Pese a que Nicaragua es el mayor productor de leche de la región centroamericana y que en la última década el consumo de esta pasó de cuarenta a 81 litros per cápita, sigue entre las más bajas del continente. Los costarricenses por ejemplo, ingieren doscientos litros anuales.
Elevar este consumo es uno de los grandes retos del sector, pero lograrlo depende, entre otros factores, de incrementar la productividad, mantener precios accesibles y desarrollar programas como el Vaso de Leche Escolar; temas que se abordan en el XIII Congreso Nicaragüense del Sector Lácteo, dice Willmer Fernández, presidente de la Cámara Nicaragüense del Sector Lácteo (Canislac).
Para el presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos, Álvaro Fiallos, es urgente establecer una alianza entre la industria y los productores porque en la medida en que se presione por un mayor precio para la leche, se resta la capacidad de adquisición del consumidor. “Es una barbaridad que un litro de leche cueste 27 o 29 córdobas”, lamenta Fiallos y advierte que las bebidas gaseosas al costar la mitad sacan del juego a la leche.
Fernández atribuye el alto costo de la leche, por un lado al incremento del precio de los insumos y a que todavía no se traslada la baja en el precio de los derivados del petróleo, que tiene gran peso en el transporte y enfriamiento del producto.
También se debe a que el país sigue teniendo los niveles de productividad más bajos de la región: unos cuatro litros de leche por vaca. Y finalmente a que la falta de ordenamiento del mercado permite que el intermediario se quede con la mayor ganancia, en detrimento del productor y el consumidor.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 C