Convencido
Daniel Ortega ya cambió de opinión. Bueno, resulta que aquel lago que no se podía arriesgar “ni por todo el oro del mundo”, ahora como que lo ve medio contaminado y, entonces, qué más da un Canal más o un Canal menos que lo parta en dos y lo destruya. Ya no sirve. Ni tiburones tiene. Lo convencieron, dice. Y la solución que parece haber encontrado es “si ya está mal, pongámoslo peor para que se componga”.
Sigue el dinero
De la confesión de Ortega salta la pregunta: ¿Quiénes lo convencieron? La regla de oro en estos casos es la de siempre: sigue la pista del dinero. Recuerden que hasta ahora es un misterio quién pagará para que se construya un Canal en Nicaragua. Si es que se construye.
Solo la puntita
La otra perla de esta semana la dijo el rector Telémaco Talavera, devenido en vocero del Canal. No se va a afectar todo el lago, dice, solo se va a dinamitar “el uno por ciento”. El viejo cuento de “solo la puntita”. Tan ingenuo como creer que una gota de cianuro solo afectaría una milésima de un vaso de agua y por lo tanto esta seguiría siendo bebible. ¿Bebería Talavera?
Fregados pero contentos
Es que para justificar el Canal se dice cada cosa. El mismo vocero declaró que han encontrado un enorme entusiasmo en los lugares de la ruta del Canal donde miden y censan, lo que de ser cierto nos pondría por primera vez en la historia del mundo ante ciudadanos que se alegran porque los echen de sus propiedades y les desbaraten la vida tal como la conocen hasta ahora. De ser cierto lo que afirmó Talavera, esas marchas que los medios de “la derecha reaccionaria” exponen como protestas, en realidad serían manifestaciones de apoyo a la magna idea del comandante. Ah, insisto, ¡cómo hay gente que cree estar viviendo en la Corea de Kim Jong-un!
Juicios
Fíjense nomás. Dos juicios sonados, de muy distinta índole y con resultados contrarios: el de las doctoras y el de los acusados de la masacre del 19 de julio. Es posible que las doctoras sean inocentes y es posible que los acusados de la masacre sean culpables, pero lo triste de esta justicia es que nunca lo vamos a saber porque el sistema está en tal descrédito que ya nadie le cree ni el persignado. De un tiempo acá, los juicios no se guían por las leyes, sino por las consignas. Ya un juez no se pregunta si el acusado es culpable o inocente, porque eso es irrelevante. La pregunta que se hace es: ¿Qué quiere el partido? O lo que es lo mismo, Daniel Ortega.
Hoyo negro
Los Juzgados se han convertido en un hoyo negro donde se pierde lo que cae. De ahí no saldrán culpables o inocentes, sino solo exonerados o castigados por Daniel Ortega. Baste recordar juicios como los de Arnoldo Alemán o Byron Jerez. La verdad se enreda en un intrincado sistema de conveniencias, dinero y poder. Desde casos tan grandes como el de La Huaca de Alemán hasta tan pequeños como el de la cocaína que se volvió talco con el hermano del “Chocolatito”.
¿Y el móvil?
Imagínense lo mal que estamos que a estas alturas ni la Policía que “investigó”, ni la Fiscalía que “acusó”, ni el juez que “condenó” pueden decir cuál fue el móvil de la masacre del 19 de julio por la cual se mandó a pudrir a la cárcel a 12 individuos. Queda entonces imaginar. Puede que un mal día a estos ciudadanos les dio un arranque de locura y espontáneamente armaron una balacera contra lo que pasara por la carretera… Puede que haya algo más que el Gobierno quiere ocultar con una investigación teatral y una condena express . Puede ser…
Meteorito
Más de un mes después y aún no sabemos qué provocó la explosión que sacudió a Managua. El Gobierno salió con que era un meteorito, en una mentira tan burda que ellos mismos debieron echarse para atrás y prometer una investigación que todavía estamos esperando. Pero tan acostumbrados estamos a las mentiras que ya ni pedimos cuentas. Y tan acostumbrados están a mentir que ni se preocupan por dar las explicaciones que están obligados a dar.
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