Durante los días jueves y viernes de esta semana se celebró en Miami el Tercer Simposio Anual Democracia en las Américas. En este foro, celebrado en el Miami Dade College y auspiciado por la Fundación Zambrano que integran destacadas personalidades de origen latinoamericano residentes en Estados Unidos, han participado alrededor de quinientos líderes cívicos. E intervinieron como ponentes personalidades como el expresidente del Uruguay, Luis Alberto Lacalle, el expresidente de Guatemala, Vinicio Cerezo, el expresidente del Banco Interamericano y extitular de la Secretaría General Iberoamericana, Enrique Iglesias y la periodista democrática de Cuba, Yoani Sánchez, entre otros.
En el Simposio fueron debatidos temas como Estado de derecho: autoridad y seguridad, derechos humanos y desarrollo económico; Pragmatismo e idealismo, tensión entre los valores éticos y las resoluciones prácticas de problemas gubernamentales; Venezuela, derechos humanos y Estado de derecho; Visión y liderazgo: expectativas y fuentes de información para líderes; etc. Pero quizás el más interesante de los temas discutidos fue el relacionado con la situación de Venezuela, donde impera el régimen chavista que ha representado la mayor amenaza contra la democracia en la región, pero su liderazgo se ha debilitado desde la muerte de Hugo Chávez y como consecuencia de la caída del precio del petróleo, con cuyos beneficios el chavismo ha comprado seguidores.
El expresidente uruguayo Lacalle señaló al respecto que el chavismo ya no es seguido como antes. “Ya estamos en la caricatura del chavismo —advirtió Lacalle. Primero porque esa persona (el presidente venezolano Nicolás Maduro) no da la distancia”, o sea que no da la talla, como decimos en Nicaragua. “Pero además, porque el petróleo vale ahora 80 dólares el barril y con Chávez valía 120 dólares”. En Venezuela “nos encontramos con más de 60 por ciento de inflación, hambre, represión, carestía y encarcelamiento de los opositores. Ha sido tan rápida la caída (del chavismo) hacia el modelo clásico de la dictadura que hoy se vuelve muy difícil su sostenimiento en el poder”.
Advierte Lacalle que Venezuela marcha rápidamente hacia una definición, la cual podría ser muy violenta si un sector del chavismo no toma la decisión de poner fin al proceso de colapso generalizado que está en desarrollo, “llegando a algún tipo de entendimiento con sectores de la oposición”. A menos que aparezca “alguien de dentro del Socialismo del Siglo XXI y diga, bueno, vamos a terminarlo todo y a hacer las paces con los del otro lado, el derrumbe será total y allí habría sacrificios que nadie desea”, señaló el líder democrático suramericano.
Es inevitable que la crisis interna del chavismo se refleje en la declinación de su liderazgo internacional. Y si bien es cierto que la reconstrucción de la democracia en aquellos lugares donde ha sido quebrantada gravemente por el autoritarismo (como Nicaragua) depende fundamentalmente de los pueblos de esos mismos países, sin duda que un ambiente exterior favorable facilitaría notablemente el triunfo de las fuerzas democráticas locales.
Por motivos que desconocemos en este simposio sobre Democracia en las Américas no participó ningún representante de Nicaragua. Lo cual es lamentable, porque la experiencia nicaragüense es un valioso aporte al debate internacional y los líderes democráticos nicaragüenses tienen mucho que aprender en foros como ese.
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