La filosofía y la realidad actual

Al iniciar el año 2015, resaltan a la vista los aspectos principales de la crisis mundial que desde hace algún tiempo ha venido generándose, en medio de un conjunto de situaciones y contradicciones, que dificultan precisar con claridad los alcances y causas principales de la misma.

Al iniciar el año 2015, resaltan a la vista los aspectos principales de la crisis mundial que desde hace algún tiempo ha venido generándose, en medio de un conjunto de situaciones y contradicciones, que dificultan precisar con claridad los alcances y causas principales de la misma.

Entre el conjunto de circunstancias que envuelve la realidad presente, resaltan aspectos económicos y financieros, éticos y sociales, ideológicos y políticos, religiosos y etnoculturales, medioambientales y ecológicos, lo mismo que aquellos que derivan de los diferentes grados de influencia de la revolución tecnológica y cibernética, los que en su conjunto forman un contexto que exige identificar los ejes principales que lo constituyen.

La crisis económica y financiera, trasciende los aspectos puramente técnicos y afecta a sectores sociales que se ven perjudicados por la corrupción y por el derrumbe ético en el manejo de los asuntos del sistema financiero mundial.

Además de esas características de la crisis que viene afectando de manera relevante al mundo occidental desde el año 2007, se producen situaciones de carácter religioso y etnocultural que se mezclan con asuntos de naturaleza política, ideológica y financiera, dentro de cuyo conjunto resalta el fanatismo étnico, cultural y religioso, llevado a extremos en las decapitaciones realizadas por ISIS, las que además son filmadas y proyectadas en las pantallas de televisión.

Como puede apreciarse, los elementos que concurren en la crisis mundial son de diferente naturaleza, y provienen de diferentes lugares y espacios culturales, pero de alguna forma todas coinciden en la elaboración de la compleja estructura del mundo contemporáneo.

Sin perjuicio de la necesidad de un análisis detenido de cada uno de los componentes de la crisis: económicos, financieros, éticos, sociales, religiosos, ideológicos, políticos y tecnológicos, es necesario señalar un elemento esencial que subyace en todas las manifestaciones anteriormente señaladas, como es la ausencia de un pensamiento crítico lo suficientemente consistente para enfrentar el grave problema y vislumbrar alternativas y posibles soluciones al mismo.

Solo el ser humano confiere finalidad a su acción, pues al actuar se pregunta quién es y qué es su acción (ontología), por qué y para qué actúa (ética y deontología) y que valores y cualidades caracterizan su acción (axiología o estimativa). La técnica es el cómo, el método, la pericia, el procedimiento más adecuado para realizar algo de la mejor manera posible. La filosofía es el qué y el para qué, la pregunta sobre los seres y las cosas y sobre nuestras acciones, el esfuerzo de intentar con la razón las respuestas posibles a la serie de preguntas que pueblan la vida y la historia. Por eso filosofar es pensar.

Reducir la posibilidad de la conciencia y la razón a un conjunto de datos y de técnicas, equivale a propiciar, aunque sea involuntariamente, un accionar mecánico, una laboriosidad de hormiga o de abeja, la que, aunque admirable en estas especies, sería deplorable en el ser humano si esta se realiza sin conciencia de su finalidad. Perder la capacidad de filosofar sería devaluar la condición humana y entrar en un peligroso proceso de deshumanización.

Lo importante, como decía Kant, no es enseñar filosofía sino enseñar a filosofar, pues más que una asignatura, es una actitud ante la realidad. Es vida pensada y pensamiento vivido. Por eso es mucho más que conocimiento, pues es sabiduría, amor por la sabiduría que es la integración del conocimiento con su finalidad, con su objetivo y con la vida humana. Es razón, pero entendiendo la razón como una forma de la realidad; es, en todo caso, un ejercicio multidisciplinario y reunificador del pensamiento y la vida.

La reducción de la filosofía y del pensamiento a una mecánica, es el trasfondo de la crisis que se enfrenta actualmente en sus diferentes dimensiones. En el fondo de la misma se encuentra una racionalidad instrumentalizada, transformada en medio y auxiliar de la tecnología sin la capacidad suficiente de proponer una alternativa a la situación que se vive actualmente.

Como señala Cornelius Castoriadis, y traducimos del francés, “la filosofía es también un producto social histórico” el que, desde esa perspectiva y desde sus orígenes, se integra con la democracia, pues “las dos son expresión, y encarnaciones centrales, del proyecto de autonomía” cuyo final “significaría, ni más ni menos, que el fin de la libertad”.

En el desarrollo de su libro “Le Monde Morcelé” indica que “la filosofía ha nacido en y para la polis y ella forma parte del mismo movimiento que ha creado las primeras democracias”… es un factor determinante “en el nacimiento y desarrollo del proyecto social-histórico de autonomía (social e individual)… La filosofía y la democracia han nacido en la misma época y en el mismo lugar. Su solidaridad resulta de lo que ambas expresan: el rechazo a la heteronomía”.

En ese mismo orden de ideas Castoriadis señala que la principal contribución de la filosofía al movimiento emancipador se encuentra “en el sostenimiento de un debate abierto y de un espíritu crítico (…) la historia humana es creación, creación de significaciones y de instituciones que las encarnan, del individuo social a partir del material de la psique y de la subjetividad reflexionante… filosofía y democracia son las manifestaciones generales de una ruptura social histórica que ha creado el proyecto de autonomía (social e individual), (…) la lucha por la creación de instituciones autorreflexivas, es decir democráticas, son resultados y manifestaciones del hacer humano… trabajar bajo esas exigencias es pues una labor política y filosófica, en todos los sentidos de esos términos”.

Como señalábamos, el trasfondo de la crisis actual se manifiesta en la ausencia de un pensamiento crítico lo suficientemente fuerte como para crear una conciencia histórica y colectiva de la situación en la que, las diferentes manifestaciones, ideológicas, religiosas, culturales o tecnológicas, actúan en contra del pensamiento crítico y favorecen, desde distintas expresiones, su debilitamiento y el debilitamiento y devaluación de la democracia.

Una situación semejante nos indica que la crisis, más allá de sus manifestaciones particulares en sus diferentes espacios, conlleva en su más profunda expresión, el desplazamiento del pensamiento crítico y de la filosofía, y la devaluación de la democracia.

Creo que el gran desafío de la racionalidad histórica y de la filosofía contemporánea, consiste sobre todo en identificar y señalar los núcleos principales de la crisis y proponer alternativas que sean capaces de salvaguardar y desarrollar la democracia y el pensamiento crítico. Es decir, en esos términos, que son los del origen de la filosofía ateniense en la polis, la lucha por el pensamiento crítico y la filosofía, es también la lucha por la democracia y el ejercicio de una labor política en su más auténtico sentido.

El autor es jurista y filósofo nicaragüense.

Boletin Columna del día Crisis mundial filosofía archivo

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COMENTARIOS

  1. jose m. fernandez.
    Hace 12 años

    El factor principal es en todo caso,la voluntad inicial conjunta de querer hacerlo concientemente por mejorar,y por el bien de todos.Asi es q’ pongamonos a filosofar mas racionalmente,para hacer y lograr mas positivamente por nosotros mismos.Todo sea por el bien comun.

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