Querida Nicaragua: Fidel Castro hizo morder el polvo a más de una docena de presidentes norteamericanos. El primero y más trágico fue Kennedy, a quien Krushev le retiró de Cuba unos misiles que no tenían por qué estar ahí, a cambio del compromiso de no invadir nunca la isla de los Castro. Es decir, Rusia no le dio nada (táctica comunista) a cambio de proteger a su pupilo y observador permanente de Rusia en el patio trasero, a noventa millas de los EE.UU.
Después de esto Fidel se reía a carcajadas de los gringos, inventaba permanentes atentados de la CIA en su contra. Todo fracaso lo atribuyó siempre a la Central de Inteligencia Norteamericana y en sus discursos que duraban ocho, nueve y hasta diez horas nunca dejó de lanzar insultos contra él nunca bien ponderado imperialismo yanqui. Pero al fin y al cabo esas eran palabras y más palabras. Lo grave fue que montó desde un principio un régimen de terror en el que ningún ciudadano, ni civil ni militar estaba seguro. Cualquier sospecha, cualquier rumor terminaba en el paredón de fusilamiento donde fueron sacrificados miles y miles de ciudadanos. Confiscó propiedades, casas, edificios, industrias hasta entonces florecientes, produciendo inmediatamente el exilio de miles y miles hasta convertirse en millones de cubanos huyendo del terror.
Naturalmente este tipo de régimen tiránico, dictatorial, sin medios de comunicación libres, tenía que desembocar en el rompimiento de relaciones diplomáticas con los Estados Unidos. A esto, la izquierda mundial comenzó a llamarle bloqueo y le sirvió a Fidel para justificar todos sus fracasos.
Así han pasado 55 años de feroz dictadura comunista y a ningún presidente norteamericano se le había ocurrido el mal pensamiento de entrar en relaciones con Cuba sin exigirle antes el respeto a los derechos humanos, la libertad de movilización y de expresión, la creación de medios de comunicación libres, y en fin, los atributos propios que merece la persona humana.
Es hasta ahora que ocurre lo insólito, lo inesperado, lo incomprensible. El presidente Barack Obama declara que es hora de establecer relaciones diplomáticas con La Habana. Eso abre la posibilidad de que haya un intercambio comercial entre las dos naciones y que el tan mencionado bloqueo a Cuba deje de existir.
Esta vez los Castro no están engañando a nadie. Desde que Raúl fue nombrado por su hermano Fidel, presidente de Cuba, manifestó su disposición de mantener relaciones con los norteamericanos, siempre que se respetara su régimen totalitario y el sistema económico que mantenían en la isla. Respetar su régimen totalitario es igual que decir que el sistema cubano de la actualidad no sufrirá ningún cambio, seguirán los presos políticos, continuarán las torturas y los paredones, morirán los que intenten iniciar huelgas de hambre, seguirán vapuleando a las Damas de blanco, es decir, todo igual con la diferencia de que ahora tendrán la apertura de los mercados norteamericanos y una fluidez de inversiones que seguirá llegando con mayor amplitud, no para beneficio del pueblo asalariado, sino para el régimen comunista que lo controla y lo canaliza todo. Es el gobierno quien paga los miserables salarios que ganan los obreros quedándose el régimen con la parte del león.
Favorecer a un régimen como el cubano sin exigir nada a cambio no es más que una claudicación por parte del presidente Obama. Un dicho popular dice: “Donde no hay ganancia, segura está la pérdida”. No sabemos qué ganancia pueda obtener el mundo libre permitiendo que dictadores, delincuentes, terroristas, protectores de narcotraficantes, asesinos, torturadores, ladrones, explotadores, sean tratados como si fueran gobiernos democráticos respetuosos de la libertad y los derechos humanos. Voces cercanas al gobierno de Obama han anunciado que muy pronto Cuba será borrada de la lista de países terroristas. El hecho de que a Cuba la borren de esa lista no la hace menos terrorista. La claudicación de Obama no podrá cambiar la reciente historia de Cuba.
El autor es gerente de Radio Corporación. Excandidato a la Presidencia de la República en 2011.
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