Cumpliendo su rol de fiscalizador de la gestión presidencial, el Senado de los Estados Unidos (EE. UU.) ha forzado al presidente Barack Obama a tomar la iniciativa mundial de las acciones bélicas en defensa de la seguridad nacional de su país y el mundo, tal a como corresponde a la nación judeocristiana más poderosa del mundo.
El avance cualitativo y cuantitativo del terrorismo global, y la crueldad exacerbada ideológica religiosa de la yihad islámica ha hecho reflexionar a grandes y chicos.
Muchos se cuestionan acerca de que la herencia de Mahoma y su religión en más de 2,000 años de existencia no es sino muerte, persecución y destrucción. El Presidente Obama es en cierta medida el retorno de la doctrina Bush; “la guerra perpetua”, “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”.
Es el caso de Irán que podría ser perfectamente utilizado para destruir la amenaza de Isis y el califato en Siria, Jordania, Irak y Afganistán, entre otros. Hacer la guerra al enemigo en su territorio para evitar recibirlo en las costas del hemisferio americano o europeo.
Se equivocaron quienes creyeron que bajo un gobierno de perfil pacifista los EE. UU. dejarían actuar impunemente a sus enemigos. El mensaje es claro: “no pueden cruzar la línea roja”. Bajo la administración demócrata del primer presidente afroamericano en EE. UU. se ha tallado bien el traje belicista, con sus ademanes y retórica cada día más similar a su antecesor George W. Bush. Ha salido a luz pública parte del arsenal aéreo más sofisticado de EE. UU., los aviones-robots, “drones”, herramientas de ataques de precisión, el cazabombardero furtivo F-22 raptor, los ya conocidos misiles tomahawks y los bombarderos B22 con sus bombas GBU-28 de penetración terrenal profunda, ideados en la era de “Baby Bush”. No fue casualidad que el Pentágono movilizó al Golfo Pérsico en la reciente crisis entre Israel y Palestina al emblemático portaviones George H. W. Bush.
Y en todo este caso, rusos y chinos comunistas maniobran en el Consejo de Seguridad de la ONU, y en plenario usan de títeres al grupo de ALBA-chavistas. Los rusos distraen al mundo con la guerra de sus enemigos, los yihadistas, porque el fin supremo es la conquista de Israel. Y no está largo el día, Rusia ya tomó Crimea como cabeza de playa en el Mar Negro, dirigirá sus ejércitos hacia Israel, desde el norte, para tomar la inmensa riqueza mineral del Mar Muerto y prometerá a las naciones árabes, al islam y en especial a los extremistas del califato, el control de Jerusalén y del sitio donde está predicho que se construirá el tercer templo de Salomón, actualmente usurpado por la mezquita de Al Aqsa, y ahí puede surgir la tercera guerra mundial.
El presidente Obama debe seguir con su esfuerzo de líder mundial en tiempos de guerra y las sagradas escrituras, siendo EE. UU. “una nación bajo Dios”, que todos los presidentes toman juramento de su cargo sobre Biblia, deben conocer de las profecías de guerras de Ezequiel y el profeta Daniel, Jeremías, Zacarías, Malaquías.
El Autor es Abogado y Notario Público.
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