Buenos Aires. El lunes 3, por la radio del taxi que me trasladaba desde el puerto me enteré que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner había sido internada con un cuadro febril infeccioso.
—No será el ébola —comenté
—No creo que tengamos tanta suerte —me respondió el taximetrista.
Este es uno de los comentarios menos duro y agraviante respecto al gobierno argentino y a la viuda de Néstor Kirchner que uno oye continuamente en esta capital. Basta con preguntar ¿y, cómo esta la cosa por aquí?
Es extraño, uno se hace la idea de que el gobierno está por “una para salir”, pero después vienen las elecciones y los números cantan una diferente canción.
Es que hay dos relatos: uno, el de los gobiernos progresistas que desde el poder rehacen la historia a su gusto y gana y el otro, el de los opositores, que se ilusionan y confunden deseos con realidad. Los recientes casos de Brasil y Uruguay son elocuentes.
Sin embargo en Argentina, según explican algunos colegas y entendidos, es diferente: la canción es una sola. Veamos.
El índice de pobreza, a junio pasado subió del 14 por ciento al 17.5 por ciento y el índice de indigencia (pobreza extrema) del 4.1 por ciento al 5.7 por ciento. Estos son datos privados —FIEL y Universidad Católica— pues el organismo oficial, Indec, ya hace un año que dejó de informar sobre este tema.
Esto se corresponde con otras cifras como las de una retracción del consumo, la mayor desde la crisis del 2002. Hasta agosto la venta de los productos de la Canasta Básica cayó en un 1.2 por ciento y se estima que será del 1.5 al cabo del año y los porcentajes son mucho mayores en otros rubros.
La mitad de las familias dicen que compran menos que en el 20l3 —“la plata esta justa”— y una de cada 5 se queja de que “no llega a fin de mes”.
De acuerdo con las Consultoras que informan al Congreso los precios crecieron un 2.48 por ciento en septiembre y la inflación interanual se ubica en el 41.06 por ciento. Después de Venezuela, por lejos la mayor del continente
En los últimos 12 meses se han perdido 20 mil puestos de trabajo en la industria manufacturera y 12 mil en la construcción, según datos privados.
El propio Indec ha informado sobre una baja en el nivel de actividad del 0.9 por ciento en agosto respecto a julio y del 1.2 por ciento en los últimos doce meses.
Los expertos privados en tanto, sitúan esta caída de la economía, la mayor desde mayo del 2009, en el 2.8 por ciento para los 12 meses y en el 1.3 en agosto. Las previsiones oficiales en esta materia era de un crecimiento del 0.5 por ciento para el 2014.
La inversión cayó un 2 por ciento en los 8 meses, las importaciones y las exportaciones se redujeron en un 10 por ciento respectivamente y la industria un 2.8 por ciento. Mientras tanto que el déficit fiscal creció a agosto un 178 por ciento, con un importante incremento del gasto sin que haya tenido efecto para reavivar la actividad.
¿Y qué dicen las encuestas sobre popularidad? Hablan de pesimismo (60 % cree que empeorará la economía y el 27 % que se mantendrá igual) y rechazo: 60 por ciento desaprueba como CFK conduce el gobierno; 54 por ciento cree que el kirchnerismo no ganará las próximas elecciones y el 66 por ciento no quiere que gane el kirchnerismo.
Preguntados los argentinos si votarían a Cristina Kirchner si fuera candidata, el 70 por ciento dijo que no. Pero esto no es posible (¿por ahora?) constitucionalmente. De todas formas esto no quita que la presidenta tenga un 30 por ciento a favor, además del papa Francisco, aparentemente.
Viendo esa cifra es bueno recordar, por ejemplo, que en las primarias de agosto del 2013 el oficialista Frente para la Victoria (léase Cristina) obtuvo el 27 por ciento, (33 % en las legislativas de octubre de ese año) pero el resto se repartió entre 32 partidos y movimientos y tanta dispersión sirve de muy poco, como ya está probado en Argentina y otros muchos países del hemisferio.
Estos antecedentes y los nombres que suenan más fuertes, Daniel Scioli (peronista, algo kirchnerista), Sergio Massa (peronista, exkirchnerista) y Mauricio Macri (oposición), dan para cualquier tipo de cálculo, proyecciones y pronósticos y sirven de base para diferentes relatos y para ilusiones de cualquier tipo.
El autor es periodista uruguayo, fue presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa.
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