Manny Conditsis, exabogado de Man Haron Monis (en esta foto de 2010), descartó al canal ABC que la toma de rehenes haya sido algo organizado. LA PRENSA/EFE/DEAN LEWINS

Secuestrador muere en asalto en Australia

La toma de rehenes en el café Lindt Chocolat, en el centro de Sidney, se saldó ayer con tres muertos, entre ellos el secuestrador identificado por varios medios como Man Haron Monis, un islamista radical iraní que actuó en solitario.

La toma de rehenes en el café Lindt Chocolat, en el centro de Sidney, se saldó ayer con tres muertos, entre ellos el secuestrador identificado por varios medios como Man Haron Monis, un islamista radical iraní que actuó en solitario.

El primer ministro Tony Abbott señaló que el secuestrador, de 50 años, “tenía un largo historial de delitos violentos, extremismo e inestabilidad mental”.

El agresor murió abatido a disparos en el asalto de las fuerzas especiales que comenzó a las 2:00 de la mañana (más de 16 horas después de que comenzara la toma de rehenes), dando lugar a una lluvia de detonaciones.

En el asalto también murieron dos rehenes, un hombre de 34 años y una mujer de 38, y resultaron heridas seis personas. En total, fueron tomados 17 rehenes. Durante la jornada, cinco rehenes escaparon. Otros salieron durante el asalto de las fuerzas especiales. Según la Policía, en el interior del café no se encontró explosivos.

Abbott añadió que a medida que avanzaba el asalto el secuestrador “trató de inscribir sus actos en el simbolismo del culto de la muerte del Estado Islámico”, grupo yihadista que siembra el terror en parte de Siria e Irak, y contra el que Estados Unidos armó una coalición internacional de la que forma parte Australia.

Abbott confirmó que el hombre envió “cartas ofensivas a las familias de soldados australianos muertos en Afganistán”, e igualmente “publicó en internet material gráfico extremista”.

Según el diario The Australian, estaba en libertad condicional, acusado de haber sido cómplice del asesinato de su exmujer. El diario añadió que el sospechoso llegó en 1996 a Australia con estatus de refugiado, vivía en la periferia de Sidney y era un “islamista radical”.

Australia ha estado en alerta en las últimas semanas por el temor del Gobierno, a que algunos de sus ciudadanos que luchan junto a los yihadistas del grupo Estado Islámico en Irak y Siria puedan cometer ataques a su regreso. En septiembre, el Gobierno decidió aumentar el nivel de alerta por amenazas terroristas y la Policía realizó operaciones antiterroristas en todo el país, en las que solo se acusó a dos personas.

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