La ONU y grupos de defensa de los derechos humanos llamaron ayer a juzgar a los responsables de un programa de torturas de la CIA para extraer información de los detenidos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, que fue mucho más brutal de lo supuesto y del que el Senado publicó un extenso informe.
El director de la CIA, John Brennan, insistió ayer en que la aplicación de métodos brutales de interrogatorio ayudaron a prevenir atentados. Admitió que se cometieron errores, pero añadió que la revisión de los métodos, iniciada por la propia CIA, llegó a la conclusión de que esos brutales interrogatorios produjeron Inteligencia que ayudó a impedir ataques, capturar terroristas y salvar vidas.
El reporte confirma lo que la comunidad internacional ya sabía, dijo Ben Emmerson, relator de la ONU para los derechos humanos, después de que se publicara el reporte. Una política fue claramente orquestada a alto nivel en la administración (del presidente George W.) Bush, quien permitió estos crímenes sistemáticos y violaciones flagrantes contra los derechos humanos.
Es un informe estremecedor y es imposible leerlo sin sentir una inmensa indignación de que nuestro gobierno esté implicado en estos terribles crímenes, indicó Anthony Romero, director ejecutivo de la Unión estadounidense por los Derechos Civiles (ACLU, por sus siglas en Inglés).
Emmerson y la ACLU estimaron que los funcionarios estadounidenses que autorizaron estas acciones deben ser juzgados.
[doap_box title=»Contra valores» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Poco después de conocerse el documento, el presidente Barack Obama emitió una nota en la que afirmó que la tortura era contraria a nuestros valores. El gobierno que debió diseñar una respuesta a los ataques del 11 de septiembre de 2001 enfrentó opciones difíciles, apuntó.
Como ya he dicho antes, nuestra nación hizo muchas cosas bien en esos años difíciles. Pero al mismo tiempo algunas de la acciones tomadas eran contrarias a nuestros valores, apuntó. Por ello, añadió, he prohibido la tortura cuando asumí la presidencia.[/doap_box]
Amnistía Internacional señaló que el informe deja claro que la CIA actuó ilegalmente desde el primer día y que los brutales interrogatorios no fueron operaciones espontáneas fuera de control.
Steven Hawkins, director ejecutivo de la representación estadounidense de AI, expresó que el programa dio luz verde para cometer crímenes penados por la ley internacional contra la tortura y las desapariciones forzadas, impunemente. Es hora de asumir responsabilidades, incluida una profunda investigación, juicios y resarcimiento a las víctimas.
El director ejecutivo de Human Rights Watch, Kenneth Roth, afirmó que el informe muestra que los repetidos argumentos de que se necesitaban medidas duras para proteger a los estadounidenses son una ficción.
Roth reconoció que la administración del presidente Barack Obama puso fin a muchas de las prácticas descritas crudamente en el documento. Pero advirtió: A menos que este importante proceso de búsqueda de la verdad lleve a enjuiciar a los responsables, la tortura seguirá siendo una opción política para los futuros presidentes.
El estudio denuncia que la CIA no condujo un conteo profundo o preciso del número de personas que detuvo y del número de detenidos que no reunían el mínimo de condiciones para ser detenidas. Además, los programas de métodos mejorados de interrogatorio fueron diseñados por dos psicólogos contratados.
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