Una frase de un campesino “de botas de hule”, como él mismo se definió, caló como un certero dardo durante la reunión informativa que tuvo el vocero oficial del Canal y presidente del CNU, Telémaco Talavera, la semana pasada, con campesinos opuestos a la construcción del Canal en San Miguelito, Río San Juan.
Creo que vale la pena citar esta frase y profundizar sobre su significado, apartando el sentido del humor que siempre está presente en el nicaragüense, aun cuando enfrenta las circunstancias más adversas.
Durante el encuentro, Jairo Lazo, uno de los seis campesinos líderes de las protestas que estuvieron detenidos ilegalmente en la Dirección de Auxilio Judicial, soltó la bomba:
“Señor Talavera, quiero que me responda qué va a hacer conmigo, yo soy un campesino de botas de hule, a como nos dijeron los policías que nos echaron presos, ¿usted me va a llevar a su apartamento a andar pepenando hojas?( ) Que puede ser que para eso le sirva. Yo fui uno de los que estuve en El Chipote por defender mis derechos, este campesino de botas de hule. Quiero que me conteste mi pregunta. Eso es todo”.
Esta pregunta gira alrededor del mismo fenómeno social que ha generado las protestas, que es el desarraigo de la tierra.
Para la gran mayoría de los campesinos el problema no es el precio en que les compren las tierras. El problema es que no las tienen a la venta a ningún precio, porque si los trasladan a otro lugar estarían totalmente desubicados, sin un “norte” en su vida.
Para la gran mayoría de los campesinos, el problema no es el precio en que se las compren, el cual al parecer, según las últimas informaciones, será al menor valor. El problema es que no las tienen a la venta a ningún precio, porque si se las compran y los trasladan a otro lugar estarían totalmente desubicados, sin un “norte” en su vida. Ese es el fenómeno social del desarraigo.
Esta gente sencilla y humilde vive más feliz en el campo que hacinados en un asentamiento en la capital. Su vida ha transcurrido en el verdor del campo y la coexistencia con la naturaleza, removerlos de allí por un precio o por la promesa de ver pasar un megabuque contenedor por donde están sus casas, no es una opción para ellos.
Mucho menos pasar, de tener su propia parcela de tierra, por pequeña que esta sea, a tener que ir a trabajar de jardinero o jornalero, “pepenando hojas” a como le dijo el señor Jairo Lazo, con una lógica devastadora, a don Telémaco Talavera.
Es cierto que en todos los países del mundo cuando hay un gran proyecto de desarrollo siempre se impone el bien común al bien individual. Pero pedirles este sacrificio a miles de campesinos por un proyecto que ha sido manejado en forma discrecional, como un proyecto privado, entregando incluso nuestra soberanía nacional y con el riesgo de perder nuestro mayor tesoro natural, el lago Cocibolca, es francamente inaceptable en cualquier país donde exista un poco de respeto a la ley, la naturaleza y sobre todo a la soberanía nacional.
El proyecto del Canal es un proyecto privado de un empresario chino llamado Wang Jing. Ni siquiera es un proyecto nacional o multinacional. No se sabe si tendrá el financiamiento para ser completado y que rinda los beneficios que supuestamente traerá al país.
Aparte de unas pequeñas obras colaterales que con gran pompa arrancaron el 22 de diciembre, el proyecto podría iniciar con la expropiación masiva de tierras en los próximos meses, según el “calendario de trabajo” del señor Wang Jing, pero no se sabe a ciencia cierta si será concluido o si tendrá el financiamiento requerido. Es más, ni siquiera se sabe cuál será el costo real de la obra, solo hay estimados que podrían variar, siempre para arriba, porque ninguna de estas grandes obras sale más barata que lo programado.
Con justificada razón, los campesinos “de botas de hule” no quieren ceder ante las pretensiones de que entreguen sus tierras a cambio de nada o de muy poco. Y aun en el caso de que les pagaran a valor de mercado, el costo del desarraigo de la tierra que les vio nacer y enfrentar un futuro incierto, es mucho mayor.
El autor es diputado de la bancada del PLI.
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