La sociedad y la defensa de los valores

El brutal atentado terrorista que causó la muerte a varios periodistas y caricaturistas del semanario satírico Charlie Hebdo, en París, y a policías encargados de la protección de ese medio, así como el asesinato de cuatro rehenes retenidos por los terroristas en un supermercado judío, han reflejado, además de la barbarie y crueldad de estos grupos fanatizados, la reacción decidida de la sociedad civil y política en su conjunto, la condena categórica de esos hechos, la solidaridad con las víctimas de tan repudiables acciones, la defensa inclaudicable de la libertad de expresión y, a la vez, el llamado a evitar la xenofobia, como reacción irracional y también fanatizada ante lo ocurrido, todo ello basado en el respeto a los derechos fundamentales de la persona y en los valores y principios contenidos en las declaraciones y tratados de los Derechos Humanos.

El brutal atentado terrorista que causó la muerte a varios periodistas y caricaturistas del semanario satírico Charlie Hebdo, en París, y a policías encargados de la protección de ese medio, así como el asesinato de cuatro rehenes retenidos por los terroristas en un supermercado judío, han reflejado, además de la barbarie y crueldad de estos grupos fanatizados, la reacción decidida de la sociedad civil y política en su conjunto, la condena categórica de esos hechos, la solidaridad con las víctimas de tan repudiables acciones, la defensa inclaudicable de la libertad de expresión y, a la vez, el llamado a evitar la xenofobia, como reacción irracional y también fanatizada ante lo ocurrido, todo ello basado en el respeto a los derechos fundamentales de la persona y en los valores y principios contenidos en las declaraciones y tratados de los Derechos Humanos.

Pero una reacción de la sociedad civil y la ciudadanía orientada a la reafirmación de esos principios, se produce no solo ante hechos criminales como los ocurridos en Francia recientemente, sino que la vemos también configurándose en forma general y progresiva, ante el sistema económico internacional, en la medida en que ha pretendido instalar el absolutismo financiero y el totalitarismo de mercado, lo que ha suscitado la reacción ciudadana y la conformación en ella del sujeto ético, político y social, dispuesto a cuestionar a un sistema de esa naturaleza.

Igualmente vemos que una reacción de ese tipo va estructurándose contra toda medida del poder que lesione, o amenace lesionar, la integridad, dignidad y libertad de la persona, constituyéndose así en una línea constante que en la reivindicación de esos derechos fundamentales, pareciera caracterizar una actitud que tiende a universalizarse en la realidad actual.

En lo que respecta específicamente a la situación económica y financiera a nivel mundial, percibimos que la globalización neoliberal, iniciada en la década de los años setenta del siglo pasado, desplazó al capitalismo industrial e instaló como forma dominante el capitalismo corporativo transnacional, particularmente en su expresión de capitalismo financiero especulativo, cuyas actuaciones han venido dando forma a los elementos de la crisis actual, la que a partir de su expresión más visible iniciada en el año 2007 estancó como proyecto la aplicación sin alternativas de ese modelo.

La crisis actual, que no puede superarse mediante el regreso al capitalismo industrial es, en una de sus manifestaciones más visibles, una expresión de vacío e incertidumbre, pues ante tal situación no se ha construido ni diseñado una verdadera alternativa que permita superarla.

Es evidente la necesidad de construir alternativas a la crisis que enfrenta el mundo occidental desarrollado, las que deberían considerar entre otras cosas: la recuperación del sujeto individual, desplazando la idea del mercado absoluto como sujeto total; la integración de los derechos e intereses individuales con valores universales que por lo mismo correspondan a toda la humanidad; el establecimiento de los Derechos Humanos como el orden jurídico mundial y la filosofía moral de nuestro tiempo; asumir como alternativa integral la idea del desarrollo humano sostenible, conforme a la cual debe regirse el crecimiento económico y las políticas económicas y sociales que atienden sobre todo a las condiciones de integridad, libertad y dignidad de la persona y de la sociedad, cuya realización es la verdadera finalidad del desarrollo, que en esa dimensión adquiere su más auténtico sentido.

Como sostiene el filósofo y sociólogo francés Alain Touraine en su libro Después de la crisis: “Es necesario que por todas partes se formen… grupos de protesta y, al mismo tiempo, de afirmación de principios u niversales”… “Hay que apelar al sujeto, la única fuerza que puede pretender igualar el juego con el poder del mundo económico, pero cuya acción solo puede ser efectiva si se transforma su universalismo en leyes y regulaciones capaces de paralizar la marcha arrolladora del egoísmo económico”.

No se han creado suficientemente instituciones que regulen la sociedad económica y financiera globalizada, pues como dice el mismo autor: “La mundialización económica no ha traído la mundialización política”… “Pero sucede que, en la sociedad civil, lejos de los centros de poder político y económico, la acogida es mucho mejor y permite la formación de acciones colectivas basadas en la defensa de los derechos humanos, en particular de los más desfavorecidos” y agrega Touraine de qué forma objetivos particulares asumen una representatividad universal, y señala la existencia de “un gran número de movimientos cuyos objetivos culturales más frecuentemente proclamados se inspiran en la inquietud ecológica… Estos movimientos de base apelan tanto a los derechos de las minorías como a los de la humanidad entera”.

En su libro expresa que “La única resistencia eficaz a la dominación de la economía globalizada consiste en la apelación más directa posible al sujeto, es decir, a los derechos fundamentales y universales de los seres humanos”.

Pero esta reivindicación de los valores y principios contenidos en los tratados de Derechos Humanos no solo se produce ante situaciones como las que plantea la reacción contra los crímenes del terrorismo fundamentalista, ni la oposición al sistema corporativo transnacional en los aspectos que lesionan los derechos fundamentales de las personas, sino que es un fenómeno que está adquiriendo una dimensión mundial, que atañe a toda violación o amenaza a los derechos fundamentales del ser humano. En ese sentido, trasciende las reacciones ideológicas, políticas y partidarias.

Sobre este punto, y en lo que concierne directamente a Nicaragua en relación con el tema del Canal Interoceánico y al Consejo Nacional de Defensa de la Tierra, el Lago y la Soberanía, se observa con toda claridad la integración de objetivos individuales, sociales y universales, pues se defiende tanto el derecho a la propiedad de las tierras amenazadas de expropiación, como los derechos concernientes al medioambiente y al tema ecológico, y el reclamo por la soberanía nacional, el Estado de Derecho y la institucionalidad democrática, todos ellos severamente violentados, o amenazados, con los procedimientos que se están utilizando en el mencionado proyecto.

Esta situación configura un nuevo mapa político de posibilidades cuyos aspectos principales podrían ser el respaldo de los partidos políticos de oposición, sin pretender aprovechar la situación para sus propios fines, el respaldo de la sociedad civil y la ciudadanía; el reclamo integral de los derechos humanos, desprovisto de intereses ideológicos, políticos, económicos o de clases; y la integración de los derechos e intereses particulares, con los derechos e intereses generales de carácter nacional, global y humanitario.

Todo ello, y tal como lo expresó la doctora Vilma Núñez de Escorcia, directora del Cenidh, en entrevista publicada en LA PRENSA del 3 de enero de este año, …“la lucha principal debe ser una lucha de defender los derechos humanos… solo a través de la vigencia real de todos y cada uno de los derechos establecidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la Constitución Política de Nicaragua y en otros instrumentos es que se puede alcanzar la democracia, la paz y eliminar la pobreza”.

La reafirmación de los valores universales de la persona contenidos en los instrumentos de derechos humanos está regresando al origen ético, jurídico y político de las luchas y reivindicaciones sociales en diferentes situaciones. Un conjunto de valores, principios y derechos que están en el origen del respeto a la propia naturaleza del ser humano, de la democracia y el Estado de Derecho y que por lo tanto no son nuevos sino olvidados y desplazados por intereses partidarios, ideológicos, políticos y económicos, está volviendo al centro de la acción y trascendiendo otros aspectos de la lucha social y política.

El autor es jurista y filósofo nicaragüense.

Columna del día atentado terrorista sociedad Valores archivo

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COMENTARIOS

  1. fernando
    Hace 12 años

    La Declaración de Derechos Humanos , es, como decimos en Nic.,puro papel mojado. No habla del derecho universal de los seres humanos a vivir, a alimentarse, a tener trabajo,salud, educación, etc., que son mucho más importantes y evidentes que el derecho a votar, etc.
    Otra cosa, ya existe una alternativa a esta basura en nuestra región: es la revolución bolivariana que busca la verdadera democracia para nuestros pueblos. Salúdeme a Aldo y a Leopoldo, excelentes muchachos

  2. fernando
    Hace 12 años

    La razón de la crisis de valores a la que se refiere el autor, es que el capitalismo es antidemocrático por naturaleza. No importa cuantas elecciones de presidentes, y cuantos medios de información privados coexistan en una sociedad capitalista: jamás la convertirán en una sociedad democrática. En una democracia manda el pueblo, la mayoría. En el capitalismo mandan los bisnieros. Esperar democracia capitalista es, como dice Fidel, buscar la cuadratura del círculo. No existe.

  3. juan
    Hace 12 años

    Todos los grandes Filosofos (Jesus,Buddha,vivekananda,Sri Aurobindo Giovanny pico della etc etc nos diden que el hombre (o mujer) tiene dentro de si mismo el poder de degradarse o superarce educandose y practicando en las ciencias seculares (tecnologia) y filosoficas como dos piernas para caminar en lo etarnamente correcto (sanatama dharma) hoy en dia solo se quiere caminar con una pierna (tecnologia)…

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