El expresidente de Cuba, Fidel Castro, afirmó ayer en un mensaje a los estudiantes de la Universidad de La Habana que no confía en la política de Estados Unidos, aunque respaldó la “solución pacífica” y “negociada” a los conflictos de acuerdo con las normas internacionales.
“No confío en la política de Estados Unidos ni he intercambiado una palabra con ellos, sin que esto signifique, ni mucho menos, un rechazo a una solución pacífica de los conflictos o peligros de guerra”, indicó Fidel Castro en un mensaje leído por el presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), Randy Perdomo, en un acto en esa universidad, y que fue transmitido por la televisión estatal.
En alusión al restablecimiento de relaciones entre Cuba y EE. UU., Fidel Castro indicó que “el presidente de Cuba (Raúl Castro, su hermano) ha dado los pasos pertinentes de acuerdo con sus prerrogativas y las facultades que le conceden la Asamblea Nacional y el Partido Comunista de Cuba”.
“Defender la paz es un deber de todos. Cualquier solución pacífica y negociada a los problemas entre Estados Unidos y los pueblos o cualquier pueblo de América Latina, que no implique la fuerza o el empleo de la fuerza, deberá ser tratada de acuerdo a los principios y normas internacionales”, añadió.
También señaló que Cuba defenderá siempre “la cooperación y la amistad con todos los pueblos del mundo y entre ellos los de nuestros adversarios políticos. Es lo que estamos reclamando para todos”.
Las palabras de Fidel Castro en este mensaje constituyen su primer pronunciamiento sobre el histórico acercamiento diplomático entre Cuba y Estados Unidos, enemistados desde 1961, que fue anunciado el 17 de diciembre por los presidentes Raúl Castro y Barack Obama.
El expresidente cubano no aparece en público desde enero de 2014 y sus últimas fotografías se divulgaron en agosto con motivo de una visita que le hizo el presidente venezolano, Nicolás Maduro.
Este mensaje llega tres días después de finalizar la primera ronda de contactos oficiales entre Cuba y Estados Unidos para trazar la ruta de su deshielo diplomático.