José Antonio Zarraluqui

¿Dónde está nuestro Cid Campeador?

¡Qué preocupación y qué mal pensamiento! Demasiados días desde el sísmico anuncio en Washington y La Habana acerca del restablecimiento de lazos ¡y Fidel sin aparecer realmente! ¡Con tantísimas cosas que podría estar diciendo, innumerables perspectivas profundas, inéditas, sobre un acontecimiento que sin duda cambiará el destino continental y, posiblemente, de la humanidad! Imaginen a Fidel deleitándonos sobre el tema no con una reflexión periodística, que por su propia naturaleza y lo exiguo del espacio no tendría la enjundia de uno de aquellos discursos suyos de cinco, seis, siete horas, estremecedores y medulares.

¿Dónde estás ahora, Fidel? ¡Tu pueblo te reclama! De todo ha tenido que encargarse el pobre Raúl, a quien Fidel habrá preparado bien y aleccionado todo lo posible, pero no es igual, no es ni la chancleta. Con esa voz impostada solo consigue risas, ¡cuando estos días su auditorio es el mundo entero! Las noticias que se han filtrado no alientan. Fidel no puede aparecer en público bajo ninguna circunstancia: carraspea, yergue el índice, se le cae la cabeza, babea, ronca, pee; después respinga y regaña a Ubre Blanca porque en el primer ordeño no llegó a 30 litros; se vuelve a quedar dormido y tras un gruñido pasa a discutir con el Che los pormenores de la campaña congoleña. ¡Así no se puede! Pero Fidel —es decir, Raúl— bien podría apelar al recurso del Cid Campeador.

Rodrigo Díaz de Vivar —Cid para los muslimes, Campeador para los cristianos— era tan bravo que hasta después de muerto ganaba batallas. Sitiado en Valencia, lo alcanzó una flecha enemiga y, sabiendo que moriría, pidió ser embalsamado y amarrado a Babieca, su corcel igual de famoso y temido. Los moros del asedio, seguros de triunfar una vez muerto el Cid, no entendieron que se abrieran las puertas de la ciudad y salieran en plan de guerra aquellos caballeros, al frente el Cid sobre Babieca, que ganó así su última batalla a los musulmanes. Pues lo que tiene que hacer Raúl es embalsamar a Fidel y plantarlo en la plaza antimperialista frente a la embajada yanqui, por tantos años una guarida de víboras.

Rodrigo Díaz de Vivar podrá ser el Cid Campeador español, pero el Cid Campeador cubano se llama Fidel. Existe un antecedente: a Leonid Brezhnev, ya tan momia como Lenin, lo sacaban a la terraza del Kremlin con un frío que pelaba a presidir los desfiles conmemorativos de la revolución de octubre. Había un bolo que, desde atrás, le levantaba el brazo para saludar a las valientes tropas, aunque era un brazo de utilería porque el brazo verdadero estaba igual de tieso que el resto del cuerpo.

Lo mismo puede hacer Raúl con Fidel dado que hasta ahora todo el mérito de la distensión le pertenece a Barack Obama, un blandito que apacigua a cuanto enemigo se le pone delante. Raúl, que es otra plasta, debería darle este gusto a Fidel, aunque sea póstumo: colocarlo en la tribuna antimperialista y que un sacauñas del G-2, con varillas como las de los titiriteros, le pare los brazos y le levante los índices según truena por los altavoces un disco del compañero charlatán en jefe proclamando el triunfo en Playa Girón, primera derrota del imperialismo en América, y también el último y definitivo revés de los yanquis al tener que morder el cordobán cual es levantar —al menos intentar levantar— el brutal bloqueo. Para que el planeta entienda que esta batalla la ganó un fulano que, si no está muerto ya, ya no se entera.

©FIRMAS PRESS.

El autor es analista político.

COMENTARIOS

  1. Hace 12 años

    Las botas de Daniel y la Chamuca saben a progreso, ya tenemos carretera para mi pueblo me gradue en la Universidad y mi casa ha sido mejorado, la gente del campo tiene comida, trabajo y educacion, en mi pueblo ya tenemos hospital y una represa para recoger agua y las calles estan adoquinadas. Estamos mejor con el populismo y no en la calle como con los gobiernos de la Chamorro, Aleman y Bolanos, Quetes mas masa lorita?

  2. Miguelo
    Hace 12 años

    Carlos M?: hablando de arrastrado y lamebotas, ¿A qué te saben las botas de Danny y las sandalias de la Chamu?

  3. Fernando Gonzalez
    Hace 12 años

    Por favor!. El Comunismo de Lenin/Stalin/Castro y similares,como la version Nacional Socialista de Hitler son RELIGIONES donde a cambio de sus Libertades, a los Pueblos, a las Masas, a los Lumpen, se les promote Comida, Seguridad y Trabajo para que se sometan a una autoridad Superior, La Nomenclatura del Partido,quienes saben que es lo «mejor» para ellos. No pidan libertad de Expresion, de Movimiento, de Armarse, y todas esas «degeneraciones»burguesas,Quieren Esclavos.

  4. observador
    Hace 12 años

    El merito de Obama, comer del pastel de europeos y canadienses.

  5. Hace 12 años

    El triunfo de Cuba es legendario y prueba que se pueden tener relaciones con el imperio USA sin necesidad de arrastrase en el suelo y lamerle las botas al Tio Sam como muchos en Latinoamerica lo hacen mostrando su espiritu de inferioridad.

    1. Pacual
      Hace 12 años

      Loa único que han vivo como capitalistas en Cuba son los de la Familia Castro, el pueblo Cubano solo han servido de excusa y son los que han mordido el leño por todo este tiempo.

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