Querida Nicaragua: El asunto del supuesto Canal Interoceánico se está volviendo cada día más confuso, ya que el secretismo oficial no permite que el pueblo pueda darse cuenta de los pormenores de un asunto que es de sumo interés para todos los ciudadanos. O hay secretismo o hay un retraso considerable en el proyecto, desde luego que no se ha presentado ningún estudio de factibilidad que pueda explicarle a la población que el megaproyecto es posible, que tiene tales y tales ventajas para el pueblo, que es rentable, que están listos los inversionistas dispuestos a invertir los cuarenta o cincuenta mil millones de dólares que costará la obra, que los núcleos poblacionales por donde pasará el Canal serán debidamente indemnizados, que el lago Cocibolca no sufrirá mayores daños, y que se tiene la seguridad de que el medioambiente no será afectado de acuerdo con la opinión de especialistas nacionales e internacionales en asuntos ambientales.
Nada de esto ha sido explicado más que a la ligera afirmando que Nicaragua se convertirá en país del primer mundo, que habrá trabajo para 200 mil nicaragüenses, que el Canal significa terminar con la pobreza en Nicaragua, etc.
Nadie explica además cómo los nicaragüenses del lado norte del Canal se comunicarán con los del lado sur. Ellos quedarían separados por una enorme zanja de medio kilómetro, más diez kilómetros a cada lado que serían propiedad de los chinos y que constituirían la zona del Canal de Nicaragua. Nuestro país quedaría partido en dos: la Nicaragua del norte y la Nicaragua del sur. ¿De qué tamaño serán los puentes que habrá que construir para poder unir a esas dos Nicaraguas? Son preguntas que se hace el pueblo y sobre las cuales no encuentra contestación.
Lo que está viendo el pueblo es una serie de acciones tendientes a levantar censos en lugares por donde se sospecha que pueda pasar el Canal. Andan personeros chinos con funcionarios de instituciones nicaragüenses, acompañados por miembros de la Policía y del Ejército visitando pequeñas fincas y diciendo que por ahí va a pasar el Canal y que esas tierras serán declaradas de utilidad pública y serán pagadas a sus dueños de acuerdo con el precio catastral, tal como dice el contrato firmado por don Daniel y el señor chino Wang Jing. Esto ha provocado una serie de protestas de los afectados que actualmente se unen para reclamar en calles y carreteras el abuso de intentar despojarlos de sus lugares de origen.
Muchos no creemos en la realización de ese megaproyecto del Canal que incluye además dos aeropuertos, dos puertos de aguas profundas, puertos libres, un ferrocarril, un oleoducto entre los dos océanos y proyectos turísticos, hoteles, etc.
Al parecer están comenzando por los proyectos turísticos antes que con cualquier otra cosa. El señor chino, de acuerdo con el contrato mencionado, tiene todos los poderes para ejercer dominio sobre la zona que escojan para la ruta del Canal. Él no tiene que pedirle permiso a ninguna Alcaldía, está facultado para no pagar impuestos y en fin para ejercer soberanía sobre la zona escogida como ruta del supuesto Canal.
Esas tierras del sur, las playas y llanuras de Rivas son de una belleza extraordinaria y se prestan para construir complejos turísticos que puedan competir con los mejores del mundo. El doctor Telémaco Talavera, vocero del proyecto, ha declarado que los estudios de factibilidad serán presentados en el mes de diciembre, fecha en la cual comenzarán los trabajos del Gran Canal Interoceánico.
Últimamente supimos que los personeros chinos llegaron a la Isla de Ometepe, donde proyectan instalaciones turísticas cercanas al aeropuerto La Paloma, de Moyogalpa. Se informa que desde hace tres semanas los chinos andan haciendo mediciones en varias comunidades situadas al sur del aeropuerto mencionado. Por esto nos preguntamos si los chinos vienen a hacer complejos turísticos o a construir realmente un Canal Interoceánico.
El autor es gerente de Radio Corporación. Excandidato a la Presidencia de la República en 2011.
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