Científicos de Nicaragua y otros países se reunieron el lunes y martes de esta semana en Managua, para analizar el proyecto de construcción del Canal Interoceánico que ha despertado grandes expectativas en el país y a nivel internacional.
La Academia de Ciencias de Nicaragua (ACN) y la Red Interamericana de Academias de Ciencias (Ianas) unieron sus esfuerzos en un taller en el cual participaron 15 científicos extranjeros, además de los nicaragüenses, quienes al final de manera prudente plantearon la necesidad de una “comunicación transparente y amplia con los múltiples actores clave, para optimizar los beneficios y minimizar las consecuencias adversas”.
La prudencia, además de los conocimientos amplios y profundos, es característica de los científicos cuyos análisis son metódicos, o sea que se realizan cuidadosamente a través de un conjunto de pasos fijados de antemano, con el fin de alcanzar conclusiones válidas mediante instrumentos confiables.
De allí que los científicos que participaron en el taller internacional de esta semana en Managua no se hayan pronunciado contra el Canal, pero llamaron a poner mucha atención en los grandes riesgos que su construcción implica para el ecosistema de Nicaragua, sobre todo para sus preciosos recursos y reservas de agua.
En este sentido ellos fueron muy claros. Por ejemplo, el científico brasileño Hernán Chaimovich, colaborador senior del Departamento de Bioquímica del Instituto de Química de la Universidad de Sao Paulo, Brasil, expresó en el momento de las conclusiones que “Los científicos de uniones internacionales no van a interferir en los asuntos internos de ningún país, inclusive Nicaragua, pero van a dejar claro al mundo dónde están, qué olor tienen y qué color tienen los huevos podridos”.
El Gobierno de Nicaragua, la Comisión del Gran Canal, la compañía concesionaria china HKND y la firma internacional ERM que está a cargo de los estudios de factibilidad ambiental del proyecto canalero, fueron invitados a participar en el taller científico internacional. Pero no quisieron asistir perdiendo la oportunidad de exponer sus razones, contrastarlas con las de los científicos y convencerlos de las bondades del proyecto.
En realidad, si es cierto que en diciembre próximo comenzará la construcción del Canal como han asegurado el Gobierno de Nicaragua y la concesionaria china HKND, eso significa que ya tienen en sus manos los resultados de los estudios de factibilidad medioambiental, técnica y financiera. De manera que hubieran podido demostrar en el taller científico que la construcción del Canal será generosa con el ecosistema de Nicaragua y que solo beneficios le traerá al país. Para decirlo con la figura verbal del científico brasileño Chaimovich, hubieran demostrado que el proyecto del Canal no es un huevo podrido sino un hermoso, saludable y promisorio engendro chino.
El taller científico internacional sobre el Canal agrupó sus conclusiones en tres temas fundamentales: recursos hídricos, biodiversidad y asuntos económicos y sociales. En cada uno de los tres ámbitos para los científicos sigue habiendo más preguntas que respuestas, sin perjuicio de que más de uno de los que participaron en el taller advirtió que las consecuencias de la construcción del Canal podrían ser catastróficas para el país.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A