La Navidad comienza cuando el pino llega a casa. Decorarlo con bolas, ponerle luces y cargarlo de adornos es el primero de todos los rituales que se sucederán a lo largo de las fiestas.
Hay muchas versiones sobre el origen de la costumbre de decorar un árbol para celebrar la Navidad. Una de las historias más extendidas cuenta que, en la noche de Navidad, un sacerdote alsaciano solía repartir alimentos y ropa entre los más desfavorecidos. Pero una vez, mientras preparaba estos paquetes, se le ocurrió colgarlos en un abeto próximo a la Iglesia. La idea les gustó tanto a sus fieles que, desde entonces, el árbol se convirtió en el centro de las fiestas navideñas.
Otra versión sitúa el nacimiento de esta costumbre en la celebración germana del nacimiento de Frey, el dios nórdico del sol naciente, la lluvia y de la fertilidad, que tenía lugar en una fecha cercana a la actual Navidad.
Con motivo de esta conmemoración, los germanos adornaban un árbol perenne. Cuando el cristianismo llegó a esas tierras, esta antigua costumbre nórdica se transformó en lo que hoy conocemos como árbol de Navidad.
Hay otras muchas hipótesis relacionadas con el solsticio de invierno, con distintos mitos o con historias de santos cristianos. Pero, sea cual sea su origen, hoy el pino de Navidad tiene un papel muy destacado en el hogar durante estas fiestas.

NATURAL O PLÁSTICO
Cuando llega la hora de elegir el árbol de Navidad, uno de los dilemas más recurrentes es si optar por uno natural o si es mejor decantarse por un pino artificial. Estos últimos pueden utilizarse en años sucesivos y apenas requieren mantenimiento.
Los naturales perfuman la casa con su inconfundible olor, sus ramas son frescas y, tras las fiestas, puede replantarse. Sin embargo, los árboles de Navidad naturales requieren ciertos cuidados, como el riego.
También, hay que tener la precaución de no colocarlos cerca de fuentes de calor y ser cautos con las luces, pues pueden provocar que se caliente y se seque.
Pero, además del siempre presente abeto, hay otras especies vegetales que llenan la decoración del hogar de espíritu navideño. Una de ellas es el acebo.
Por sus tonos intensos y por el contraste del verde oscuro de las hojas con el rojo de los frutos, esta planta es muy apreciada en decoración.
Además de la planta en sí misma, el acebo es un motivo omnipresente en manteles, servilletas, papel de regalo, bolsas e infinidad de adornos durante el periodo navideño.
Sus ramas y bayas suelen utilizarse también para elaborar coronas o crear centros de mesa. No obstante, es importante prestar una especial atención a dichas bayas, sobre todo si hay niños en casa.

ramas en los dinteles de las puertas son algunas sugerencias.
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