La primera marcha del año 2015 contra el Canal, que se realizará en Managua, ha sido convocada para este sábado 10 de enero y tendrá como punto de culminación el monumento al doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. Así lo dio a conocer el movimiento cívico Ciudadanos Unidos por Nicaragua (CUN), en un plantón que varios de sus miembros realizaron el domingo pasado ante el monumento al doctor Chamorro Cardenal que se yergue en el lugar donde fue asesinado el 10 de enero de 1978.
Es imposible saber cuál sería la posición del doctor Chamorro Cardenal sobre el tratado canalero que Daniel Ortega ha pactado con Wang Jing en nombre de Nicaragua. Pero sí es posible conocer con exactitud lo que él opinaba sobre la eventual construcción de un canal interoceánico en Nicaragua. Y sacar la debida conclusión.
En marzo de 1964, al contestar un cuestionario de 10 puntos que la Revista Conservadora presentó a diversas personalidades nicaragüenses, el doctor Chamorro Cardenal expresó sin ambages, con su peculiar lenguaje franco y directo, que un tal canal no era conveniente ni deseable para Nicaragua porque no tendría ningún beneficio; que no había necesidad de otro convenio canalero sino de abrogar el tratado oneroso que existía; que él no encontraba razones para que se le otorgara derechos a nadie (para la construcción de un canal) y que, en cualquier caso, “todo lo que se construya en tierras nicaragüenses debe ser administrado por nicaragüenses”.
Cinco años más tarde, en mayo de 1969, cuando el dictador Anastasio Somoza Debayle habló de un proyecto para canalizar el río San Juan en conjunto con Costa Rica, el doctor Chamorro Cardenal escribió en un editorial de LA PRENSA que “Ningún proyecto multinacional puede hacerse en lo que pertenece exclusivamente a un solo país, y si los organismos internacionales desean ayudar a la canalización del río San Juan, en buena hora que lo hagan, pero ayudando al país que tiene la absoluta soberanía sobre esa franja de su territorio”.
Como se puede apreciar, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal rechazaba de manera resuelta la construcción de un canal interoceánico en Nicaragua —y con mayor razón si eso conllevaría la entrega de la soberanía nacional y la ruptura de la integridad territorial del país—, pero reconocía la posibilidad y utilidad de canalizar el río San Juan siempre y cuando fuese “por obra del esfuerzo nicaragüense y para beneficio de los nicaragüenses”. De manera que aunque no se pueda saber lo que el Mártir de las Libertades Públicas de Nicaragua pensaría hoy sobre el proyecto canalero de Daniel Ortega con Wang Jing (o quienes estén detrás suyo), sin embargo, de sus contundentes respuestas a la Revista Conservadora en 1964 se puede deducir fácilmente cuál podría ser su posición.
El doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal no solo era un incansable defensor de la libertad de prensa y un indoblegable luchador por la democracia. También era un insigne patriota en el mejor sentido de la palabra, que es el de amar a la patria y procurar su bien por encima de todo. De manera que lo menos que podría estar haciendo hoy el doctor Chamorro Cardenal sería protestando contra un tratado oprobioso que lesiona la soberanía nacional, que compromete la integridad territorial y que, además, ha sido pactado sin el consentimiento de la población.
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