Para don Santos Delgadillo, la necesidad de agua es muy grande. Con pico en mano poco a poco va rompiendo la zanja que llegará hasta el pozo de La Conga desde donde se abastecerán los habitantes de cinco sectores de la comarca El Coyol, con un miniacueducto por bombeo eléctrico (MABE).
[doap_box title=»Etapas del proyecto» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]La alcaldesa de San José de los Remates, Amparo Treminio, afirmó que el proyecto se ha desarrollado en tres fases, la primera en el 2013, cuando se intentó mejorar el sistema con la ampliación del pozo y se construyó la pila de captación, con un monto de 558,259 córdobas. En la segunda etapa, en el 2014, se hizo una inversión de 615,148 córdobas en la instalación de una batería de seis paneles solares, el análisis para ver la capacidad del pozo y se mejoró el camino hacia La Conga, y la última fase, comprende la instalación de la tubería con un monto de 350 mil córdobas, para garantizar que los cinco sectores beneficiarios reciban el agua potable en sus casas.
“Prácticamente tenemos un río debajo de las tierras de El Coyol, es una bendición para toda la comunidad (agua) buena para consumir, porque ellos están bebiendo agua de pozos comunales que ellos mismos excavaron en las administraciones pasadas, pero ya están contaminados por las letrinas que están cerca y con arsénico”, resaltó Treminio.[/doap_box]
Los protagonistas del proyecto son los propios pobladores que han gestionado ante la Alcaldía de San José de los Remates y actualmente están trabajando organizados en el zanjeo.
Todas las mañanas Gregoria Urbina acude al pozo de La Conga para jalar el agua que diariamente ocupa en los quehaceres de su hogar. Comentó que cuando el agua le llegue hasta la casa ya no tendrá que caminar y subir una cuesta. “Si Dios quiere vamos a tener el agua dentro de la casa, principalmente para beber, porque es la que nos cuesta conseguir”, expresó.

LA PRENSA/CORTESÍA
Según un análisis realizado en los pozos de donde se abastecen los pobladores, el agua está contaminada, incluso con arsénico que es perjudicial para la salud, de ahí la preocupación de las autoridades municipales por llevar agua segura y de calidad.
No obstante, ante la negativa de Enatrel de llevar la energía, lo cual ha sido un pegón en el proyecto, las autoridades municipales instalaron seis paneles solares para impulsar el agua con una bomba eléctrica desde el pozo a la pila de captación de 45 metros cúbicos y de allí será distribuida a los diferentes sectores por gravedad.
750
pobladores, aproximadamente, serán beneficiados con el proyecto de agua en El Coyol. El agua llegará a unas 95 viviendas de La Plaza, El Alto, La Ceiba, Las Quebradas y El Llano.
El responsable de la Unidad Municipal de Agua y Saneamiento (UMAS), Darwin Burgos, explicó que este año se está concluyendo la tercera fase del proyecto del miniacueducto por bombeo eléctrico, la Alcaldía aporta todos los materiales y la comunidad pone la mano de obra en la excavación de las zanjas para instalar la tubería, que lleva un avance de un treinta por ciento.
El proyecto se ha venido desarrollando en etapas y es ejecutado por la Alcaldía de San José de los Remates, con fondos de las transferencias y recursos propios.
DE GRAN NECESIDAD
José Santos Polanco Urbina, de La Conga, indicó que el proyecto era una gran necesidad porque donde habitan es una zona seca que sufre en el verano. “Este es un logro que nunca pensamos que íbamos a tener, gozar de agua segura para tomar y en la propia casa, ya se hizo una realidad, antes teníamos que ir largo a buscar el agua y las mujeres y los niños eran los más perjudicados, porque esa era tarea de ellos”, sostuvo.
Estamos trabajando todos unidos para hacer realidad el proyecto, venimos haciendo la zanja para la tubería. Sacamos agua de los cuatro pozos que hay en la comunidad, pero está contaminada, no todos están bien, por eso estamos apoyando, porque el agua es de primera necesidad”.
Santos Delgadillo, de la comarca El Coyol.
Juan Cruz Flores, del sector La Plaza, indicó que más de 45 personas de su sector están participando en el zanjeo y a cada familia le corresponde 46 metros por vivienda. “En el comienzo nos salió bastante duro por el tipo de terreno, pero como comité decidimos que íbamos a vaquearlo (como se dice popularmente echarle la vaca) entre todos. La jornada inicia aclarando el día antes de las seis de la mañana y concluyen a las 12 del día, explicó.

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Dijo que el agua de la tubería domiciliar la utilizarán solo para lavar los platos y tomar. “Para bañarnos podemos usar el agua de los otros pozos y también para lavar la ropa”, agrega.
El proyecto de agua será administrado por la misma comunidad mediante un comité integrado por los pobladores.