Antes de llegar a los brazos de Elizabeth Moncrietffe a Dorita la hallaron bajo la lluvia, tirada en una cuneta en el sector del puente El Dorado. Estaba lastimada. Indefensa. Tenía unos tres meses y no podía mover una de sus patas. Ladraba de dolor. Tenía una fractura en una de sus patas, supo después el veterinario del que apenas se dejó tocar porque le tenía terror a los hombres. Una voluntaria de la Fundación Adán iba a buscarle un hogar temporal cuando en eso se toparon con una niña que se conectó con Dorita al verla frágil, con una férula en su pata, y se ofreció a cuidarla.
En la organización recuerdan que la niña “fue una excelente mamá temporal” para Dorita, quien más tarde fue adoptada por Elizabeth Moncrietffe. De eso hace un par de años. Desde entonces vive en el barrio Santa Ana y comparte casa con tres personas —Elizabeth, su mamá y su tía—, cinco perros más y dos gatos.
Los perros y los gatos que hay en la casa de Elizabeth han sido adoptados o han llegado de manera parecida, porque han sido regalados o rescatados por ella y su mamá.
La Fundación Adán y la Organización Nicaragüense Ambiental abarrotan las redes sociales (como Facebook) con fotografías de animales, maltratados y abandonados, que tienen algo en común: están buscando una casa, alguien que los acoja con cariño.
Ambas organizaciones valoran que cada vez hay más gente interesada en adoptar animales en lugar de pagar por ellos. Consideran que mucha gente está dejando de pagar por un perro de determinada raza, y están optando por abrirle la puerta de su casa a cualquier animal que está abandonado o que ha sido maltratado.
Estas organizaciones que trabajan con veterinarios amigos y que han tejido una red de apoyo de voluntarias, se encargan de rescatar, nutrir, esterilizar y cuidar a los animales hasta que están listos para ser adoptados.
360 PERROS EN ADOPCIÓN

LA PRENSA/ A. MORALES
“Las adopciones son buenas. Los que más se adoptan son los cachorros. Todos los damos esterilizados, por lo general, en cuanto un perrito está esterilizado se va rápido”, dice Ilse Díaz, fundadora de la Organización Nicaragüense Ambiental, con sede en Masaya.
Esa organización ha creado un hogar que se llama Lucyto, en honor a un perro que fue rescatado.
Díaz estima que en dos años han logrado dar en adopción a 360 perros.
“Mucha gente está dejando de comprar y está empezando a adoptar. Muchos que antes ni volvían a ver a sus perros en sus casas, ahora van y juegan con ellos, son más conscientes”, considera Díaz y agrega otro aspecto positivo a la creciente adopción de perros, y es que la mayoría son perros criollos, los llamado “indios” o “comecuandohay” que deambulan por las calles. De los adoptados, ha habido unos cien “de raza” que la gente abandonó, según Díaz.
En las organizaciones también se ofrecen gatos en adopción. Muchos pasan también, primero por hogares temporales y luego encuentran casas permanentes.
Díaz cree que la conciencia de la gente viene cambiando respecto a los animales. Con ella está de acuerdo Elizabeth, quien ha visto cómo en su vecindario de Santa Ana la gente se moviliza y preocupa cada vez que aparece un perro sin dueño o uno maltratado.
“Se les busca comida y casa”, cuenta Elizabeth, o a los dueños si es el caso de alguno que se extravió. Igualmente, si un perro es atropellado, algunas personas del vecindario lo socorren y curan mientras encuentra casa.
EMPLEADOS QUE ADOPTAN
Una gata blanco y negro, muy pequeña, apareció un buen día en los alrededores de la gasolinera Uno que va a Ciudad Sandino, y los trabajadores de la gasolinera la alimentan desde entonces. Sin quererlo, la gata se ha ido transformando en la mascota del local. Entre todos la alimentan y le dan agua. Uno de sus empleados le ha agarrado tanto cariño al animal que asegura que el día que se vaya de allí se la llevará para que no sufra, aunque también reconoce que el animal está acostumbrado a vivir en el predio de la estación.
«A veces la gente no adopta cuando no tienen una patita o son ciegos, pues todos los perros son de la calle y la gente tiene mucha aceptación. Ya cuando están sanos son bien bonitos, por lo general lo que le inspira a la gente es que han sufrido y les quieren dar una segunda oportunidad». Ilse Díaz, fundadora de la Organización Nicaragüense Ambiental
En algunas garitas de vigilancia, apostadas en las entradas de algunas residenciales, es común ver a un perro, o a veces a gatos, que se echan y restriegan en las pantorrillas de los vigilantes.
Sin embargo, a pesar de los cambios lentos que está experimentando la “sociedad”, como dice Elizabeth, y como notan las organizaciones todavía falta mucha conciencia a favor del bienestar animal. Todavía es común que la gente tenga perros con la idea de reproducirlos, nada más, cuando son “de raza” o bien, que los perros están para cuidar. En el caso de los gatos, el pensamiento utilitario que aún predomina, es que son buenos para matar ratones.
En la mayoría de los casos, las adopciones tienen finales felices. Las organizaciones les dan seguimiento a la adaptación y el cuido del animal. Sin embargo, ha habido casos de adopciones fallidas, y los animales vuelven a sus hogares temporales.

LA PRENSA/ ARCHIVO
EL MILAGRO DE AMÉRICA
El caso de América, una perra que hallaron en un cauce de la colonia Centroamérica, es una historia con final de telenovela.
“Mi historia con América fue bella. Desde el momento que la vi me enamoré y cuando la vi en persona, uuuffff me enamoré más de ella”, dice Vilisseth Blandón, quien adoptó hace un año y tres meses.
Cuando la encontraron, el aspecto de la perra era tétrico. Estaba desnutrida, tenía sarna y el cuerpo con llagas. No tenía pelos. La Fundación Adán subió fotos de ella al Facebook y Vilisseth quiso adoptarla a pesar de su apariencia.
Las fotos del después de América son asombrosas. Su pelambre parece la felpa de un peluche.
Vilisseth, propietaria de un salón de belleza en Jinotega, cuenta que tuvo que “hacerle primero un examen de sangre y otro que le raspan la piel para ver qué tipo de sarna tenía y si tenía algún tipo de alergia en la sangre para no suministrarle algo que me le hiciera daño”.
El tratamiento de Amitraz y jabón Vetriderm, finalmente, le sacó los males de la piel y América se recuperó.
“Es bella, mi gorda”, comenta Vilisseth después de compartir fotografías de la perra adoptada que no deja de recibir mimos y cariño de su dueña.
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