A inicios de 2007 el Ministerio de Trabajo y el sector privado anunciaban que Costa Rica tendría un faltante de 150 mil trabajadores en los próximos tres años debido al auge en turismo, agroindustria, construcción y las infocomunicaciones (call centers).
Precisamente otra de las dificultades para hallar empleo y mejorar su calidad, según el estudio Migraciones y Desarrollo Humano en Costa Rica 2014, es la falta de documentación para la regularización de su situación migratoria y laboral.
A Costa Rica llegan miles de nicaragüenses con visa de turismo que ahora este país extendió de 30 a 90 días de vigencia. La mayoría viene a laborar y una vez vencida la visa, quedan en la irregularidad migratoria.
Otros problemas son los bajos niveles de escolaridad que el promedio de la población local y la imposibilidad de acreditación de capacidades técnicas.
Falta de información sobre la demanda laboral y desconocimiento de la legislación. El temor por su condición de extranjero y de inmigrante indocumentado.
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Autoridades nacionales hablaban en ese entonces de modificar las leyes de trabajo y migración para atraer mano de obra foránea muchos nicaragüenses, para llenar esos puestos.
Había déficit en trabajadores con dominio del inglés para centros de llamadas y turismo, así como albañiles y carpinteros para las construcciones, un sector que en 2006 creció 64 por ciento y pasaría de crear 21,000 empleos más en 2007 y 61,000 más el año siguiente.
La inesperada crisis se vino a partir de 2008 y hoy el país no termina de levantarse. Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), el 10 por ciento de los habitantes de Costa Rica en edad de trabajar están desempleados, lo cual significa que hay 232 mil personas sin trabajo. No obstante, la estatal Universidad Nacional asegura que el desempleo es del 18 por ciento, una cifra superior a las 400 mil personas.
El empleo para nicaragüenses en Costa Rica también sigue escaso y su disminución no es problema de ahora, según Quxabel Cárdenas, coordinadora del organismo Enlaces Nicaragüenses. Data desde también desde 2008-2009, cuando una de las principales fuentes de empleo de esta mano de obra, la construcción, empezó a decaer como parte de la crisis económica mundial.
A eso se suma la caída del cultivo del café, otrora principal producto de venta hacia afuera y motor de la economía, que ahora ocupa el tercer lugar de las exportaciones agrícolas con unos 400 millones de dólares, seguido del banano y la piña, que venden el doble a otros países.
NICAS AFECTADOS
El estudio Migraciones y Desarrollo Humano en Costa Rica 2014, con datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), reveló que del total de la población extranjera en el país (386 mil, de los cuales 288 mil son nicaragüenses), el 57 por ciento se encuentra ocupado y un 6.5 por ciento forma parte del grupo bajo la condición de desempleo abierto.
Sin duda los nicaragüenses son los principales afectados con el desempleo de extranjeros. Los ejemplos abundan en la calle: Tania Rosas quedó sin trabajo a mediados de año. Duró unos dos meses para volver a emplearse en servicio doméstico, una tarea que asegura no le fue fácil.
Insistí con mis amigos, llamé a trabajos aparecidos en el periódico y nada. Hasta que un familiar se enteró de un trabajo y me contactó con los patrones, explica con acento costarricense esta joven originaria de León.
Tal fortuna no la encontró Danelia Jiménez, quien emigró por primera vez a Costa Rica hace cuatro meses. Ella dejó currículo en varias tiendas de ropa y calzado, en las cuales le negaron empleo por carecer de residencia oficial. Tampoco halló trabajo como servidora doméstica.
Su alternativa laboral, junto con su pareja, la encontró revendiendo frutas en una esquina de la iglesia La Merced, en pleno centro de San José, la capital de Costa Rica.
No hallamos de otra. Es duro estar sin trabajo tanto tiempo. Aquí todo tiene que pagarse: alquiler, comida, pasajes. Todos esos gastos siempre están y uno sin plata. Es terrible, explica la pareja de esta joven originaria de Carazo, Luis Carlos Lara, mientras ambos venden fruta de kiwi a los transeúntes de la acera de esta iglesia.
Luis Danilo Narváez, otro joven originario de Carazo, abandonó sus estudios universitarios en Nicaragua para buscar trabajo en Costa Rica a inicios de año. Nunca encontró uno estable por carecer de documentación oficial para residir en el país. Durante el 2014 apenas ha logrado trabajar una semana como ayudante de construcción.
RECUPERACIÓN HA SIDO DIFÍCIL
«Cuesta hallar trabajo. Las constructoras están privilegiando a los que tienen cédula de residencia para dar algún trabajo a veces». Julio Rodríguez, albañil nicaragüense actualmente sin empleo formal.
Según el presidente de la Cámara Costarricense de la Construcción (CCC), Guillermo Carazo, la caída del sector se dio como parte de la crisis del sector inmobiliario estadounidense.
Como la crisis internacional tuvo su nacimiento básicamente en la inmobiliaria estadounidense, nos afectó mucho porque prácticamente teníamos una parte de Estados Unidos dentro de nosotros mismos. El golpe en Costa Rica fue muy duro, explica Carazo, quien dice que antes de ese momento el país construía grandes proyectos dirigidos a norteamericanos.
Recuperarnos de la crisis del 2008 ha sido difícil. A nivel de empleo puedo decirte que bajó la cantidad de trabajadores en 2009-2010 y es en 2011 que empieza a subir con respecto a 2010. Muy moderadamente nos hemos mantenido en un crecimiento relativo, añade Carazo.
En el 2008 el INEC registró 152 mil trabajadores de la construcción. El año pasado a 114 mil. Este año se reportan 137 empleos en el ramo, pero Carazo dice que el sector prevé una caída del 10 por ciento al final del 2014, eso significará la pérdida de diez mil empleos.
La actividad cafetalera también ha disminuido. Hace 9 años Costa Rica necesitaba unas 200 mil personas para recolectar la cosecha, el 60 por ciento eran trabajadores inmigrantes (casi todos nicaragüenses), según datos dados en esa fecha por el Instituto del Café de Costa Rica (Icafe).
Para la temporada 2010-2011 las fincas ticas de café empleaban entre 120 mil y 140 mil recolectores, el 50 por ciento de ellos extranjeros. Este año el país necesitará unos 70 mil recolectores del grano.
Ha bajado la cosecha y claro que eso reduce la necesidad de mano de obra. Costa Rica llegó a producir 3.5 millones de quintales, este año es de 2 millones 80 mil quintales, explica Ronald Peters, director ejecutivo del Icafe.
Eso se debe a que las zonas de mayor productividad de café en el centro del país fueron desarrolladas inmobiliariamente en los últimos 20 años. Así Costa Rica pasó de tener 110 mil hectáreas de café cultivadas a 90 mil hectáreas.
La productividad también bajó. De 30 quintales por hectárea tenemos 24 y eso hemos perdido no solo el liderazgo sino la rentabilidad del productor, dice Peters.
La dificultad por atraer mano de obra también desmotivó a los productores, porque mucha mano de obra nicaragüense que se empleaba como recolectora, se fue a trabajar por mejor paga al sector construcción en los años mozos de esta otra actividad.
Si bien los datos muestran menos empleo para migrantes en agricultura que en otros sectores, es posible que en ciertas temporadas la demanda sea mayor, situación que podría convertir a esa rama de actividad en el principal destino de trabajadores extranjeros, reza el estudio Migraciones y Desarrollo Humano en Costa Rica 2014.
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