El papa Francisco meditó unos minutos ayer en la célebre Mezquita Azul, de Estambul, junto con el gran muftí de Estambul, Rahmi Yaran, en su segundo día de visita a Turquía, fronterizo con Irak y Siria en guerra. “Fue un bonito momento de diálogo interreligioso”, dijo el portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi. En la tarde, el papa celebró una misa en la Catedral del Espíritu Santo para la minúscula comunidad cristiana, apenas ochenta mil miembros y más de 75 millones de musulmanes.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 A