Partiré hacia mi país, Alemania, con el sentimiento de misión cumplida y sabiendo que los programas sociales han contribuido a aumentar la asistencia a clases en un 20 por ciento y mantener en un 90 por ciento la retención escolar”. Helmut Rauch,

“Misión cumplida”

Hace treinta años Helmut Rauch salió de Alemania con su familia para apoyar la seguridad alimentaria en diferentes países del mundo, a través del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y en la ruta de trabajo estuvo: Ecuador, Corea del Norte, Tajikistán, Afganistán, Georgia, Angola y finalmente Nicaragua

Hace treinta años Helmut Rauch salió de Alemania con su familia para apoyar la seguridad alimentaria en diferentes países del mundo, a través del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y en la ruta de trabajo estuvo: Ecuador, Corea del Norte, Tajikistán, Afganistán, Georgia, Angola y finalmente Nicaragua. Ahora está jubilado y este sábado partió hacia su tierra natal, llevándose a nuestro país en el corazón, pero sobre todo con la satisfacción de la misión cumplida.

En el 2011 el Gobierno de Nicaragua anunció que el país había cumplido la meta del primer Objetivo del Milenio al reducir el hambre a 50 por ciento con la línea base de 1990. ¿Cómo certifican ustedes esta afirmación?

Son cifras que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) sacaron de evaluaciones internacionales. También de datos oficiales publicados por las instituciones del país y del Gobierno, pero también son datos comparativos con los otros países. Son los jefes de Estado quienes se han comprometido a resolver este problema, acabar con la pobreza extrema y reducir la pobreza. Muchos países han avanzado, otros no.

¿Ustedes han hecho algún estudio paralelo para ver cómo estamos en Nicaragua en materia alimentaria?

El objetivo del PMA es trabajar para la seguridad alimentaria y luchar contra el hambre y la desnutrición, fortaleciendo soluciones nacionales. En este sentido el PMA no trabaja de forma independiente, ni está fiscalizando al Gobierno. Nosotros trabajamos mano a mano con las autoridades, pero nosotros en los proyectos hacemos un monitoreo sistemático del impacto de nuestras intervenciones, pero no emite cifras como tasas de desnutrición, pobreza.

Se ha mejorado en un 50 por ciento la pobreza ¿y con el otro 50 por ciento qué le tocaría hacer a Nicaragua para lograrlo?

Nosotros vemos que Nicaragua es uno de los países que tiene un plan nacional de desarrollo. Está funcionando junto al plan el presupuesto. Tenés una voluntad política elegida por el pueblo, un plan nacional, el presupuesto para ejecutarlo, entonces todo está en el camino correcto. Nosotros coincidimos con el Gobierno que no se puede bajar la atención en estos problemas hasta que estén resueltos. Hay que tomar en consideración que Nicaragua sigue siendo en términos económicos uno de los países más pobres en términos de ingresos de América Latina, entonces las soluciones nacionales y sociales no pueden ser de un día a otro.

El invierno el año pasado no fue muy bueno, ¿ustedes han identificado algunas zonas que van a tener problemas con la seguridad alimentaria?

En la mitad del año pasado había la preocupación de un fuerte efecto del fenómeno de El Niño, y los efectos se podían extender hasta este año. No obstante el efecto de El Niño ha sido bastante leve comparado con años anteriores. Las cosechas de la postrera y el apante han dado buenos resultados, entonces coincido también con los científicos del Ineter que esperan que no haya afectación en los primeros dos o tres meses de este año y ojalá que se quede así. Las zonas con mayor vulnerabilidad ante la inseguridad alimentaria son los municipios del Corredor Seco, toda la zona afectada por la sequía de manera recurrente y la costa Caribe Norte.

Algunas personas hablaron de hambruna en la zona norte del país, ¿es posible eso?

Hay una mala utilización de la semántica de la palabra hambruna. Eso es algo muy diferente a lo que sucede aquí. El concepto de hambruna se aplica cuando un país es incapaz de resolver el problema de alimentos, no hay políticas públicas, no hay financieramente respuestas, no hay ayuda internacional y todo esto no acontece aquí. La palabra hambruna en ese sentido es mal utilizada.

Hasta hace pocos años el PMA tenía una bodega central de alimentos en la ciudad de Sébaco, ¿cómo funciona el almacenamiento de alimentos ahora?

Sí, ahora tenemos en algunas zonas bodegas con las alcaldías, con el Sinapred, con el Ministerio de Educación. En nuestro programa de desarrollo no solamente existe un proyecto, también un plan de acción formado por el PMA y por varios socios que trabajan con el PMA, he ahí también la responsabilidad de transportar y guardar los alimentos, y mantenerlos, todos están compartidos. Entonces nosotros usamos mucho la infraestructura de nuestros socios para no gastar demasiado dinero en términos de alquiler comercial que podemos más utilizarlo fortaleciendo de capacidades nacionales.

¿Mantiene el PMA una reserva de alimentos en Nicaragua para ser utilizadas cuando existen emergencia provocadas por fenómenos naturales?

Las reservas del país están con la Empresa Nicaragüense de Alimentos Básicos (Enabas). El PMA tiene reservas a nivel regional. Tenemos reservas actualmente en El Salvador, Ecuador y Guatemala. Aquí no tenemos muchos alimentos, alrededor de unas 900 toneladas de alimentos que nos permiten responder de forma puntual, pero tenemos la posibilidad de llamar a corto plazo y de inmediato a los otros centros para los alimentos que necesitamos. También tenemos un arreglo financiero que nos permite sacar alimentos y pagar más tarde. Esto también es algo en que el sector privado puede apoyar a nuestro trabajo.

¿Cómo funcionan esas reservas de alimentos ante una emergencia?

Reservas nacionales son las de Enabas. Cuando hay un desastre el Gobierno recurre a ellas, pero si ya sobrepasan la capacidad del Gobierno de respuesta entonces recurre al PMA y es generalmente un porcentaje que aporta de todo lo que es la atención a la emergencia. Además el clima de Nicaragua no permite tener reservas de alimentos a largo plazo por las afectaciones como: la humedad, el calor y algunas plagas como el gorgojo. También tienen un alto costo mantener estos alimentos a largo plazo, es más factible traerlo de fuera.

Los hábitos alimenticios de los nicaragüenses incluyen el problema de la poca costumbre de consumir frutas y verduras, ¿cuál es su consideración al respecto?

Sí… Tradicionalmente hay una poca utilización de algunos alimentos es difícil cambiar eso de un día para otro. Entonces necesitamos mucha educación para convencer, no solamente del valor de los contenidos, pero también el sabor y practicar. Nosotros tenemos visto que en las escuelas los niños son mucho más abiertos para probar otros sabores que no han conocido y adaptarse. Ejemplo de eso son los dátiles que recibimos de Arabia Saudita en el 2013 -2014.

¿Qué le gustó de la comida nicaragüense?

El vigorón, por los chicharrones. Nosotros comemos mucho cerdo, bien preparado es una delicia. Pero hay que estar preparado para subir de peso. En Alemania no se consume tanta grasa, y los carbohidratos el 80 por ciento son productos de la papa.

¿Considera que hay muchos riesgos a la obesidad?

El riesgo es real porque hasta el Ministerio de Salud está trabajando contra la desnutrición, pero la obesidad también es un riesgo de la salud nacional, principalmente por la falta de movimiento o ejercicio. También es un problema de acceso económico a la alimentación bien equilibrada. Tener acceso a las frutas y hortalizas, así como a las proteínas animales tiene su precio. Muchos nicaragüenses no tienen los medios económicos para que puedan comer cada día esta dieta. También es la falta de aprovechamiento de las frutas que crecen en los patios.

¿Cuáles han sido, en los últimos años, los avances de Nicaragua para garantizar la merienda escolar?

Para nosotros este es uno de los derechos individuales y colectivos más básicos como es el derecho a la alimentación y nutrición, como el derecho a la salud, a la educación. Nosotros somos aliados estratégicos del Ministerio de Educación con su programa de alimentación escolar y estamos conscientes que el rendimiento y la retención escolar especialmente de la primaria y el preescolar depende mucho de la alimentación escolar. Nosotros estamos conscientes que en varias áreas del país, especialmente en zonas de inseguridad alimentaria, la comida que reciben los chicos en las escuelas es la única comida contundente que reciben durante el día.

¿Cómo han respondido los padres a esta iniciativa?

En muchas familias las madres dan el alimento a otros niños, porque saben que los que van a la escuela lo van a recibir. También hemos visto que algunos niños han comido la mitad y guardan el resto para sus hermanitos.

Según el PMA a través de la merienda escolar se ha logrado un 90 por ciento de la retención escolar en los municipios donde funciona el programa. ¿Es verdad esto?

Esta retención depende de las áreas porque nosotros identificamos que si hay una emergencia, como una lluvia drástica o muy fuerte, el niño ya no va a poder ir a la escuela. En el campo hay niños que viven más alejados de las escuelas y algunas veces no pueden cruzar los ríos. También sabemos que en tiempo de cosecha de café los niños van al campo a trabajar y se salen de las escuelas. Históricamente los padres junto a sus hijos se mueven de lugar, pero ahora hay escuelas en algunas plantaciones.

¿Cuáles son las metas del PMA para este año en cuanto a la merienda escolar?

Las metas para nosotros son seguir con la alimentación de 157,000 niños en la Región Autónoma del Caribe Norte (RACN), así como municipios de Matagalpa y Jinotega. Siempre en conjunto con el Gobierno y especialmente queremos que salud, nutrición y educación sean metas alcanzables para los niños, para esto trabajamos e invertimos porque lo que utiliza el país en la educación escolar es una inversión en el futuro de los niños no un gasto.

¿Un balance de su gestión en estos cuatro años?

En el PMA somos alrededor de 80 personas, hombres y mujeres, trabajando para el desarrollo de su pueblo. Solamente tenemos tres extranjeros. Nuestro objetivo siempre es dejar capacidades para que el país pueda resolver sus problemas con su propia capacidad. El rol del PMA es un catalizador para transferir conocimientos que ha obtenido en otros países.

Reportajes ONU PMA archivo

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