José Luis Medal

Religión, violencia y escepticismo

Con la reciente masacre de los periodistas franceses y con la “guerra santa” que promueven algunos fanáticos del Islam, ha resurgido el debate sobre la relación entre la religión y la violencia. Para Carlos Montaner “lo que nos mata son las verdades absolutas”. Sugiere educar para la duda y el escepticismo. Humberto Belli se opone y favorece convicciones fuertes y verdades absolutas. Para Fernando Bárcenas, ello es fanatismo religioso.

Las guerras dentro del Islam, entre chiitas y sunitas, no dejan de recordar las sangrientas guerras religiosas entre católicos y protestantes que ensangrentaron Europa en los siglos XV y XVI. Naturalmente la violencia no es exclusiva de los fanatismos religiosos. Basta recordar los millones de muertos por Stalin o Mao, quienes fueron ateos.

El tema de discusión sin embargo, no es si Stalin, Mao o Hitler —que supuestamente era creyente— asesinaron un mayor o menor número de seres humanos, que los que perecieron en las cruzadas, en las hogueras de la inquisición, en las guerras religiosas o en la evangelización de los indios en las Américas. El tema central es: el papel de las convicciones absolutas en las relaciones humanas —¿Debemos decir: vivan las convicciones fuertes— como dice Belli? O por el contrario: ¿es sano y saludable la duda ante “verdades absolutas”—sean estas religiosas o políticas—?

Innecesario decirlo, deben respetarse todas las religiones. Ello no implica rechazar la importancia que tiene la duda y el escepticismo. Cuando Galileo dudó que el Sol giraba alrededor de la Tierra y mostró lo contrario, fue condenado por la Iglesia. Cuando Darwin dudó que el mundo fue creado en seis días como dice el Génesis y demostró su teoría de la evolución, se produjo un gran avance en las ciencias. El desarrollo científico se debe a la duda, al escepticismo, al debate de las ideas y no a la creencia en verdades absolutas. Como señaló Descartes. “Para investigar la verdad es preciso dudar”, o como dijo Darwin: “Sin duda no hay progreso”.

El avance en los sistemas políticos, también es producto del rechazo a los dogmas. Cuando la ilustración francesa dudó —y rechazó— la tesis de San Pablo de que “Todo poder viene de Dios” ello contribuyó a desacralizar el poder político y a desmantelar el absolutismo monárquico. La desacralización del poder es posiblemente el más importante cambio político en la historia de la humanidad. La tragedia actual en los países del Islam, se debe en buena parte a que el poder sigue sacralizado. Suponen que el Corán contiene verdades absolutas y la fusión entre la religión y el poder político, son una de las causas de la ausencia de democracia y del fanatismo y el terrorismo que promueven algunos de esos países. Al haberse rechazado en Europa en los siglos XVII y XVIII la creencia religiosa de que “todo poder viene de Dios” y al dominar la tesis laica de que el poder emana del pueblo —junto con la tesis de la separación de poderes—, se sentaron los fundamentos de las democracias modernas.

Me es difícil creer que la Tora, la Biblia o que el Corán contengan verdades absolutas. Por ejemplo, en la Biblia —en el antiguo testamento—, aparece muchas veces la imagen de un Dios cruel, vengativo y hasta sanguinario que justifica —y hasta ordena— los genocidios perpetuados por los israelitas contra sus enemigos. Ello se contradice con el “amaos los unos a los otros” del nuevo testamento. Inclusive hoy, hay fanáticos judíos basados en la Tora —que es el mismo antiguo testamento— que tienen la convicción de que como “pueblo elegido” tienen derecho a poseer toda la Palestina. Las convicciones religiosas contribuyen al conflicto entre israelitas y palestinos. Por otra parte, el fanatismo religioso llevó también al ataque terrorista del 9-11 de 2001 en Nueva York. Indudablemente que el fanatismo religioso, ha llevado en muchas ocasiones a la violencia, sobre todo cuando se mezcla con el poder político, a como ha sido usual a lo largo de la historia.

La tolerancia y el respeto entre las personas y entre los pueblos, difícilmente pueden sustentarse en la creencia de ser los dueños de la verdad absoluta y de representar la voluntad de Dios, o de tener una cosmovisión política totalizante como la del comunismo y el nazismo. La duda y el escepticismo facilitan la tolerancia y no promueven el fanatismo violento.

El autor es doctor en economía

COMENTARIOS

  1. Siempre Adelante
    Hace 12 años

    Don Adan: El tiempo me dará la razón. Ud. se queda como los demás escépticos, sin saber nada, solamente atacando personalmente sin producir soluciones ni dar motivos o razones de sus opiniones. La absoluta verdad es Dios que ya lleva más de 2000 años con su verdad y SIEMPRE HACIA ADELANTE!!! Pero no adelante como los ideólogos, progresistas, socialistas, comunistas, que siempre le echan la culpa a los demás, sino como los verdaderos mártires que siempre han sido religiosos, en su mayoría.

  2. Catón
    Hace 12 años

    3. El escéptico no opina porque no conoce. No yerra, ni acierta. No llega a la verdad. Es esclavo de la duda y por ello estéril.

  3. Catón
    Hace 12 años

    2. En cualquier mundo y en cualquier tiempo, uno más uno son dos y no pueden ser distintos de dos. Principia Mathematica de Bertrand Russel, un ateo. Esto es una verdad absoluta, nos guste o no.

  4. Catón
    Hace 12 años

    Don Luis, tres puntualizaciones:

    1. Las guerras religiosas son otro mito, ninguna guerra ha sido, es o será religiosa. El más grande teórico de la guerra dice:»La guerra es la mera continuación de la política por otros medios». Ergo, la esencia de la guerra es la política.

  5. Catón
    Hace 12 años

    1. Las guerras religiosas son otro mito, ninguna guerra ha sido, es o será religiosa. El más grande teórico de la guerra dice:»La guerra es la mera continuación de la política por otros medios». Ergo, la esencia de la guerra es la política. 2. En cualquier mundo y en cualquier tiempo, dos más dos son cuatro y no pueden ser distintos de cuatro. Esto es una verdad absoluta, nos guste o no. 3. El escéptico no opina porque no conoce. No yerra, ni acierta. No llega a la verdad. Es esclavo y…

  6. Adan
    Hace 12 años

    excelente artículo, siempre el dr. Medal tan acertado. Siempre adelante, te deberías llamar voy para atrás, actualízate.

  7. Armando
    Hace 12 años

    No puedo estar mas de acuerdo con el articulo de Jose L. Medal, ademas de economista es un centrado pensador. Busquemos la luz, que ella nos hara libres y no fanaticos asesinos religiosos o politicos. J. Medal demuestra un dominio de la historia universal particularmente en sus partes mas sensibles para la sobrevivencia de la humanidad. Congratulaciones!

  8. ciudadano
    Hace 12 años

    Super exposicion. Sin afiliacion a los viejos dogmas.

  9. Siempre Adelante
    Hace 12 años

    El problema, Sr. Medal, es que ud. todo lo deja en manos de los hombres: la cienda, la duda, el escepticismo. Estos no conforman la verdad, son descubrimientos hechos por el hombre que luego son interpretados a su antojo. Pero todo esto ya fue creado. Después del descubrimiento de las cosas, el humano (o científico)lo manipula para su bien o para su mal. Lo que hizo fue descubrir una verdad ya existente. Las religiones no mata, ni las armas matan, somos nosotros los humanos los que matamos.

  10. Nica-chon
    Hace 12 años

    Hasta que álguien dijo algo con mucho sentido. Felicitaciones al Dr. Medal por tan brillante escrito, pues entre las verdades absolutas y el fanatismo, me quedo con las dudas y el escepticismo.

  11. Luis
    Hace 12 años

    Muy buen articulo y bien argumentado. Totalmente de acuerdo con lo escrito por el Dr. Medal.

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