Convicciones fanáticas o raciocinio

Humberto Belli intenta descalificar el pensamiento científico y a quienes no tienen creencias religiosas, y luego, en lugar de asumir que sus escritos suscitan debate para aquellos que defienden la libertad de pensamiento, se sitúa como víctima de quienes reflexionan en contra del fanatismo religioso a raíz de los ataques terroristas contra Charlie Hebdo.

Humberto Belli intenta descalificar el pensamiento científico y a quienes no tienen creencias religiosas, y luego, en lugar de asumir que sus escritos suscitan debate para aquellos que defienden la libertad de pensamiento, se sitúa como víctima de quienes reflexionan en contra del fanatismo religioso a raíz de los ataques terroristas contra Charlie Hebdo.

Publica en LA PRENSA del 26 de enero un artículo con el título Vivan las convicciones. Como si convicción fuese sinónimo de fe. Ciertamente, convencer no siempre significa persuadir con argumentos racionales. Muy a menudo, es posible inducir comportamientos con recursos emotivos, con intereses materiales, con amenazas, con supercherías fantásticas, etc. Por lo que convendría distinguir, no entre convicciones fuertes o débiles, como hace Belli, sino, entre convicciones racionales o irracionales.

Las primeras, están dispuestas al cambio, con base en un método de conocimiento inacabado de la realidad. Las últimas, son absolutas, sobrenaturales, no se originan en un método racional, sino en la fe, son inamovibles, obcecadas.

En tal sentido, el artículo de Belli debió titularse: “Vivan las convicciones irracionales”. Es decir, aquellas que constituyen actos de fe. Y Belli está en su derecho de proclamar con estruendo su fe.

Belli cita una frase mía: “Aquellas religiones volcadas a lo sobrenatural no humanizan, sino que inmolan a la humanidad”.

Pero en lugar de concluir, de esta frase, que la humanidad debe centrarse sobre sí misma; que la actividad humana por excelencia es el razonar; y que hemos llegado a una época en que el producto de mayor valor, aún en el mercado de mercancías, es el conocimiento, que incrementa la productividad y le da mayor valor agregado a los bienes de uso, Belli pregunta, ¿cuál es el antídoto que los no creyentes ofrecen contra lo sobrenatural? Y él mismo responde, con cierto veneno bajo la superficie: “Educar para la tolerancia, educar para la duda y el escepticismo”.

La fe o el fanatismo no son condiciones naturales, sino, adquiridas ideológicamente, e inducen a explicar los fenómenos naturales como eventos producidos por una voluntad sobrenatural.

Por ello, más que hablar de antídoto, diríamos que la alternativa a la fe y al fanatismo no es la duda a secas, sino una cultura investigativa, la búsqueda sistemática, metódica, del conocimiento de la realidad física, material. La alternativa es la formación en un pensamiento filosófico, racional, dialéctico. La predisposición, inculcada por la sociedad, al conocimiento científico, que presupone una aproximación continua hacia la aprehensión de leyes naturales, por medio de hipótesis falseables.

Belli propone a Madre Teresa de Calcuta como prototipo del cristiano universal. Madre Teresa de Calcuta es, en efecto, un ser histórico excepcional, apegada a los débiles, a los pobres, a los enfermos y a los desheredados de la Tierra. Demuestra que al margen de la jerarquía y de los ritos, fuera del poder político, económico y jerárquico, es posible una empatía práctica con el ser humano. Y por su cuenta, en su conciencia, los cristianos humanizados pueden realizar una opción preferencial por los pobres que, más allá del asistencialismo caritativo, podría llevarles —por sensibilidad humana— a una lucha consecuente al lado de obreros y campesinos, por los derechos sociales de los marginados y oprimidos.

Belli, en cambio, considera “que es la fe religiosa de Madre Teresa la que le ha hecho ver en las personas más insignificantes de la Tierra, seres de infinita dignidad que reflejan el rostro de Cristo”.

¿Cuáles serían para Belli las personas más insignificantes de la Tierra? Parece que se refiere a los pobres y marginados.

Probablemente, para Madre Teresa, los seres más insignificantes sean los reyes, príncipes, sultanes, jerarcas, dictadores, tiranos, políticos corruptos y delincuentes, los serviles y los agentes de la represión. Esta diferencia de enfoque sobre la dignidad humana es la misma que hay entre la irracionalidad (que tiende a la abstracción de la realidad) y el raciocinio (que distingue, concretamente, al opresor del oprimido).

Los seres humanos adquieren dignidad cuando luchan por sus derechos, no cuando un religioso los ve con compasión y solidaridad.

Es al contrario, el religioso se humaniza en la medida que comparte la suerte de los marginados, y en la medida que lucha contra la marginación.

El autor es ingeniero eléctrico

Columna del día Charlie Hebdo Humberto Belli archivo

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COMENTARIOS

  1. Hace 12 años

    si la verdad fuera absoluta este mundo ya estuviera ordenado y no necesitaríamos tantas religiones, donde cada una expone su verdad, para un cristiano es difícil concebir que Mahoma ascendió a los cielo en un caballo, o para un musulmán es una blasfemia que los indú adoren a una deidad con cabeza de elefante.Entonces a que verdad absoluta hay que referirse.

  2. Rolin Pin
    Hace 12 años

    El Sr. Barcenas lejos de inculcar conocimiento, revuelve el cebo con la manteca y cree que con su verborrea linguistica va apabullar, o sea trata de intimidar y confudir a los lectores, especialmente a los que estamos conciente de nuestra fe. Este sr. sera muy sabio, pero de teologia sabe lo que yo se de astronomia, pues no entiende lo que por fe se hace sin llegar al fanatismo y si con una conciencia de la necesidad primaria de llevar salud, alimentos y compasion, al necesitado por se digno!

  3. feligres
    Hace 12 años

    lla filosofia de Adan, pesa.

  4. Orlando_ Boaco
    Hace 12 años

    Hermano nicachon,pienso que es evidente tu mal gusto,recuerda que no solo existen fanaticos religiosos, tambien «fanaticos» antireligiosos (como es el caso),por tanto,tambien prejuiciados y creo ademas,que se domestican a los animales,las personas se educan o mal-educan,tambien te recomiendo leer el nuevo testamento,la venida de el hijo de Dios,por tanto Dios,quizas,es que lees mucho el judaismo,que es con lo que muchas sectas,aterrorizan a muchos uncautos,incluso los despojan de sus bienes

  5. felix
    Hace 12 años

    Fernado te felicito por tu articulo que esta lleno de mucho raciocinio propio con profundo analisis que proyecta tu formacion profesional ya que cuando escriben los nicaraguenses lo hacen con frases patentadas como se hice ver a Belli yno exponen absolutamente nada de lo que piensan y son interlocutores vacios e impersonales con tu manera de escribir se llega mas profundo y deleita mas analizarlo gracias fernando y bendiciones de fe inquebrantable para ti ytu familia.»viva el boer» con mucha…

  6. Adan
    Hace 12 años

    la madre Teresa, igual que miles de médicos, enfermeras y trabajadores de la salud que a diario combaten las enfermedades, a riesgo de infestarse, apoyados de científicos que procuran las medicinas, vacunas, etc. Todos héroes anónimos de diversas creencias religiosas y ateos.
    La religión procura la indignidad de las personas, procura la perpetuidad de la pobreza, promueve la ayuda a los pobres y no el ataque a la pobreza. Jesus y sus apóstoles ni siquiera condenaron la esclavitud.

    1. Nica-chon
      Hace 12 años

      Da gusto leer al señor Bárcenas, pues sus escritos no contienen fanatismo ni prejuicios hacia ninguna ideología religiosa, algo que atraves del tiempo se ha ido comprovando que para lo único que han servido es para domesticar a los pueblos. Los que defienden la fe como base de sus pincipios, deberían leer más a fondo la Bíblia, y ahí hayarán de todo y para todos, desde sombrosos milagros, hasta los exterminios más horribles. Todo en nombre de Dios

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