Para resistir las horas que lleva renovar la cédula, algunos llevan sillas de plástico y bancos para sentarse, también un libro para leer o música para distraerse. LA PRENSA/ J. TORRES

Sufrimiento de viejitos por cédula nueva

La necesidad de tener actualizada su cédula de identidad para no desaparecer civilmente y así realizar sus gestiones llevó a doña Juana Orozco a dormir, literalmente, afuera de la delegación que tiene el Consejo Supremo Electoral (CSE) en Multicentro Las Américas, en Managua, para ser una de las primeras personas en ser atendidas este lunes.

La necesidad de tener actualizada su cédula de identidad para no desaparecer civilmente y así realizar sus gestiones llevó a doña Juana Orozco a dormir, literalmente, afuera de la delegación que tiene el Consejo Supremo Electoral (CSE) en Multicentro Las Américas, en Managua, para ser una de las primeras personas en ser atendidas este lunes.

Con 67 años e hipertensión, tuvo que sacar fuerzas de donde fuera para pasar de pie casi cuatro horas.

Mientras esperaba ver salir de la delegación a su madre arrastrando los pies y caminar pausado, Iris Calderón se quejaba de la odiosidad de los trabajadores del CSE con los ancianos y mayores y de las adversidades que pasó del brazo de doña Juana Orozco.

Estando en la cola de afuera, en la madrugada, “me dijo que tenía frío y le dije que esperara a que saliera el sol”, contó Iris, quien fue testigo de cómo varias decenas de hombres y mujeres estaban acostados en el piso, esperando a que abrieran el centro comercial.

“Soy diabética, hipertensa y me agarran unos calambres que me dan cuando tengo nervios. Por la necesidad vine a buscar una nueva cédula. No tengo una canilla (anda en silla de ruedas).” María Magdalena Navarrete, de 80 años.

GROSERÍA EN EL CSE CON ANCIANOS Y ENFERMOS

Un drama parecido vivió doña Leonor Bermúdez, de 68 años, con su hija Karla Aráuz. Llegaron a las 6:00 a.m. y salieron casi siete horas después. La señora, afortunadamente, no se desmayó por lo cansado y sofocante que significaba hacer fila entre el tumulto.

La probabilidad de caer al piso era alta para Bermúdez porque es diabética, padece de presión alta y tiene cuatro hernias discales.

“Ella anda mareada ya y no quiere salirse (de la fila) y los del Consejo son ineficientes y malcriados, pagando uno y todavía someterse a groserías. El Estado no está regalando nada”, dijo molesta Aráuz sumergida en el calor que desespera más al pasar varias horas solicitando renovación de cédula.

DESORDEN CON REPARTICIÓN DE NÚMEROS

Para lograr un control de los ciudadanos que llegan a la delegación del CSE, los trabajadores de este poder del Estado reparten números y los dejan pasar de acuerdo con el orden de estos. Pero de poco o nada les ha servido porque al final hay un descontrol. Las personas que hacen fila dicen que aparecen números repetidos y eso crea problemas.

“Hay gente que vende lugares a doscientos córdobas. Yo busqué al supervisor y le señalé a quienes estaban haciendo esto. Se tomaron fotos de la anomalía”, comentó Aráuz.

PERSONAL ES INSUFICIENTE

Uno de los trabajadores que labora para el CSE y quien portaba ayer una camisa amarilla indicó que a diario recibe insultos por parte de los ciudadanos, pero que cuando terminan de hacer la gestión a veces le agradecen.

Lo cierto es que el personal que atiende en la delegación del CSE en Multicentro Las Américas es insuficiente para responder a la demanda que existe desde hace varios días. Apenas hay cinco personas cedulando y tres de registro.

Esta realidad la vivieron doña Juana, doña Leonor y tantas más que llegaron este lunes por una cédula nueva.

 

Boletin Nacionales Ancianos cédula Nicaragua archivo

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COMENTARIOS

  1. Hace 11 años

    Señores ,del cse porque no realizan las renovaciones de Cedulas por distritos y los distritos grandes como el 6 y 7 reforzar poner otra oficina,espero que sea tomada en cuenta esta sugerencia.Si es que el pueblo tiene vos y voto.

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