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A 24 años de su beatificación, religiosas de Nicaragua y Costa Rica el milagro que catapulte a la santidad a Sor María Romero. Este martes 7 de julio, se realizaron misas y actos conmemorativos que recordaron el legado de la religiosa salesiana nicaragüense y renovaron las oraciones por su canonización, a 49 años de su muerte.
La beata Sor María Romero Meneses, nacida en Granada, Nicaragua, cuya vida estuvo marcada por el servicio a los pobres, los enfermos y las personas más vulnerables fue beatificada por el papa San Juan Pablo II en el año 2002, la Iglesia católica mantiene abierto su proceso de canonización, para el cual aún se requiere el reconocimiento de un segundo milagro atribuido a su intercesión.
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Sor María es, hasta el momento, la segunda mujer nacida en Centroamérica en ser beatificada. La primera fue la guatemalteca María Encarnación Rosal, religiosa de la Orden de los Betlemitas.

En busca de nuevo milagro
Como parte de la conmemoración del aniversario de su fallecimiento, en la Catedral Nuestra Señora de la Asunción de Granada, se celebró una eucaristía presidida por monseñor Jorge Solórzano Pérez.
Al concluir la celebración, la hermana salesiana Sor Elia María Flores, responsable de la Casa Natal Sor María Romero Meneses, recordó que la comunidad católica continúa orando para que se reconozca el milagro que permita culminar el proceso de canonización.
«Estamos esperando el milagro de la canonización. Sor María Romero es santa, es una poderosa intercesora, pero el Vaticano está esperando todavía una confirmación más, un milagro más para ser proclamada santa públicamente», expresó.
La religiosa explicó que el milagro requerido puede manifestarse de distintas formas: «Ese milagro puede ser de sanación o puede ser de multiplicación o puede ser de liberación del peligro. Y si fuese un milagro de sanación, esa sanación debe ser inmediata, completa y permanente», indicó.
Añadió que nadie sabe dónde ocurrirá ese hecho extraordinario: «No sabemos dónde se dará ese milagro, pero lo estamos esperando para que podamos decir con todo pulmón: Santa María Romero», afirmó.

Devoción en Costa Rica
Desde Costa Rica, donde Sor María desarrolló gran parte de su misión pastoral y social, la congregación de María Auxiliadora también realizó actividades conmemorativas.
La hermana Sor Isabel Rodríguez recordó que cientos de fieles continúan atribuyendo favores y gracias a la intercesión de la religiosa nicaragüense.
«Hoy estamos celebrando los 49 años de la partida al cielo de nuestra querida beata María Romero. Ella muere un 7 del 7 de 1977. Hoy estamos pidiéndole al Señor un milagro para que pueda ser declarada santa», manifestó.
La religiosa invitó a las personas que consideren haber recibido una gracia extraordinaria a comunicarlo oficialmente.
«Si usted quiere pedir ese milagro por intercesión de Sor María Romero, pida ese milagro y, si Dios se lo concede, venga a la Casa de María Auxiliadora y nos lo cuenta. Así nosotros podemos registrarlo y llevarlo a la Santa Sede para que pueda ser declarada finalmente santa», señaló.
Una vida entregada a los más necesitados
Sor María Romero nació el 13 de enero de 1902 en Granada y conoció a las Hijas de María Auxiliadora en 1910, congregación fundada por San Juan Bosco, donde descubrió su vocación religiosa.
Realizó su noviciado en El Salvador y en 1921 recibió el hábito religioso, adoptando el nombre de Sor María Romero. En 1929 profesó sus votos perpetuos y años después fue enviada como misionera a Costa Rica, donde permaneció durante 46 años desarrollando una intensa labor pastoral y social.
Trabajó en consultorios médicos, internados para jóvenes y en la Asociación de Ayuda a los Necesitados. También impulsó programas de capacitación para mujeres en condición de abandono, promovió la entrega de alimentos y ropa, y ayudó a cientos de familias a mejorar sus condiciones de vida.
Su compromiso con las causas sociales estuvo siempre unido a la evangelización y al acompañamiento de quienes enfrentaban mayores dificultades. Falleció el 7 de julio de 1977 a causa de un infarto al miocardio y su beatificación fue aprobada después de que el Vaticano reconociera como milagro la curación de la niña costarricense María Solís.
Durante el embarazo, los médicos habían diagnosticado graves malformaciones congénitas, entre ellas labio leporino y otras deformaciones. Su madre encomendó el nacimiento de la bebé a Sor María Romero y la niña nació completamente sana, hecho que la Iglesia reconoció oficialmente como un milagro.

Un legado que permanece
La Casa de María Auxiliadora, conocida hoy como Obras Sociales Sor María Romero, continúa desarrollando programas de inclusión social, educación, salud y alimentación para personas en situación de vulnerabilidad en San José, Costa Rica.
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En la sede principal también se encuentra el mausoleo donde reposan los restos de la beata, además de un museo que conserva fotografías, objetos personales y documentos que recuerdan la vida de la religiosa nicaragüense, cuyo legado de servicio sigue vigente casi cinco décadas después de su fallecimiento.