Hoy Estados Unidos celebra elecciones para todos los 435 escaños de la Cámara Baja del Congreso, para la tercera parte del Senado y para 36 de sus 50 gobernadores de estados. Porque estas elecciones se llevan a cabo exactamente a los dos años de las elecciones presidenciales, se conocen como las “mid-terms” o de medio período.
Aunque todas las “mid-terms” son importantes, estas se perfilan como especialmente significantes porque nos darán una lectura de como los votantes se sienten en un país que sufre un malestar que no he visto desde los años del presidente Jimmy Carter.
El tema más importante para el electorado es el desempeño de la economía. En este sentido, preocupan temas como la lenta recuperación después de la Gran Recesión de 2007 y la riqueza que ha acumulado el uno por ciento más rico del país. Esto ha dado lugar a una desigualdad de ingresos que no se había visto desde la década de los veinte del siglo pasado. Por otro lado, la clase media —la mayoría norteamericana— se encuentra maltratada. Los ingresos de sus miembros han caído a los niveles que tenían hace 25 años y, según las encuestas, sus miembros temen que el futuro de sus hijos será peor que el que ellos heredaron de sus padres. Este pesimismo generacional nunca se había dado en la historia norteamericana.
El malestar no es solo económico. Profundas diferencias existen en la población en cuanto a temas como los derechos de los homosexuales; la definición de la familia; el papel que debe de jugar el Estado en la sociedad; y la sostenibilidad de programas sociales como el “Obamacare”, el seguro médico universal impulsado por el actual presidente. También hay diferentes visiones en cuanto a inmigración y el rol de los Estados Unidos en el mundo. Estos —y muchos otros temas— son elementos de una guerra cultural que ha abierto profundas grietas en la sociedad norteamericana.
Un tema que ha cobrado gran importancia en estas elecciones es la competencia de la Administración Obama. Sus críticos, que según las encuestas son la mayoría, consideran que el presidente y su equipo han sido ineptos en la conducción del país. Como prueba de esto señalan un rosario de errores como ineficiencias en los hospitales que atienden a los veteranos, la manera como Obama ha reaccionado de cara a acciones rusas en Ucrania y del Estado Islámico en Irak y Siria, y los que muchos consideran la manera confusa que ha reaccionado al ébola.
Históricamente, en las “mid terms” el electorado castiga al partido del presidente de turno. Esto pasó en 2010, a mediados del primer período del presidente Obama, cuando los republicanos le dieron una paliza, traducción de la palabra que el propio presidente Obama utilizó. En el 2010, los republicanos retomaron control de la Cámara de Representantes y aumentaron su número de senadores y de gobernadores.
¿Volverán a recibir una “paliza” Obama y los demócratas hoy? La sabiduría convencional es que la impopularidad del presidente y sus políticas públicas, combinadas con el malestar que reina en el país —el 60 por ciento de los encuestados creen que Estados Unidos anda por mal camino— apuntan hacia una repetición de 2010. Los politólogos dan por un hecho de que los republicanos tomarán control del Senado, y los candidatos demócratas parecen compartir esta visión porque se han distanciado de la Casa Blanca.
Sin embargo, yo no estoy tan seguro de eso. A estas alturas del partido, no detecto una ola republicana que les aseguraría los 51 escaños para controlar el Senado y crear una verdadera “cohabitación” política en Washington. Es más, las encuestas señalan que varios comicios importantes se han vuelto más reñidos en los últimos días. Y esto a pesar de que la abstención en las “mid terms” es más alta que en las elecciones generales y que votantes republicanos suelen acudir más a las urnas que los grupos que favorecen a los demócratas como los negros, hispanos, jóvenes, y personas de bajos ingresos.
¿Qué pienso que pasará?
Primero, que estas “mid terms” serán las más costosas de la historia con más de un mil millones de dólares en cuñas publicitarias. En algunos estados ¡el gasto publicitario superará los US$$200 por votante!
Segundo, los republicanos mantendrán y quizás aumentarán su amplia mayoría en la Cámara de Representantes. También mantendrán su mayoría entre los gobernadores de los estados.
Tercero, aumentarán su número de escaños en el Senado de los 45 que actualmente tienen. Pero no necesariamente obtendrán la mayoría de 51 que necesitan para controlar la cámara alta. Es probable que ganen escaños que antes tenían los demócratas en estados como West Virginia, Montana y Arkansas. Pero la contienda será reñida en otros —como Kansas y Georgia— que actualmente son representados por republicanos.
Y, cuarto, no descarto que en dos de los estados —Luisiana y Georgia en donde la ley establece que el senador ganador debe obtener más del 50 por ciento del voto— haya una segunda vuelta. No es inconcebible que no se sepa quién controlará el Senado hasta el 6 de enero, cuando sería la segunda vuelta en Georgia.
Mi conclusión. Las elecciones “mid terms” serán sumamente interesantes, incluyendo para los muchos aficionados de la política estadounidense en Nicaragua. Y podrían pasar hasta dos meses para conocer cuál partido ganó el premio mayor: control del Senado. El Autor fue embajador de Nicaragua en los estados unidos.
A estas alturas del partido, no detecto una ola republicana que les aseguraría —a los republicanos— los 51 escaños para controlar el Senado y crear una verdadera “cohabitación” política en Washington. Es más, las encuestas señalan que varios comicios importantes se han vuelto más reñidos en los últimos días.
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