Edmundo Jarquín

Violeta, y muchos más, nos equivocamos

Hoy se cumplen 37 años del asesinato de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. Con motivo del vigésimo aniversario de esa efeméride, es decir en 1998, escribí una suerte de perfil biográfico de Pedro Joaquín, cuyas páginas de presentación su esposa Violeta, ya para entonces expresidenta de Nicaragua, las concluyó escribiendo: “…escribo estas palabras al comienzo de este libro, hoy cuando todos y yo, hemos cumplido los sueños de Pedro: Nicaragua ya es una República”.

Como Violeta, fuimos muchos los nicaragüenses que también nos equivocamos al asumir como definitivo el proceso de establecimiento de una República, es decir de una sociedad organizada y funcionando de conformidad con los parámetros de un Estado de Derecho Democrático. Para entonces, había concluido el primer año de gobierno de Alemán, y los nicaragüenses ignorábamos que en la cocina presidencial se estaba fraguando a fuego lento la reversión de todo lo que habíamos avanzado en términos de modernización política y convivencia civilizada.

En el rápido tránsito entre el asesinato de Pedro Joaquín en 1978, que desencadenó una gran furia política, atravesando por una revolución y una guerra civil, y el fin de la misma con las elecciones de 1990, se inició en nuestro país un triple proceso de construcción de una República: se “desprivatizó” el monopolio de la fuerza. Hasta entonces, casi siempre habíamos tenido fuerzas armadas y de policía partidarizadas o privatizadas por un caudillo: ejército sandinista, guardia somocista, ejército conservador, ejército liberal… Era un monopolio privado o partidario de la fuerza. Ese rasgo esencial del Estado moderno, el monopolio estatal y legal de la fuerza, solamente se empezó a alcanzar a partir del proceso de institucionalización y profesionalización de las fuerzas armadas y de policía, que tuvo lugar en el gobierno de Violeta Chamorro.

Las elecciones de 1990, ampliamente supervisadas internacional y nacionalmente, fueron también el inicio de elecciones creíbles desde el punto de vista democrático, y por tanto elecciones en que los votos se contaban bien, y las autoridades electorales eran confiables.

Finalmente, a partir de 1990 se empezó a configurar y asentar el perfil de un Estado de Derecho. La Corte Suprema de Justicia, integrada por magistrados de diferentes procedencias ideológicas, de origen sandinista unos y antisandinistas otros, presidió un proceso de constitución de un poder judicial cada vez más independiente y apegado a las leyes.

A esos tres grandes procesos históricos ha puesto marcha atrás Ortega desde que regresó al gobierno en 2007.

Ortega ha reprivatizado el monopolio de la fuerza. Lo vimos recién el domingo pasado, cuando una protesta de motociclistas por lo que consideran excesos de la Policía de Tránsito, y por tanto una protesta sin connotación política, fue violentamente reprimida por las fuerzas de choque del orteguismo, al amparo de una Policía y de un Ejército cada vez más partidarizados.

Las sentencias del poder judicial, así sean en temas civiles, comerciales, administrativos y penales, si hay intereses del círculo gobernante de por medio, se dictan desde la Secretaría del Frente Sandinista, también privatizado por la familia en el gobierno. ¡Y ya no se diga en temas políticos!

Finalmente, el sistema electoral ha “colapsado”, como dijo un exmiembro de la ex Dirección Nacional, del expartido Frente Sandinista.

Cuando hace algunos pocos años el periodista Eduardo Enríquez publicó un libro titulado Muerte de una República , hubo quienes consideraron un poco exagerado ese título. Como todavía ahora hay quienes consideran exagerado cuando hablamos del gobierno de Ortega como una dictadura. Es, como el título de un libro del expresidente Osvaldo Hurtado, del Ecuador, una “dictadura del siglo XXI”: no se origina en un golpe de Estado militar, como las dictaduras castrenses del pasado, sino en sucesivos golpes de Estado institucionales como lo hemos descrito, y como toda dictadura, dispuesta a reprimir con la violencia en proporción a la oposición que encuentra. Y si no que lo digan los jóvenes de #OcupaINSS y los muertos de El Carrizo y Ciudad Darío, y los de las peyorativamente llamadas por el gobierno “bandas delincuenciales”.

En el aniversario del asesinato de Pedro Joaquín Chamorro es común la pregunta sobre la vigencia de su pensamiento libertario y democrático. La respuesta es obvia: tan vigente como en la dictadura de los Somoza.

El autor es excandidato a la Vicepresidencia de Nicaragua.

COMENTARIOS

  1. elhombredelamancha
    Hace 12 años

    La Democracia
    es un proceso. No es un objeto que terminado.
    2. El frentismo por autodefinicion de entonces, fue marxista, promovio la dictadura de izquierda.
    3.Los inteligentes democratas fueron usados durante los anos duros mientras
    les fueran utiles.
    3.Despues de la Victoria de Dona Violeta, los hnastros de la DN abandonaron irresponsablemente el frentismo y dejaron el partido al
    mas bravucon pero de menos luces.
    4.El pensamiento de PJCH sera vigente siempre: la democracia es…

  2. mac
    Hace 12 años

    B- Debido a sugestion de Mr Bush Violeta es nombrada candidata a la presidencia y gana por medio de los votos pero se comete el craso error de dejar intactas todas las estructuras de poder del FSLN principalmente el ejercito bajo la jefatura de Humberto Ortega cogobernando con ellos tal como lo indico Daniel Ortega.

  3. mac
    Hace 12 años

    A- Ustedes se equivocaron en todo comenzando con la muerte de Pedro Joaquin imputandosela irreflexivamente al gobierno y que despues dio paso a una insurreccion apoyada por La Prensa haciendo apologia al incitar a los ninos (muchachos) a tomar las armas accion que la ONU condena como crimen de lesa humanidad terminando en la toma del poder por el FSLN .La feroz dictadura comunista dio paso a una guerra civil

  4. nicaraguense a favor del respeto
    Hace 12 años

    Don Edmundo la señora es doña violeta y no violeta y por que habla en nombre de ella si ella puede hacer sus propias reflexiones? saludes.

  5. juan pueblo
    Hace 12 años

    Esa herida es como la de Jaramillo (cantante de los cincuenta) «una herida que nunca mas cerro» Reparemos la equivocacion: De que se va el ‘caiman, se va. Pero no, por el Gran Canal.

  6. Hace 12 años

    En el catolicismo existe un sacramento que es el de la confesión que implica un examen de conciencia despues de la confesión se hace el propósito de enmienda e induce a tratar de cambiar. En el caso de los laicos se debe proceder de una manera similar, despues de aceptar sus errores, faltas y culpas,se debe demostrar el cambio de camino,una especie de testimonio, antes fuí este, ahora soy este.

  7. Salomón Soza
    Hace 12 años

    Mundo: Me encantó tu opinión y sobre todo me gustó que como hombre bueno admites que te equivocastes y eso es de admirarse y tomarlo como ejemplo, por que hay muchisimos que están contra Ortega pero no admiten que se equivocaron. Edmundo Jarquín te admiro.

  8. Alejandro Fernandez Roque
    Hace 12 años

    Y bla, bla, bla, bla.
    Puras opiniones de la derecha adversaria que contradice la opinion de la inmensa mayoria de Nicaraguenses que aprueban y apoyan al actual Gobierno del FSLN, y que esa infima minoria derechista se niega a reconocer.
    Bueno, ese es problema de ellos.

  9. El Observador
    Hace 12 años

    Cuando leí el titular del artículo, pensé que Edmundo Jarquín haría un mea culpa de los diez años que estuvo al lado de Ortega, sin jamás haber observado nada criticable. ¿Por qué en vez de hablar del mandato de doña Violeta, no se refiere a esos diez años donde jamás censuró las atrocidades que se cometían, llevando al país a un estado de miseria completa? El día que Jarquín pida disculpas al pueblo, voy a creer en sus palabras

  10. Hace 12 años

    Mundito y su estado de derecho nos dio las oscuranas, las hambrunas, los Alfredo Cesar, Alemanes.Montealgres y bolanos de este mundo que nos dejaron en la calle con la libertad y democracia burguesa en botas de hule, las ceguas, carreta naguas, virgenes que sudan y sin trenes.

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