El oro, máxima protección contra la inflación, no está resultando demasiado útil a los inversores en este momento.
ConocoPhillips fue una de las primeras productoras de petróleo que redujo su plan de gastos para 2015 hace dos semanas, cuando anunció un recorte presupuestario de 20 por ciento y planes de retrasar algunos proyectos. Incluso con esos recortes, la deuda neta de ConocoPhillips podría crecer durante los próximos dos años conforme asigna dinero a “su considerable dividendo común”, dijo S&P en una nota a clientes.
El rendimiento del dividendo esperado de ConocoPhillips es un 4.2 por ciento mayor que el de sus principales rivales de los Estados Unidos, pero menor que el de tres grandes compañías productoras europeas que también reevaluó S&P.
[/doap_box][doap_box title=»En alza» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]El petróleo de Texas subió ayer un 3.36 por ciento y cerró en 57.12 dólares el barril. Al término de la sesión, los contratos futuros del petróleo para entrega en febrero, subieron 1.86 dólares respecto al cierre del lunes.[/doap_box]
El petróleo viene en caída libre en el mercado bajista que comenzó en junio, encabezando la regresión más prolongada de las mercancías en al menos una generación. Este derrumbe significa que en lugar del aumento de los precios al consumidor que los compradores de oro esperaron durante gran parte del último decenio, Estados Unidos “se desinfla”, según Bill Gross, que en un tiempo manejó el fondo en bonos más grande del mundo.
Un indicador de las expectativas inflacionarias que hace un seguimiento atento del oro se encamina a su mayor caída anual desde la recesión de 2008.
Si bien el mes pasado el oro en lingote repuntó de un mínimo en cuatro años, Goldman Sachs Group Inc. y Societe Generale SA reiteraron sus perspectivas a la baja para los precios. El atractivo del metal como activo alternativo está desvaneciéndose en tanto el dólar y los títulos estadounidenses se recuperan, y la Reserva Federal está más cerca de elevar las tasas de interés para evitar que la economía se recaliente.
“Olvídese de la inflación, ahora de lo único que se habla es de deflación”, dijo el 16 de diciembre Peter Jankovskis, quien colabora en la gestión de 1,900 millones de dólares como codirector de inversiones en OakBrook Investments LLC, con sede en Lisle, Illinois. “Obviamente, los precios del petróleo en baja están sumando presiones deflacionarias. Podemos llegar a ver un aumento de la tasa el año próximo, y podríamos ver al oro bajo presión en tanto el dólar sigue subiendo”.
Aunque no ha habido prácticamente inflación, o muy poca, en los últimos seis años, los inversores esperaban una aceleración después de que la Fed rebajó las tasas de interés hasta cero por ciento en 2008 para reactivar el crecimiento. Esas expectativas, seguidas por una tasa de equilibrio a cinco años del Tesoro estadounidense, ayudaron a impulsar la demanda y los precios del oro, que aumentó hasta un récord de 1,923.70 dólares la onza en 2011.
Ahora, las perspectivas de inflación se desmoronan, debilitando una razón clave para tener el metal precioso. Los futuros del petróleo crudo en Nueva York se desplomaron 44 centavos este año, cayendo por debajo de 54 dólares el barril la semana pasada, en tanto la producción mundial aumentó.
La tasa de equilibrio a cinco años está un 33 por ciento más abajo este año, el nivel más alto desde 2008. En noviembre, el costo de vida cayó 0.3 por ciento, el nivel más alto desde diciembre de 2008, muestran datos gubernamentales, y los economistas encuestados por Bloomberg predicen que el aumento anual en los precios al consumidor bajará desde aproximadamente 1.7 por ciento este año hasta 1.5 por ciento en 2015.
La energía más barata significa que no hay signos de que la inflación se acercará a la meta de dos por ciento de la Fed, dijo el 12 de diciembre Gross, que antes manejaba el fondo en bonos más grande del mundo en Pacific Investment Management Co. antes de incorporarse a Janus Capital Group Inc. en septiembre, en una entrevista con Tom Keene en Bloomberg Surveillance.
OTRA VÍCTIMA DEL CRUDO DE EE.UU.
La industria del petróleo de esquisto de los Estados Unidos también se ha granjeado otro enemigo: los mayores exportadores de crudo de Europa.
Standard Poor’s Ratings Services revisó su perspectiva a negativa en el caso de Royal Dutch Shell Plc, Total SA y BP Plc conforme la caída del mercado petrolero producto de la menor demanda y la fuerte oferta procedente de los yacimientos de esquisto estadounidenses amenaza el flujo de efectivo para 2016.
La compañía calificadora de crédito ve un panorama sombrío para ConocoPhilips, que tiene sede en Houston, de la que dice que enfrenta una presión de flujo de efectivo similar, y dijo que podría bajar la nota de Eni SpA y BG Energy Holdings, de BG Group Plc. S&P mencionó el “drástico deterioro de las perspectivas del precio del petróleo” y el aumento de 50 por ciento del endeudamiento, así como los compromisos de dividendos de las mayores productoras de petróleo de Europa desde fines de 2008.
El petróleo ha caído alrededor de 21 por ciento desde que la Organización de Países Exportadores de Petróleo decidiera no reducir su producción el mes pasado. El ministro de Energía de Emiratos Árabes Unidos, Suhail Al Mazrouei, dijo que los proveedores no pertenecientes a la OPEP deben reducir una producción “irresponsable”. Los precios del Brent, el crudo de referencia de Europa, han caído aproximadamente 45 por ciento este año, lo que ha preparado el terreno para el mayor derrumbe anual desde 2008.
Los recibos de depósito estadounidenses —ADR por la sigla en inglés— de Shell bajaron 0.8 por ciento en Nueva York, a 68.16 dólares. Cada ADR equivale a dos acciones de la empresa matriz. Los ADR de BP, cada uno de los cuales equivale a seis acciones, declinaron 0.8 por ciento, a 39.10 dólares.
Las mayores compañías exploradoras de petróleo de Europa deben hacer mayores pagos a los inversores que sus rivales estadounidenses, lo cual les da menos margen de maniobra durante momentos de escasez de efectivo. BP tiene un rendimiento de dividendos de 6.85 por ciento, seguida de 5.7 por ciento en el caso de Total y de 5.25 por ciento de Shell.
Las compañías europeas también se ven afectadas por presupuestos de gasto de capital relativamente inflexibles debido a que la mayor parte de los contratos exige inyecciones de efectivo en proyectos de petróleo y gas, dijo S&P.
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