La población penal de Nicaragua supera los diez mil reos, según datos oficiales. LA PRENSA/ ARCHIVO

Un regalo llamado libertad

Julio César Corea, de 23 años, está condenado a cinco años de cárcel por robo agravado, pero ya cumplió cuatro años y tres meses de la condena. Su rostro ayer estrenaba una sonrisa y no era para menos. Él es uno de los ocho reos que fueron puestos en libertad ayer en el Juzgado Segundo de Ejecución de Sentencia y Vigilancia Penitenciaria, como parte del Plan Nacional para Descongestionar las Cárceles del país, que implementa la Comisión Nacional Interinstitucional de Justicia Penal de Nicaragua.

 

Julio César Corea, de 23 años, está condenado a cinco años de cárcel por robo agravado, pero ya cumplió cuatro años y tres meses de la condena. Su rostro ayer estrenaba una sonrisa y no era para menos. Él es uno de los ocho reos que fueron puestos en libertad ayer en el Juzgado Segundo de Ejecución de Sentencia y Vigilancia Penitenciaria, como parte del Plan Nacional para Descongestionar las Cárceles del país, que implementa la Comisión Nacional Interinstitucional de Justicia Penal de Nicaragua.

[doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]1,100 reos por delitos menores existen registrados en los sistemas penitenciarios del país, según dijo el Magistrado Marvin Aguilar, vicepresidente de la CSJ, en el 2012.[/doap_box]

“Ustedes fueron beneficiados por la Comisión para obtener su libertad porque cumplen con los requisitos de ley, espero sepan aprovecharla”, les refirió la secretaria del Juzgado.

Otro de los beneficiados por la medida fue Juan Carlos Torres Espinoza, también condenado por robo agravado, luego Carlos Mercado Reyes y José Daniel Blass Medina, a quienes se les veía llenos de felicidad.

Todos fueron beneficiados con la libertad condicional por cumplir los requisitos, como haber cumplido gran parte de su condena, no ser peligrosos y gozar de buen comportamiento dentro de la cárcel.

Durante el tiempo que estén en libertad condicional hasta cumplir su condena tendrán que presentarse a los Juzgados para firmar, no podrán tomar licor, ni portar arma de fuego. Además deberán informar dónde viven y deben estudiar y trabajar.

Este plan de descongestionamiento de las cárceles se debe al hacinamiento que hay en estas y la necesidad de depurarlas de los reos menos peligrosos, para evitar amotinamiento, como los sucedidos en el Sistema de Granada en los dos últimos años, en los que hubo fugas y epidemias.

Nacionales libertad archivo

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COMENTARIOS

  1. cesar m
    Hace 12 años

    oh, y ahora quien podra salvarnos, de estas lacras que son como el perro que come huevos, que aunque les quemen el pico, siempre roban y ahora saldran para robar su Aguinaldo y pasarla bien en Diciembre, esta comprobado que no se regeneran sino que empeoran su alta peligrosidad y actividad delincuencial.

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