Colombia comenzó a vivir ayer desde el primer minuto un inédito alto al fuego unilateral e indefinido decretado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), cuya duración es asumida con reserva por la sociedad debido a las condiciones impuestas por la guerrilla y que no fueron aceptadas por el Gobierno.
Ayer, pasadas las primeras horas, no había registros de acciones violentas en el país, a diferencia de lo ocurrido el viernes cuando acciones de la guerrilla dejaron cinco militares y tres policías muertos, seis heridos y un desaparecido.
En un comunicado, emitido con motivo del inicio del alto al fuego, el Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC expresó su satisfacción por las reacciones constructivas de la gran opinión pública sobre el cese de hostilidades de manera unilateral e indefinida con vigilancia nacional e internacional, como gesto de desescalamiento del conflicto.
Cabe anotar que nuestra decisión no es el regalo de una rosa llena de espinas, sino un gesto colmado de humanidad en respuesta al clamor generalizado de las víctimas del conflicto y la expectativa nacional, agregó el mando de las FARC, en referencia a las declaraciones del jueves del presidente Juan Manuel Santos, quien, aunque valoró la decisión de las FARC de declarar el alto al fuego, lo comparó por sus condiciones con el regalo de una rosa que cuando la abrimos hay un tallo lleno de espinas.
Entre las condiciones no aceptadas por el Gobierno, pero que no han impedido el comienzo del alto al fuego, están la veeduría internacional, de la que el Gobierno indica que solo debe hacerse en el final del proceso de paz, cuando esté avanzado el punto del fin del conflicto.
Las FARC condicionaron la continuidad del alto al fuego unilateral a que no haya acciones de la fuerza pública contra las unidades guerrilleras, posibilidad que tampoco ha sido aceptada por el Gobierno, porque supondría en la práctica un alto al fuego bilateral.
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