Más de 400 pequeños y medianos productores del municipio de El Jícaro aplicaron en el último ciclo de producción de granos básicos y café prácticas naturales de conservación de suelos y cosecha de agua, un poco caras, pero necesarias para producir más y mejor.
“Es un sistema de riego de bajo costo que tiene la función de cosecha de agua y conservación de suelo, es amigable con el medioambiente y contribuye positivamente en el marco de los procesos de adaptación a los cambios climáticos”, explicó Fidel Lanuza, responsable de País de la Fundación Codespa.
Estos pozos se establecen en curva a nivel y diseñados para construirse en suelos con pendientes de relieves ondulados donde los sistemas de riego habituales no funcionan, y están compuestos por material vegetal con el fin de retener suelo y evitar la erosión del mismo, un fenómeno muy común en estas zonas.
El sistema de almacenamiento de agua manteniendo los suelos húmedos de 15 a 20 días después de la última lluvia.
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Denis Sarantes, agricultor de La Jumuyca, en El Jícaro y beneficiario del Programa Cubetas de Infiltración y Acequias Comunicantes (CIAC), lo calificó como un modelo que mejora hasta el 30 por ciento la producción de los cultivos maíz, frijoles, café y hortalizas.
En Nicaragua la economía depende en gran medida de la agricultura. Sin embargo, actualmente los pequeños productores agropecuarios afrontan severas dificultades a causa del deterioro de sus medios de producción, por las inundaciones y sequías ocasionadas por los cambios climáticos, argumentó Fidel Lanuza, responsable de País de la Fundación Codespa.
Desde la Fundación Codespa, en alianza con la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), se desarrolló el proyecto CIAC, que persigue mejorar la producción en los cultivos de frijol, café y maíz en el Norte del país, gracias a un sistema de riego natural que a su vez mitigan los impactos del cambio climático.
Atrás quedó la desesperanza e impotencia en decenas de productores de café y granos básicos de la comunidad de La Jumuyca, municipio de El Jícaro, generada por aquel tornado que le desoló sus tierras en mayo del 2011 y posteriormente la plaga de la roya, comentó Leonel López Zeledón, presidente departamental de la UNAG.
Ahorita al finalizar esta etapa debe servirnos de reflexión para saber qué hicimos bien y qué hizo falta, pero debemos de retomar esta experiencia y multiplicarla porque ha dado buenos resultados, estamos satisfechos, recalcó Luis Emilio López, vicepresidente de la UNAG en Nueva Segovia.
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