¿Hay racismo en contra de los chinos?

A raíz de la concesión a Wang Jing, con base en la cual este pretende expropiar de sus tierras a los pobladores que se encuentren en zonas de interés para los proyectos y subproyectos especulativos, se ha generado una reacción nacionalista en contra del proceder del personal chino.

A raíz de la concesión a Wang Jing, con base en la cual este pretende expropiar de sus tierras a los pobladores que se encuentren en zonas de interés para los proyectos y subproyectos especulativos, se ha generado una reacción nacionalista en contra del proceder del personal chino, que abusivamente pasa a medir, con uso de la fuerza y de la protección militar, las propiedades que han decidido solicitar que sean declaradas de utilidad pública, para usufructo especulativo, con base en los términos establecidos en la ley 840.

El artículo 12 de la mencionada ley establece con desparpajo la siguiente amenaza:

• El concesionario tiene la entera discreción para decidir si solicita a la Comisión la expropiación de una propiedad requerida y en qué momento.

• Se aplicará como valor de la indemnización por expropiación el valor justo de mercado de dicha propiedad requerida si este valor fuere inferior al valor catastral.

• Los propietarios de la propiedad requerida no tendrán derecho a objetar la decisión, el tiempo, el alcance o cualquier otro aspecto de la expropiación que no sea el monto de indemnización por expropiación.

• Dicha objeción deberá ser presentada a la Comisión con una propuesta alternativa al monto propuesto de indemnización por expropiación. Alternativa que debe ser igual al valor catastral o al valor justo de mercado de dicha propiedad requerida si fuere inferior.

En buen romance, queda establecido que el concesionario Wang Jing puede decidir a su entera discreción qué propiedad deba ser expropiada (así no guarde relación alguna, ni directa ni indirectamente, con la ruta del Canal). Es decir, sin razón o causa válida de interés nacional. Y que el monto de la indemnización que pudiesen reclamar los afectados, podrá ser inferior, incluso, al valor catastral, pero, nunca superior.

O sea, que el monto del reclamo ya está establecido en la ley y, valga por caso, debe coincidir con la compensación ridícula que la mafia ha decidido otorgar. Es obvio que la ironía y burla de la mafia, convertida en ley por el orteguismo, incita a la violencia.

No es de sorprender, entonces, que los pobladores de Rivas, Nueva Guinea, Ometepe, San Miguelito, se armen de valor para defender sus propiedades, y que prevalezca un sentimiento adverso a los nuevos invasores que intentan saquear legalmente, con ayuda del Gobierno (sumiso a sus intereses), nuestras tierras y recursos naturales.

En nuestra historia latinoamericana, la consigna permanente de ¡fuera yankees! no tenía una carga de repudio contra el pueblo norteamericano, sino, contra la política expoliadora del Gobierno estadounidense. Tampoco, ahora, la consigna en contra de la amenaza de nuestros tiempos tiene una carga xenófoba:

“¿Qué quieren los campesinos? ¡Que se vayan los chinos!”

Tanto es así, que cualquier ciudadano de ascendencia china, máxime si es nicaragüense, está obligado, como cualquier otro ciudadano honrado, a repudiar la invasión de la mafia china que, al amparo de la ley 840, pretende apoderarse de los recursos del país.

Quizás la virtud más importante del pueblo nicaragüense es que pese a los prejuicios estúpidos de la oligarquía, nunca ha sido racista. La oligarquía fracasó históricamente en el intento ideológico de justificar su poder en prejuicios raciales. Nunca hubo violencia interracial en nuestro territorio, en la época moderna. En la memoria colectiva del nicaragüense, gracias al mestizaje, no existe el mínimo atisbo de contradicción religiosa, cultural o racial. En tal sentido, más que tolerancia, hay en el nicaragüense una acogencia sincera a la multiculturalidad.

Ahora, el orteguismo, con un recurso demagógico cómplice, pretende degradar la conciencia política del nicaragüense contra la mafia, presentándola como si tuviese una connotación negativa, de carácter racial.

Simplemente, se trata de pronunciar ahora, en mandarín, el grito de guerra “go home”, dirigido a la mafia china, llamada por Ortega a invadir nuestra patria como nuevos filibusteros.

La contradicción democrática fundamental del momento histórico, en Nicaragua, es entre la nación y la mafia china. Ortega, con su régimen dictatorial, ha pasado a ser un peón al servicio de los invasores. Por su parte, la oligarquía, disfrazada de empresarios nacionales, cifra sus esperanzas de negocio fácil como rémoras del tiburón chino, como socio insignificante y desvergonzado del saqueo de nuestros recursos naturales.

El autor es ingeniero eléctrico

Columna del día Canal interoceánico Racismo Wang Jing archivo

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COMENTARIOS

  1. nicasio
    Hace 11 años

    «Que se vayan los vende patria y que los chinos se queden!»

  2. Hace 11 años

    Soberania,estado de derecho,democracia y libertad son solo palabras que no tiene ningun valor si uno esta con hambre,sin trabajo,sin techo y con Los politicos prometiendo cosas que nunca hicieron como la carretera a blue fields que Aleman prometia y solo Ortega pudo hacer…la demagogia de la opisicion en Nicaragua es patetica, se quejan de todo, no proponen nada y su lema es todos contra Ortega….que tal..

  3. Hace 11 años

    En este caso del canal,los que mas deverian desaprobar semejante aberracion,serian los dizque sandinistas,los que se dicen »grandes defensores» de los campesinos y del proletariado,pero resulta que con defensores como estos,no se necesita de enemigos,salio peor la medicina que la enfermedad

  4. roberto
    Hace 11 años

    el beneficio de un operado r Chino, el cual no nos acaba de convencer que el no es lo que muchos pensamos lo que el representa. Por el otro lado, la ley de marras solo es una acomadamiento del acto del gobierno de vender la soberania de la Nacion, y dejar en las manos del Sr. Jing la voluntad de ejecutar las acciones necesarias para hacerse de las propiedades de todo auel que este en su camino de propagado progreso.

  5. roberto
    Hace 11 años

    Si en en Nicargua todos los ciudadanos que pululan en ella tuvieran mas conciencia ciudadana de las que ellos demuestran con relacion a ciertos asuntos que podrian afectar el bienestar de muchos otros de sus conciudadanos, o de las acciones del gobernante en turno, al erigir una ley, la cual si se lee correctamente, solo se llega a la conclusion de que la misma no se elaboro para que en la aplicacion de ella, exista la justeza adecuada para moros y cristianos. Y asi, la Ley 840, se dio para

  6. Juan R Pèrez
    Hace 11 años

    Y a los oligarcas del Cosep los dejaron oièndose el dedo con el asunto de la trocha; los llamaron a participar en la licitaciòn de la carretera en tan sòlo 5 dias y al final se la dieron a la empresa china como sucedera con todo o casi todo. Como les quedo el ojo COSEPOS. Ahora viene el turno para los serviles de Barboza y Roberto Gonzàlez, que han andado «certificando» obreros para la construcciòn del canal. Sandino marco la ruta:LA SOBERANIA DE UN PUEBLO NO SE DISCUTE.

  7. ramiro
    Hace 11 años

    Chinos no, chinas sí.

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