó en su mochila un foco”. Ambos quedaron totalmente destrozados.
Los otros dos fueron impactados por charneles; quedaron “heridos e incapaces de poder socorrer o hacer algo”. Fue en eso que apareció Duarte, quien llegó en su auxilio.
Mata dice que Duarte “fue ejecutado, como ejecutada fue esta gente que en verdad estaba irregular. No aplaudimos a quien anda con un arma, sea regular o irregular”. Supuestamente el herido relató a Mata que “al poco rato apareció el Ejército disparando a mansalva.
El segundo herido, que es quien le relató a Mata lo sucedido, no logró esconderse bien y lo persiguieron los militares que empezaron a disparar hasta impactarle en un pie, pero aun así logró desplazarse por unos dos kilómetros.
¿Quién le disparó?, consultó LA PRENSA a Mata. Su respuesta fue: “El Ejército”.
IBA “BAÑADO” EN SANGRE
“Arrastrándose, yéndose al monte, todo eso y sacando fuerza de flaqueza, porque en un ojo le penetró un charnel y estaba su rostro bañado en sangre, no lograba ver y estaba prácticamente a ciegas y palpando él solo sentía zumbar las balas por su cuerpo”, agregó Mata con base en el relato que le hizo el herido.
El hombre le confió al sacerdote que “se deslizó en un barranco y fue a parar a una quebrada y ahí se detuvo, pero como oía los disparos todavía, logró arrastrarse hasta el otro lado de la quebrada. Y a través del tacto se dio cuenta de que estaba en un maizal recién cortado”, lo que impidió que dejara huellas. Después un pariente suyo lo encontró y lo auxilió.
LA PRENSA preguntó a Mata que si después de dar a conocer esta situación no teme que sea señalado de colaborar con estos grupos, a lo que el obispo respondió: “¿Si no me han tildado ya de coronel, de jefe y de esto y la burla en todo sentido? Si uno se expone a todo”.
“Pero la verdad se impone por sí misma, por desgracia, eso es lo más doloroso, cuando yo dije que los hechos son los que van hablar, qué hechos más terribles son los que están hablando”, apuntó Mata.
Señaló que no es justo que el campesinado sea castigado porque se siente ofendido en sus derechos por la falta de una cédula y por no tener voz en el país.
RESPALDA AL CENIDH Y A LA CPDH
Sobre los hechores de esta acción, Mata indicó que él se basa en las investigaciones de las otras dos organizaciones: el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) y Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) y también en la información de primera mano que posee, que es el testimonio del sobreviviente.
“Él (el herido) no me dice ‘fue el Ejército’, pero sí era gente uniformada y según lo que ellos dicen, alrededor no tenían ningún grupo, por decir recompas, que los anduviera persiguiendo”, refirió Mata para descartar que se trate de vendettas entre dos grupos delictivos, como sostuvieron las autoridades militares que de forma reiterada niegan haber tenido presencia en ese sitio.
“Cayeron (los armados) en la emboscada que les habían tendido”, sostuvo Mata. “Por boca de los actores eso no fue así (…), los hechos están hablando. ¿Cómo es posible que los cuerpos queden despedazados y la marihuana que se suponía estaban intercambiando queda intacta en el campo”, reflexiona el obispo, mientras sonríe y apunta: “Comencemos por ahí”.
Advirtió que hechos como el de El Portal provocará mayor desconfianza entre la población y “una huida de cerebro más de lo que se está dando; y lo que huelo en el horizonte es que el narcotráfico venga a agarrar aquí caldo de cultivo, traigan sus armas y haya una colombianización del territorio”.
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