La suspensión de la veda para el aprovechamiento de los bosques de pino por un año, prorrogable, a través del decreto 46-2014, emitido por el presidente inconstitucional Daniel Ortega, permitirá que los madereros, corten pinos de áreas protegidas.
Según Víctor Campos, subdirector de Centro Humboldt y hasta el año pasado, miembro de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), “cualquier veda que no sea planificada para mejorar los mecanismos de control, está condenada a fracasar. Si existe una veda, debe ser acotada en el tiempo, decir si es para cuatro o cinco años y en ese tiempo tratar de desarrollar las acciones para que haya un desarrollo del sector forestal fuerte”.
En la zona norte del país todavía existen áreas protegidas, como Dipilto y Jalapa, donde se encuentran bosques de pinos.
Según Campos, hace cuatro años se produjo la suspensión de la veda; no obstante, lo diferente con esta es que incluye las áreas protegidas y eso implica dos cosas, que “al levantar la veda del pino, se hace más permisivo el sistema de regulación y control del tráfico de madera y que el desincorporar las áreas protegidas expone al Sistema Nacional de Áreas Protegidas y a estas áreas protegidas a la remoción de la cobertura boscosa de pino de estas zonas”.
Salvador Mayorga, de la Asociación Nacional de Reforestación, consideró que “a veces las vedas se decretan con la buena intención de proteger el bosque, pero los dueños pierden los incentivos para cuidar ese bosque e incluso esto puede llevar a un cambio de uso de suelo y los bosques se convierten en pastizales”.
Para Mayorga, “esto es un buen paso en la dirección correcta siempre y cuando los dueños de bosques sean responsables”.
585 es la Ley de Veda para el Corte, Aprovechamiento y Comercialización del Recurso Forestal. En su artículo 1, párrafo segundo, establece que en las áreas protegidas la veda será permanente y por tiempo indefinido.
Antecedentes de vedas
Víctor Campos, subdirector de Centro Humboldt, recordó que durante el período presidencial de Enrique Bolaños se declaró la veda para cedro, caoba y ceiba a nivel nacional y pino en las zonas donde el pino es tradicional.
No obstante, según Campos, en ese momento fue más un asunto de “buenas intenciones” que de la intención real de frenar el despale, ya que en ese momento la veda incrementó la ilegalidad. Asimismo, hace cuatro años, se produjo otra suspensión de veda, por un período de un año.
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