Rafael Broche Moreno calculó que cuesta 200 dólares equipar un grupo de computadoras con las antenas y cables necesarios para hacer parte y convertirse en un nuevo nodo, lo que significa que el costo de colocar en red todas las computadoras con SNet

Jóvenes conectan a Cuba

Aislados de internet, varios jóvenes cubanos lograron diseñar de forma discreta una minirréplica del mundo en línea, al que la mayoría de los cubanos no tiene acceso. Reunieron dinero y crearon SNet, abreviatura de StreetNet (Red callejera), que conecta más de 9,000 computadores con antenas ocultas de Wi-Fi, pequeñas, baratas pero poderosas, y con cables de Ethernet, que cuelgan sobre las calles y tejados por toda La Habana.

Observadores externos y muchos cubanos dicen que la falta de internet  es culpa del Gobierno, de su deseo de controlar a la población y de cobrar tarifas desproporcionadamente altas de telefonía móvil y de internet como fuente de dinero para otras agencias gubernamentales.  LA PRENSA/AP/RAMÓN ESPINOSA
Observadores externos y muchos cubanos dicen que la falta de internet es culpa del Gobierno, de su deseo de controlar a la población y de cobrar tarifas desproporcionadamente altas de telefonía móvil y de internet como fuente de dinero para otras agencias gubernamentales.
LA PRENSA/AP/RAMÓN ESPINOSA

 

«Realmente necesitamos internet porque hay mucha información en línea, pero al menos esto satisface un poco porque es sentirse como ‘estoy conectado con un montón de gente, hablando con ellos, compartiendo archivos’». Rafael Antonio Broche Moreno, ingeniero eléctrico, de 22 años, quien ayudó a construir SNet, abreviatura de StreetNet (Red callejera).

Aislados de internet, varios jóvenes cubanos lograron diseñar de forma discreta una minirréplica del mundo en línea, al que la mayoría de los cubanos no tiene acceso. Reunieron dinero y crearon SNet, abreviatura de StreetNet (Red callejera), que conecta más de 9,000 computadores con antenas ocultas de Wi-Fi, pequeñas, baratas pero poderosas, y con cables de Ethernet, que cuelgan sobre las calles y tejados por toda La Habana.

[doap_box title=»Otros detalles de SNet» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

La red que conecta a los cubanos está constituida por una serie de nodos conectados, poderosas computadoras caseras con antenas Wi-Fi extrapotentes, que se comunican entre sí pese a la distancia, relativamente largas, y distribuyen señales a una red más pequeña de, quizá, una decena de otras computadoras en la cercanía.

Antes del anuncio del presidente estadounidense Barack Obama, de restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba, Estados Unidos intentó varias veces usar tecnología de comunicaciones para socavar al gobierno cubano.

El contratista Alan Gross fue sentenciado a 15 años de prisión después de que una empresa contratista de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) lo enviara a Cuba a establecer conexiones satelitales a internet. Gross fue liberado en diciembre después de cinco años preso, como parte de un acuerdo que allanó el camino a la nueva política de Obama hacia la isla.

Otro contratista de USAID trató de construir una red social basada en mensajes de texto llamada Zunzuneo, cuya breve existencia fue revelada en 2014 por una investigación de The Associated Press.

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Ahora pueden chatear con amigos, jugar y descargar películas. Las conexiones caseras a internet están prohibidas para todos excepto para unos cuantos cubanos y el Gobierno cobra el equivalente a un cuarto del salario mensual de la isla por conectarse a la red global por una hora, bien sea en los hoteles gestionados por el Estado o en cafés internet. Como resultado, la mayoría de los habitantes de la isla viven sin internet y se quejan de la falta de acceso a la información y de no poderse conectar con sus amigos y familiares que viven en el extranjero.

Desconectada de la verdadera internet, Snet es local y limitada. Fue construida con equipos que están disponibles públicamente en todo el mundo, pero sin ayuda de ningún gobierno extranjero, dicen sus gestores, lo que la convertiría, por mucho, en el más impresionante ejemplo de ingeniería en telecomunicaciones improvisada de Cuba.

Cientos de jóvenes conectados a esta red, en cualquier momento, juegan en línea “World of Warcraft” o “Call of Duty”. También se cuentan chistes o intercambian fotos en salas de chat y organizan eventos como fiestas o paseos a la playa.

QUIEREN CONECTAR A CUBA CON EL MUNDO

El hecho de que Cuba sea uno de los países menos interconectados del mundo es un tema de capital importancia para la relación que Washington quiere forjar con La Habana. Como parte de una nueva política que busca más acercamiento entre ambos países, el gobierno del presidente Barack Obama espera que si se promueven más ventas de tecnología estadounidense en la isla, aumentará el acceso a internet y habría menos dependencia del Estado por parte de los cubanos y se sentarán las bases para una reforma política.

Los funcionarios cubanos dicen que el acceso a internet es limitado en gran parte debido a que el embargo comercial de Estados Unidos evitó la llegada a Cuba de tecnología avanzada de Estados Unidos y dejó al gobierno cubano con poco dinero para comprar equipos a otras naciones.

Dado que el acceso a la internet es escaso, las autoridades estuvieron priorizando en estos años su uso, habilitando cuentas a través de universidades, centros de trabajo o investigación y asociaciones de artistas o jóvenes, que es como actualmente muchos cubanos logran ingresar a la red de redes.

Sin embargo, el gobierno de la isla dijo que, si bien está abierto a la compra de equipos de telecomunicaciones de Estados Unidos, no ve ninguna posibilidad de cambiar su sistema en general a cambio de normalizar las relaciones con Estados Unidos.

Cuba prohíbe el uso de equipo Wi-Fi sin una licencia del Ministerio de Comunicaciones, lo que hace que SNet sea técnicamente ilegal. Rafael Antonio Broche Moreno, ingeniero eléctrico de 22 años, quien ayudó a construir SNet, dijo que cree que la ley otorga a las autoridades una libertad de acción para permitir que operen redes como SNet.

Broche describió que existe una especie de acuerdo tácito con los funcionarios públicos que permite que SNet opere sin interferencias siempre y cuando respete la ley cubana: que sus cientos de nodos sean monitoreados informalmente por administradores voluntarios que se aseguran que los usuarios no compartan pornografía, hablen sobre política, ni vinculen SNet con conexiones ilícitas al internet real.

SI VIOLAN LAS REGLAS…
[doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]2,000 usuarios se conectan en un día promedio a esta red que inició en 2001 con un puñado de usuarios y se mantuvo así durante diez años. Se han sumado más de 9,000 computadoras en los últimos cinco años.[/doap_box]

“No estamos en el anonimato porque el país tiene que saber que existe este tipo de red. Claro, ellos tienen que proteger el país y saben que son 9,000 usuarios que podrían prestarse para lo que sea”, dijo. “Nosotros no nos metemos con nadie.

No queremos hacer nada más que jugar, compartir ideas sanas. Es todo un funcionamiento sano que no se compromete, no influencia, ni el Gobierno ni lo que sucede en Cuba… Mientras nos mantengamos haciendo lo correcto, ellos nos dejan seguir”.

Los usuarios que violan las reglas pueden ser bloqueados de la red por sus colegas durante un día por infracciones menores, como crear demoras en SNet al compartir archivos fuera de los horarios prescritos, mientras que las expulsiones de por vida se dan por violaciones al acuerdo como distribuir pornografía.

“Los usuarios lo respetan mucho para conservar la red, porque es lo único que tienen”, comentó Broche. “Tanto yo como los demás administradores seguimos la red para que esta siga su fin”. El gobierno cubano no respondió a una solicitud de comentario con respecto a la red.

Unirse a SNet requiere recursos fuera del alcance de mucha gente en un país donde el salario promedio es de aproximadamente 25 dólares mensuales.

Humberto Vinas, de 25 años, estudiaba tecnología médica y contabilidad antes de encontrar un empleo relativamente bien pagado en la cocina de un bar. Él y nueve amigos compartieron el gasto por un nodo de SNet durante varios meses, y extendieron cientos de metros de cable Ethernet sobre los techos de sus vecinos, hasta que uno de ellos exigió que lo retiraran, lo que provocó su desconexión de la mayor parte de la red.

“Se extraña SNet, se extraña mucho”. “Te enteras de muchas cosas, como por ejemplo los resultados del futbol, muchas cosas que se hacen desde la comodidad de la casa”.

Los cubanos tienen, en promedio, uno de los niveles de educación más altos del hemisferio y años de práctica improvisando soluciones ante la escasez de bienes y servicios, lo que permite a muchos tener acceso y compartir información a pesar de enormes barreras. Por un dólar a la semana, o menos, muchos cubanos reciben lo que es conocido como “el paquete”: entregas semanales de programas de televisión pirateados, así como de películas, revistas, textos y vídeos instructivos guardados en dispositivos de memoria USB.

Muchos utilizan SNet para tener acceso a programas de televisión populares y a películas. El sistema tiene almacenada además una copia de Wikipedia. No está del todo actualizada, pero es refrescada frecuentemente por usuarios con acceso al internet real.

Existe también una versión realizada en la isla de una red social que funciona de manera similar a Facebook.

En otras ciudades y provincias de Cuba existen redes similares pero más pequeñas. “Lo que existe es una prueba de lo que se puede hacer”, dijo Alien Garcia, un ingeniero en sistemas de 30 años, quien publica una revista de tecnología de la información que es distribuida a través de correo electrónico y dispositivos de almacenamiento.

“Si yo como particular, con ingresos inferiores a los de un gobierno, puedo montar una red, creo entonces que un país lo debería poder hacer ¿no?”

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