Nueva York volvió a llenarse de protestas ciudadanas ayer, un día después de que un gran jurado exonerara al policía Daniel Pantaleo, quien el 17 de julio causó la muerte de Eric Garner al aplicarle una llave de estrangulamiento para proceder a su detención por venta ilegal de cigarrillos.
“Lo que se necesita es un cambio drástico, que vaya desde el primer encuentro de la persona con la Policía hasta el sistema judicial, que incluye a jueces y leyes”, dijo una de las miles de manifestantes en la plaza de Foley, Lycia Ora, presidenta electa del Gremio Nacional de Abogados.
Tras la no imputación a Pantaleo, habrá una investigación federal para determinar si se violaron los derechos civiles de Garner, tal como informó el secretario de Justicia, Eric Holder, y queda la investigación interna del Departamento de Policía de Nueva York. Además, la familia Garner ha interpuesto denuncia a la ciudad y al Departamento de Policía.
En la concentración de ayer se escuchaban eslóganes como “No puedo respirar” (la frase que repetía Garner antes de morir).
La decisión del jurado sobre este caso ha desacreditado al aparato judicial y se ha sumado a la segregación racial presente en un país que hace dos semanas también consideró inocente al agente que en agosto disparó y asesinó al afroamericano Michael Brown, quien iba desarmado.
La manifestación de ayer fue continuación de las del lunes en Times Square y Rockefeller Center, dos epicentros turísticos de la ciudad, que dejaron 83 detenidos.
22,000 agentes de la Policía de Nueva York recibirán un reentrenamiento, informó ayer el alcalde Bill de Blasio, casado con una afroamericana, y quien criticó la decisión judicial, pero defendió a la Policía.
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