“La educación académica de un país o nación (pre-escolar, primaria, secundaria y universidad) es vital para el desarrollo socioeconómico del mismo. La calidad docente, infraestructura (recursos materiales y tecnológicos) y la modernización constante son algunos puntos claves para materializar un buen proyecto educativo a largo plazo.
Los resultados que brinda una educación de calidad son: buena preparación profesional, competitividad con otros países, propuesta de nuevas ideas (innovación en todos los ámbitos), entre otros. Las empresas actualmente requieren profesionales más capacitados (Máster, Phd, Doctores), lo que para el sistema educativo de Nicaragua se vuelve un reto ya que el mismo necesitará más recursos (humanos y materiales) para solventar dicha demanda.
En Nicaragua, actualmente los buenos empleos son pocos en comparación a la cantidad de profesionales que egresan anualmente de las universidades, igualmente muchos consideran que de nada sirve tener un “diploma” si “no hay trabajo”. Por eso, el denominado “emprendedurismo” puede disminuir el problema.
El ser emprendedor, requiere capital, capacitación, apoyo gubernamental y prioritariamente actitud. El paradigma de ‘conseguir un buen trabajo’ una vez concluida la carrera universitaria, poco a poco puede mermarse en la medida que los proyectos educativos se enfoquen en hacer de los futuros profesionales creadores de conocimientos, riqueza y de empleo.
Según datos del ‘Foro Educativo Nicaragüense Eduquemos’, en Nicaragua la asignación anual presupuestaria para educación en promedio ha sido de un 4.3 por ciento del PIB. Según la misma fuente, en el 2014 el gobierno asignó por estudiante universitario la cantidad de US$$1,252, para uno de primaria US$$239 y de secundaria US$$194. En Costa Rica la asignación anual por estudiante universitario es de US$$5,358.
Otro aspecto pertinente es que las universidades (tanto públicas como privadas) requerirán muchos más recursos para impartir nuevas carreras y/o especializaciones en aras de solventar el requerimiento de profesionales para el proyecto del Gran Canal, sobre todo en el área ingenieril, aduanera y marítima, entre muchas otras.
Por último, una buena educación, siempre va de la mano de un buen guía, un buen maestro (docente). La calidad docente, es dentro de los pasos esenciales de un proyecto educativo, un factor preponderante. Una Universidad, Instituto o Escuela sin buenos docentes, allende de tener todos los recursos tecnológicos y materiales, no brindará una educación de calidad, será mediocre.
Entiéndase por calidad docente aquella en la que convergen conocimientos generales, dialécticos básicos, técnicos y todo conocimiento acorde al desarrollo coyuntural de la sociedad, sumados a los aspectos axiológicos, éticos y deontológicos que un docente debe reunir e inculcar en sus alumnos. Acá hablamos de educación de calidad integral.
Es necesario crear una política anual de aumento salarial a todos los maestros o docentes. El aumento debe ser justo y adecuado a las necesidades del sector, como parte de la inversión en educación. Dicha política debe de abarcar a casas de estudio tanto públicas (a través de mayores asignaciones presupuestarias) y privadas.
Las universidades y casas de estudio, ante el inexorable desarrollo tecnológico y la globalización deben invertir mucho más en aras de modernizarse y ser más competitivas. La educación debe considerarse como un proyecto de nación que nos beneficiará a todos, por ende el Gobierno tiene que aumentar la asignación presupuestaria del sector. La meta es lograr una sociedad más instruida, actualizada, competitiva y desarrollada”.
El autor es abogado y docente.
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