Un equipo del Cenidh investigó en el sitio de la explosión, registrada el martes en la comunidad de El Portal, Santa María de Pantasma, y concluyó que fue el resultado de una operación de inteligencia militar. LA PRENSA/ ROBERTO FONSECA

Bomba reabre viejas heridas

Un  hueco humeante como de dos metros de ancho y pedazos de carne esparcidos y un hedor a quemado, fue lo que quedó el martes 20 de enero  en el sitio donde un artefacto   explotó en un cerro de la finca propiedad de Modesto Duarte, en El Portal, Santa María de Pantasma. [doap_box title=»Han mantenido […]

Un  hueco humeante como de dos metros de ancho y pedazos de carne esparcidos y un hedor a quemado, fue lo que quedó el martes 20 de enero  en el sitio donde un artefacto   explotó en un cerro de la finca propiedad de Modesto Duarte, en El Portal, Santa María de Pantasma.

[doap_box title=»Han mantenido modelo» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]P ara el experto Roberto Orozco las muertes posteriores de exarmados, que han ocurrido hasta ahora, son resultado de operaciones de inteligencia.
De acuerdo con el análisis de Orozco, en estos casos “son muertes selectivas y seleccionadas”.
En su informe 2014 , la ANPDH señala que a partir del 2010 esa organización ha tenido conocimiento del resurgimiento de los grupos rearmados por situaciones políticas.
“Y de la misma manera de los años noventa, con los recontras, las mismas acciones operativas empezaron a funcionar y empezaron a morir Yajob (José Gabriel Garmendia), Pablo Negro (Santos Guadalupe Joya Borge), Cascabel (Joaquín Torres Díaz)…, el Flaco Midence (Alberto Midence)”, dice ANPDH, que señala que el modo de operar del Ejército y Policía es el mismo, a través de la inteligencia: “Utilizar a los mismos contra ellos y hacer explotar bombas”.[/doap_box]

Uno de los testigos,  que por temor omitió su identidad, ofreció algunos detalles  de lo ocurrido ese martes, tras el  estruendo por el que dice “retumbó  la tierra”, cuando Duarte subió con un nieto y un hijo  al cerro cerca de la casa. Momentos antes del fuerte estruendo, por el camino que conduce al cerro,  habían visto pasar a dos desconocidos en una motocicleta cargando una mochila.

Al ver  los cuerpos despedazados,  Duarte  solo se llevó las manos a la cabeza, dice el testigo. Lo que pasó por su mente ya no se sabrá. Allí habían muerto al menos dos personas, supuestos rearmados aún no identificados.

Minutos después Duarte y sus hijos fueron sorprendidos por un grupo de militares que vestían uniformes azul oscuro y otros de verde pinto, varios de ellos cubrían el rostro con pasamontañas. Al amanecer del miércoles  Duarte fue encontrado muerto de un disparo.

El coordinador de la filial del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Juan Carlos Arce, quien investigó lo ocurrido en la comunidad de Pantasma, resume que estos hechos abren viejas heridas.

“Pensábamos que no iban a volver a ocurrir hechos así en Nicaragua”, reaccionó la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, cuyo organismo al igual documentó casos  ocurridos en los años noventa, para eliminar a  cabecillas  de grupos de rearmados surgidos después de la desmovilización de la Resistencia Nicaragüense, los llamados recompas y recontras.

“Vemos que están volviendo a Nicaragua  los métodos de inteligencia militar que se usaron en otras épocas para buscar cómo eliminar a los rearmados de entonces”, indicó Núñez, quien menciona el caso del cabecilla recontra Ciriaco Palacios, “El Charro”, quien murió al explotar  un radio de comunicación cargado con una bomba y que según los archivos periodísticos a través de colaboradores  le hicieron creer que un supuesto enviado especial de la embajada americana buscaba  contactarlos para darles apoyo logístico.

“Estamos frente a la misma modalidad” utilizada, confirma   Roberto Orozco, especialista en investigación de temas de seguridad y quien en esa época siguió de cerca el caso como periodista de LA PRENSA. Orozco aclara que no se trata de un operativo tradicional con tropas terrestres, sino que son “de filigrana”, que les permitió penetrar al círculo más cercano de esta gente, por tanto necesariamente debió haber un colaborador de por medio, al igual que lo hubo en los casos pasados.

En ese tiempo, cuando fue aniquilado “El  Charro”, Orozco recordó que  “el Ejército anunció un golpe de mano en el caso de El Charro, pero la verdad es que  no hubo golpe de mano, lo que hubo fue una operación con bomba y esa bomba operada a control remoto”.

Sobre este señalamiento de semejanzas con casos anteriores, donde se dijo hubo operaciones de inteligencia militar, la respuesta del vocero del Ejército de Nicaragua, coronel Manuel Guevara, fue evasiva.

“Usted me está haciendo la pregunta en relación al hecho (Pantasma), lo que le reafirmo, en principio conocimos que se dio un hecho en ese sector y que la Policía está realizando la investigación correspondiente y lo otro es que no hemos tenido presencia en ese lugar”, sostuvo Guevara.

ANPDH REMEMORA CASOS

Justamente el 15 de enero del presente año, cuando el director ejecutivo saliente de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH)  y ahora magistrado del Tribunal de Apelaciones de Estelí, Roberto Petray,  brindó  informe de su gestión en ese organismo,  recordó las investigaciones  alrededor del tema de los rearmados en el país.

Uno de ellos fue  el caso de “El Charro”, al cual  a través  de un mensajero “le enviaron un radio de comunicación cargado de una bomba”.

La encomienda iba acompañada de   una carta  con membrete falso de la embajada americana, a través de la cual le orientaban al cabecilla armado la fecha y la hora que debía llamar al supuesto funcionario. La nota especificaba que debía hacer la llamada durante dos veces seguidas.

El 3 de junio de 1996 era la fecha establecida y con la explosión voló por los aires el cuerpo de  quien había sido también  uno de los fundadores de las Fuerzas Democráticas de Nicaragua (FDN), que en los ochenta combatió al primer gobierno de Daniel Ortega.

Ese día, dice el informe de la ANPDH, comandos de “El Charro” cargaron con el cuerpo   “despedazado” hasta  el río Dudú, de   la comunidad de Zapote Dudú, Siuna, donde ocurrieron los incidentes.

Con ayuda de la técnica canina el Ejército halló el cuerpo,  lo quemaron con combustible y  lo enterraron. La ANPDH lo exhumó  y luego junto con familiares lo sepultó en otro lugar.

Junto con “El Charro”  murieron su asistente de seudónimo “Garza” y otros dos más. El informe señala  que pedazos del radio y de la  batería del mismo fueron entregados posteriormente  a la ANPDH,  que fue una de  las pruebas presentadas en un informe entregado al Ejército y la Policía. En ese momento ese organismo pidió a las autoridades que se pronunciaran “y lo que se recibió en ese momentos fueron amenazas”, dice el informe.

El excontra Germán Zeledón recuerda que antes, en 1985, fue muerto de forma similar  el contra conocido como “El Gringo”, a quien  a través de “un supuesto correo” le enviaron una batería   para el radio de comunicación y cuando colocó  el dispositivo  en el mismo,  estalló el explosivo. “Ha sido un modus operandi del Ejército”, apuntó Zeledón.

TAMBIÉN LOS DEL FUAC

El 23 de agosto del 2000 Francisco Moncada Calderón, alias “Damián”, jefe del Estado Mayor del Frente Unido  Andrés Castro (FUAC), integrado en su mayoría por desmovilizados del Ejército Popular Sandinista (EPS), corrió una suerte similar a la de “El Charro”, “cuando se dirigía a una reunión presuntamente con el jefe rearmado José Luis Marenco”.

El FUAC  había surgido en 1995 y entre otras demandas que lideraba estaban la  legalización de tierras, mejoramiento de la red vial, construcción de hospitales en el sector del Triángulo Minero.

“De acuerdo con el relato de los testigos, “Damián” llevaba instrucciones de encender el radio cuando estuviera reunido con el jefe rearmado José Luis Marenco”, revela  el informe anual del 2000 del Cenidh.

La explosión ocurrió en la finca llamada Casas Viejas, en el municipio de Bonanza.  Al momento de la muerte de “Damián” este iba acompañado de una persona conocida como “Juan Guaba”.

La presidenta del Cenidh recordó que  ese organismo documentó las muertes de tres de los principales cabecillas del FUAC, quienes  reiteraron en sus denuncias que advirtieron sobre su muerte.

El primero en ser asesinado fue Alejandro  Navarro Guevara “Tito Fuentes”.  El 2  de enero de  ese año  fue emboscado, en la entrada al cementerio de Siuna, por tres hombres armados que le dispararon.

El 15 de marzo le tocó el turno a  Edmundo Olivas Córdoba, apodado “Camilo Turcios”, a 500 metros del empalme de Boaco, fue asesinado cuando en compañía de otras dos personas, entre ellas su esposa Doricel Cáceres, iba a encontrarse con Franklyn Teodoro Hernández Granados, alias “El Pufe”, uno de sus hombres de confianza, quien antes lo había llamado telefónicamente a su casa y el señuelo que utilizó fue que “Toñón”, otro integrante del FUAC, estaba herido.

“Los jefes del FUAC no murieron en combate, fueron ejecutados”, revela el informe del 2000 del Cenidh.

En LA PRENSA del 26 de agosto de 2001 aparecen declaraciones del exjefe del Ejército, general en retiro  Joaquín Cuadra, en relación con las operaciones que utilizó el Ejército para matar a los cabecillas  de los grupos  armados. En esa ocasión  dijo Cuadra  que   las llamadas “operaciones de inteligencia” han sido la principal arma para aniquilar las bandas armadas que azotan el país.

Esto lleva a Núñez  a preguntar: “¿Cómo es que en este momento sigue afirmando el Gobierno que no se trata de grupos rearmados y están usando los métodos que utilizó en el pasado para combatir a los grupos rearmados?”.

Núñez califica estos crímenes como “ejecuciones sumarias”, y que insiste que como lo dijeron en su momento, “independientemente del delito que haya cometido una persona, no hay derecho a privarle de la vida (pues), en Nicaragua no hay pena de muerte”.

Boletin Reportajes Bomba muertos Nicaragua Pantasma archivo

Puede interesarte

COMENTARIOS

  1. abraham
    Hace 12 años

    No creo q haya cido el ejercito, pero segun testigos los difuntos, eran el azote de esa zona, al igual que los Charros, nortiel, el muco, si fueron panteones los q dejaron, miles de huerfanos, robos, extorciones, y pregunto esas familias no tenian derechos humanos?

  2. Hace 12 años

    Esta mas claro que el agua la presidenta del cenih es abogada y fue presidenta de la corte suprema de justicia y ustedes que grado profesional tienen? mensos

  3. joseph
    Hace 12 años

    Esta bien que maten a todos esas escorias que en nada ayudan a este pais y mas bien son un estorbo esa manada de delincuentes que se apegan a ser rearmados politicos para cubrir sus actos delincuenciales

  4. Victor Rondon
    Hace 12 años

    Verdaderamente que los del CENIDH, ni son peritos ni estan autorizados a dar informacion tan delicada como categorica, no se sabe lo que paso ayi hasta que alguien se deje de estar armando a gente sin capicitacion militar con fines politicos seguiran habiendo muertos, miles de cosas pudieron pasar ayi y el cenidh siempre con su odio enfermiso hacia el gobierno manipula otra ves a los campesios para seguir haciendo noticia mediatica propaganda para ellos, cuandos años tiene la Vilma en el cenid?

  5. Angel
    Hace 12 años

    Es claro el mensaje que se escribe con este tipo de actos… inumanos… Nicaragua no puede caer a la triste historia pasada.. hay que actuar y defender la livertad y soberania de nuestra tierra.

  6. Pancho Madrigaleño
    Hace 12 años

    Continuan los delirios de la señora y los señoritos del cenidh de inventar peliculas al estilo James Bond, se quedaron en los 60s y 70s con estos cuentos de caminos. Lo que pasó ahí es claro andaban trasegando con armas y explosivos para su enfrentamiento con las bandas de narcos que operan en Honduras y les explotó. El odio visseral que sienten la sñora del cnidh con sus chiguines hacia el comandante Ortega, la hace disvariar. Mentes enfermas e irresponsables que azuzan solo pensando en ellos.

    1. Victor Rondon
      Hace 12 años

      Totalmente de acuerdo

    2. Hace 12 años

      Hay personas que son fanáticos de algo o de alguien , en otras palabras pertenecen a las masas que no piensan , y se dejan llevar por apasionamientos enfermizos , solo oyen y no escuchan , solo ven y no observan , solo leen y no comprenden , su mente no esta disponible por si misma, esta esperando el mensaje de algo o de alguien para repetirlo esta inerte , el estado del fanatismo debe de estar relacionado con otras demencias.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí