Cuerpo docente de la escuela de música en los años cincuenta, sentados con Luis Abraham Delgadillo y Carlos Tünnermann López junto a los músicos Tomás Urroz y Víctor M. Zúniga, FOTOS: LA PRENSA/CORTESÍA.

Pianista romántico del cine mudo

No era la época tecnológica actual de los vídeos, donde la música es atrozmente visual en un remolino de imágenes que golpea nuestros sentidos; mucho menos los grandes estadios, donde un público de cuerpos apiñados, compactados como megalata de sardinas, venera a un artista, frente a gigantescas pantallas, reflectores, seguidores y diablas, en un delirio musical fantástico.

No era la época tecnológica actual de los vídeos, donde la música es atrozmente visual en un remolino de imágenes que golpea nuestros sentidos; mucho menos los grandes estadios, donde un público de cuerpos apiñados, compactados como megalata de sardinas, venera a un artista, frente a gigantescas pantallas, reflectores, seguidores y diablas, en un delirio musical fantástico.

[doap_box title=»INTÉRPRETE DE LOS CLÁSICOS» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]El doctor Carlos Tünnermann Bernheim, quien es su hijo, expresa: “Era un gran intérprete de la música clásica y con fervor único, interpretaba sus propias melodías. Sus recitales de piano marcaron época en la cultura nicaragüense. Tuvo el don de la serenidad, carácter suave, acogedor. Solo inspiraba simpatía, confianza, distinción que le dio el talento que lo llevó al éxito”.[/doap_box]

Volvamos la mirada musical hacia el pasado, donde la música invadía otros ámbitos del espíritu humano y daba rostro a una sociedad que tenía otro concepto de la música, en una condición humana que buscaba en el pentagrama una identidad cultural y musical.

EL TEATRO VARIEDADES

No tenemos la menor idea cómo habría sido el Teatro Variedades, considerado el mejor de la República, donde podían trabajar compañías líricas, dramáticas y de ópera. La entrada costaba 30 y hasta 10 centavos, entre platea y las graderías. En el salón alto del Variedades se ofrecían bailes a las señoritas. De lo que sí estamos seguros, es que en este teatro interpretó su música el maestro Carlos Tünnermann López, nuestro mejor pianista de aquella época dorada del cine.

Era la época del cine mudo, donde la música era en vivo, es decir, cuando el público iba entrando, ya lo esperaba en su piano el maestro Carlos Tünnermann López, quien les interpretaba música clásica, y quien también musicalizaba la película creando atmósferas trágicas o de suspenso, según la acción y tema de las escenas que se iban desarrollando a lo largo de la confabulación de la misma.

De esta manera, con sobriedad y vitalismo, creaba con su música una especie de apertura introductoria, donde la música estaba al servicio del filmes y de los personajes que vivían sus vidas en un mundo compartido con la emoción y el éxtasis de los espectadores. Al finalizar la función de cine, interpretaba música popular, como un tango o un foxtrot.

Estas funciones eran verdaderos conciertos donde el maestro Tünnermann López interpretaba cada pieza con un lenguaje que bien podría ser del clasicismo o el romanticismo; la primera que jugaba la repetición de notas y de motivos rítmicos; la segunda donde apenas hay repetición de notas y los motivos rítmicos son más irregulares.

Pero sobre todo sus interpretaciones lograban maravillosos cambios de tonalidad y cromatismos, de ahí su fama de gran pianista y creador de una interpretación pianística, muy personal, pero también con un estilo muy nicaragüense. Preparaba materiales didácticos y folletos para los integrantes de su banda. Escribió su propio cuaderno de música para piano; en la pasta del libro se podía leer “Para tocar en el cine”.

Los conciertos de piano del profesor Tünnermann López hicieron época en la Managua de los años veinte y treinta. Acompañó al piano, en el antiguo Teatro Variedades, a los más famosos cantantes que por aquellos años visitaron Nicaragua, entre ellos el célebre tenor costarricense Mélico Salazar.

SU VIDA Y OBRA

El pianista Carlos Tünnermann López nació en Managua, el 12 de febrero de 1896. Era hijo de Wilheim Tünnermann, ciudadano alemán, quien llegó a Nicaragua hacia 1888, y de Guadalupe López, nicaragüense, emparentada con el presidente, general José Santos Zelaya López.

Sus estudios de música y piano los hizo en Nicaragua, con profesores particulares. Muy joven se inició como profesor de piano y en una época tuvo su propio conjunto musical. A los 15 años, por encargo de la insigne profesora doña Josefa T. de Aguerri, hacia el año de 1911, formó una estudiantina para el Colegio de Señoritas de Managua. El conjunto estaba integrado por treinta señoritas que tocaban mandolinas, bajos, guitarras, ocarinas, etc. y que amenizaban los actos culturales del colegio.

Más tarde (1937) figuró entre los maestros fundadores de la Escuela Normal de Señoritas junto con otros eminentes profesores como doña Leonor García de Estrada y Edelberto Torres.

Fue profesor de música por muchos años en el Colegio Bautista de Managua, cuyo himno compuso. Impartió también clases en el antiguo Instituto Pedagógico de Varones de Managua, regentado por los Hermanos Cristianos.

FUNDADOR DE LA ESCUELA DE BELLAS ARTES

Fue también miembro del cuerpo docente fundador de la Escuela de Bellas Artes, cuyo primer director fue Genaro Amador Lira, y luego del profesorado de la Escuela Nacional de Música, cuyo director fue el maestro Luis A. Delgadillo. En la Escuela Nacional de Música fue subdirector y profesor de piano. Su nombramiento, en 1945, lo firmó el entonces ministro de Educación, Mariano Fiallos Gil.

Además, impartió, por muchísimos años, clases particulares, contándose por decenas sus alumnos y alumnas, algunos de los cuales llegaron a ser magníficos pianistas.

A su muerte, el 12 de junio de 1961, a los 65 años de edad, la insigne educadora, doña Chepita T. de Aguerri, escribió sobre el profesor Tünnermann López lo siguiente: “Este notable artista estilizó la música del piano; sus manos arrancaron a las teclas puras armonías, notas suaves, que unas veces expresaban sus íntimos pensamientos, sus sentimientos notables”.

Cultura cine mudo archivo

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COMENTARIOS

  1. Alejandro F. Cajina
    Hace 12 años

    Que ingratos somos, que no honramos a estos grandes musicos. No existe ninguna escuela de Nicaragua que lleve su nombre. Aqui solamente se honra la cultura de la guerra, solamente esalsamos y honramos a los que mataron y pusieron bombas para que se instalaran los lideres de este gobierno que se han apoderado del pais.

  2. Teresa de Jesus Torres Mayorga
    Hace 12 años

    Han pasado tantos años, y gracias a Dios le doy por haberme dado tantas bendiciones que con el tiempo he aprendido a valorar. Conoci personalmente al DR. Tunnerman en sus clases de piano, en la antigua escuela de música antes de ser instalada en la Colonia Dambach. También fue profesor el Sr. Jose Santamaría. Alto, pelo canoso y un dato que a mi me fascinaba es que yo llegaba a la escuela para oir a una joven llamada Blanca Wheelock, como aprendia a tocar violin.

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