Trece iniciativas de ley que la opositora Bancada Alianza del Partido Liberal Independiente (Bapli) ha propuesto en un período de dos años en la Asamblea Nacional no han llegado al plenario para su discusión, porque han quedado congeladas en las comisiones legislativas a las que les corresponden o ni siquiera pasaron de la Primera Secretaría.
El jefe de la Bapli, Wilber López, se quejó el pasado 11 de diciembre porque asegura que el ochenta por ciento de las iniciativas de ley que ellos propusieron este año no siguieron el trámite correspondiente en la Asamblea Nacional, puesto que fueron bloqueadas por los diputados oficialistas, que son mayoría.
En la Asamblea Nacional los diputados del gobernante Frente Sandinista suman 64 de los 91 votos totales del plenario y su bancada actúa con obediencia ante las órdenes del presidente Daniel Ortega, reelecto en contra de la Constitución en noviembre de 2011.
13 leyes propuestas por la Bancada Alianza del Partido Liberal Independiente (Bapli) fueron engavetadas o no han visto la “luz” en el plenario de la Asamblea Nacional, según Wilber López.
La última propuesta del año que hicieron los diputados de la Bapli fue la iniciativa de ley para prorrogar las cédulas de identidad con fechas vencidas, que no pasó de la Primera Secretaría. Sin embargo, un mes después, el ejecutivo envió una propuesta parecida para finalmente prorrogar las cédulas, cuando la Asamblea ya había cerrado su año de trabajo legislativo.
Otra ley que quedó congelada fue la iniciativa de ley que proponía derogar la Ley de la Construcción del Gran Canal Interoceánico (Ley 840), que fue introducida el pasado 4 de noviembre, pero que tampoco pasó de la Primera Secretaría.
LA LEY DEL GALLOPINTO
Según López, tampoco pasaron leyes como la iniciativa que proponía declarar el gallopinto, el rondón, el nacatamal y el pinol como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación. Esta, en particular, ni siquiera se ha enviado a consulta en la comisión correspondiente.
Otra iniciativa fue una que en junio de 2012 proponía promover el consumo de gallopinto, estableciendo políticas públicas para disminuir los precios del arroz, los frijoles y el aceite de soya.
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