El invicto desapareció, pero la magia de los Royals de Kansas City está intacta con su picheo imponente y defensa impenetrable, que los llevó a vencer anoche 3-2 a los Gigantes de San Francisco para tomar la delantera en la Serie Mundial de las Grandes Ligas.
El cuarto juego de la Serie Mundial es hoy (6:07 p.m.) en San Francisco, con el duelo entre Jason Vargas, por los Royals, ante Ryan Vogelson, de los Gigantes.
Kansas City tiene marca de 10-1 en la postemporada, a un triunfo de igualar el récord de 11-1 de los Medias Blancas del 2005 y Yanquis de 1999.
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Jeremy Guthrie, quien al iniciar los playoffs no tenía un puesto fijo en la rotación, consiguió ayer un triunfo de enorme importancia al poner a Kansas City arriba dos juegos a uno, asegurando que la serie regresará a casa, si no es que la acaban en San Francisco.
Guthrie lanzó cinco entradas de cuatro hits y dos carreras, suficientes para dejar el juego en manos del poderoso bullpen de los Royals, con todo y un poco de intermitencias de Kelvin Herrera.
Sin embargo, Brandon Finnegan, más Wade Davis y Greg Holland cerraron las puertas por completo, retirando a ocho bateadores en fila para colocar a Kansas City a dos triunfos de la segunda corona de su historia.
Los Royals abrieron el marcador en el primer inning con un doblete de Alcides Escobar que prendió la mecha. Lorenzo Cain produjo la carrera con una rola y Guthrie protegió la ventaja magistralmente, mientras en la otra acera Tim Hudson se enderezaba para mantener el duelo 1-0.
Kansas City volvió a la carga en el sexto con hit de Escobar y doble remolcador de Alex Gordon, mientras que un imparable de Eric Hosmer contra el relevista Javier López, proporcionó una tercera carrera que resultó decisiva, porque en el cierre del sexto los Gigantes anotaron dos veces, provocando la intervención de los implacables relevistas de los Royals.



