“Hemos venido discutiendo en el seno directivo del Banco Central qué alternativas de políticas monetarias pudiéramos utilizar para mantener una demanda agregada más estable”, manifestó Reyes.
Según el funcionario, “un aumento drástico de la demanda agregada aunque sea positivo, también tiene el efecto inflacionario detrás”, razón por la cual están valorando mecanismos para compensar los flujos de capital que puedan afectar los precios de la economía.
En cuanto a la posibilidad de que el córdoba se aprecie, el BCN considera que eso dependerá de la forma en que llegue la inversión, ya que si es directa no provocará ningún efecto. Por ejemplo, si llegan las esclusas o los equipos y maquinarias que se requieren para la construcción, como ya vienen construidas no provocarán ningún impacto, explicó Reyes.
“Más bien el impacto se produce por la corriente de bienes y servicios que toda esa actividad va a demandar y efectivamente si vienen montos muy importantes y no tenemos mecanismos compensatorios, evidentemente que va a producir algún riesgo de apreciación”, dijo el presidente del BCN.
Por su parte, el presidente de la Cámara Nicaragüense de la Construcción (CNC), Benjamín Lanzas Somarriba, señaló que el sector lleva meses en la búsqueda de nuevos proveedores, para garantizar el abastecimiento de los materiales porque el país seguirá “caminando” y realizando otros tipos de proyectos que también demandarán mano de obra y material de construcción y “más de todo”.
“Las obras del Canal estarán en su apogeo a finales del 2015 y durante el 2016, entonces ahí es donde vamos a sentir un impacto más fuerte (…). Definitivamente estamos preocupados porque seguro habrá un poquito de especulación e inflación, pero esperamos adaptarnos y salir de la mejor manera posible”, reconoce Lanzas.
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Los representantes de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) y la Cámara Americana de Comercio de Nicaragua (AmCham) lamentan la falta de transparencia en cuanto a la entrega de información que enfrenta el proyecto.
Consideran que muchos de los temores que se han posado sobre el proyecto, surgieron precisamente por la escasez de información, ya que al no tener claridad en cuanto a la forma en que actuará HKND Group, surgen temores alrededor de distintos temas.
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Una de las pocas certezas que comparten quienes apoyan y rechazan la construcción del Gran Canal Interoceánico es que el tiempo es el único que demostrará si la obra se concreta. También permitirá conocer los efectos —positivos y negativos— que una inversión de 50,000 millones de dólares provocará en una de las economías más pequeñas de la región.
El Programa Económico Financiero (PEF), actualizado a agosto, proyecta que el país cerrará el 2014 con un Producto Interno Bruto (PIB) de 11,780 millones de dólares.
Asumiendo que la obra se concrete, se puede esperar entre los beneficios económicos, un mayor crecimiento, oportunidades de inversión y la apertura de hasta 35,000 puestos de trabajo. Pero también perjuicios, como un incremento de la inflación provocado por el drástico crecimiento de la demanda y hasta la apreciación del tipo de cambio del córdoba.
SINDICATOS LISTOS
Representantes de sindicatos de todas las tendencias políticas, están preparados para suplir parte de esa mano de obra y confían en que el proyecto se convierta en una oportunidad para que los obreros de la construcción mejoren sus salarios y a la vez se especialicen en actividades hasta ahora desconocidas para ellos.
No obstante, Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), advierte que no se puede hablar de beneficios sin antes analizar los costos. “La valoración de todo proyecto es el costo-beneficio y entre los costos tenemos los directos de la construcción, pero también los de orden socioambiental. En particular los daños al lago (Cocibolca) y el desplazamiento de las personas que pueden ser muy altos”, indica.
Para Chamorro, es fundamental que la empresa HKND Group, que está a cargo del proyecto, garantice que reducirá al mínimo el impacto de los costos sociales y ambientales del proyecto. “Porque siempre hay medidas de mitigación, pero se nos ha dado información tan general sobre eso, que salta la duda si esas mitigaciones se están tomando en cuenta”, dijo.
SECTOR EMPRESARIAL
Desde su óptica, los dirigentes de las organizaciones empresariales comparten el punto de vista de Chamorro. “El primer elemento que se tiene que priorizar es el pago de las propiedades que van a ser afectadas”, afirma el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri.
Pero Chamorro, considera que la mitigación a los desplazados no se puede limitar a la indemnización, sino que deben respetarse aspectos culturales, de ubicación, tradiciones y hasta herencias familiares.
Este criterio es compartido por el presidente de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham), Alfredo Artiles, quien advierte que también se debe garantizar la plena participación de mano de obra, empresas y material nicaragüense, para que en la medida de lo posible el Canal sea construido por nicaragüenses.
En la medida en que esto se cumpla, es que el país podrá percibir parte de los 50,000 millones que se estima costará la construcción de la vía marítima. Para Chamorro, dicho monto es clave para determinar los beneficios y perjuicios que deberá enfrentar la economía del país.
MUCHAS VARIABLES
“En Funides hemos sido cuidadosos, hemos tratado de no hacer ejercicios porque son tantas las variables, que es muy difícil visualizar cómo una inversión de cinco veces el volumen de la producción anual del país se planea hacer en siete años. Ni siquiera se encuentran referencias similares en otras partes del mundo”, explica Chamorro.
A pesar de esta dificultad para hacer proyecciones, pero tomando en cuenta que aunque la mano de obra sea extranjera, vivirá en el país y gastará su salario, se puede pensar en algunos efectos positivos como oportunidades de negocio para empresas locales, y generación de puestos de trabajo. Y negativos como inflación, apreciación del tipo de cambio e incremento en el salario por la demanda que podría afectar la competitividad de otros sectores, detalla Chamorro.
Aguerri, en tanto, señala que la primera inyección económica la representará el costo total de los terrenos que HKND tiene que comprar.
CUIDADO CON INFLACIÓN
“Eso va a generar una cantidad de recursos que hoy no tiene la economía nicaragüense. Eso va a tener un impacto en la producción y no solo desde el punto de vista de mayor generación, sino también probablemente un impacto inflacionario, entonces hay que ser cuidadosos en los próximos meses porque si esa negociación culmina y llegan esos millones de dólares a las manos de esos pobladores, esos recursos pueden elevar la inflación”, explicó Aguerri.
Pero en el tema de la tasa de cambio, el Cosep no percibe indicios de que el córdoba vaya a fortalecer su valor en los próximos meses.
En caso de que el proyecto llegue a feliz término, otro de los retos que tendrá que enfrentar el país, según Funides, es interrelacionarlo con el resto de la economía. “Este sería un proyecto tan grande que habría que incorporar el resto de la economía al Canal, para que este no sea un enclave aislado. Y de lo que viene después no se ha hablado y eso es bastante importante”, sugiere Chamorro.
Tan importante es que “puede representar para Nicaragua la oportunidad para salir de la pobreza, así que tratemos de hacerlo bien, de la mejor manera que nos beneficie y no nos pongamos a atacarlo por atacarlo”, aconseja Artiles.
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